Interesante novillada la que lidió Pablo Hermoso de Mendoza en la localidad madrileña de Galapagar. Fueron siete novillos, el primero para rejones lidiado por Manuel Manzanares (saludos) y que dio un juego extraordinario, de muy buena embestida y con continuidad tras los caballos. El rejoneador no obtuvo trofeos por el mal uso del rejón de muerte.

 Los novilleros, Antonio Lomelín (oreja y dos orejas), Daniel Crespo (silencio y dos orejas), y José Antonio Heredia (oreja y ovación), consiguieron todos obtener algún trofeo de una novillada en la que destacaron el primero de Lomelín y sobre todo el quinto, desorejado por Crespo, y al que se le concedió la vuelta al ruedo tras su muerte.

De los siete novillos lidiados, todos fueron ovacionados en el arrastre salvo el primero de Daniel Crespo.

 El mexicano Antonio Lomelín fue el triunfador del festejo con dos faenas muy macizas y sobre todo toreando a ambos novillos con mucho gusto a pesar de lo distinto de su condición, teniendo mucha calidad el primero al que templo perfectamente con la muleta y más áspero, pero con calidad en la embestida su segundo, al que consiguió desorejar merced a una gran estocada. De esta forma se ha convertido en un firme candidato a obtener el trofeo en juego denominado "Galápago de Oro" y que se conocerá tras la celebración de las dos siguientes novilladas.