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HERMOSO DE MENDOZA

Marca distancias

No toreó tanto como otros años, pero el ritmo, la intensidad y la importancia de la presencia de Pablo Hermoso de Mendoza en la temporada fue innegable. Los grandes siempre son grandes. Y el de Navarra lo siguió demostrando con autoridad y un magnífico toreo. Y con una cuadra igualmente redonda. Está claro que el maestro sigue marcando distancias.

Al menos, en el gusto de muchos aficionados y profesionales, que le siguen considerando, con toda justicia, un referente. A lo largo de 2010, y a pesar de su ausencia en la feria de San Isidro, Pablo Hermoso caminó con tranquilidad, pero sin ceder terreno; con maestría, pero estando siempre en la guerra.

-¿Qué ha tenido de distinta esta temporada respecto a las anteriores?

Siempre hay cosas nuevas o, al menos, hay que buscarlas. Cada vez me veo con más poso y más maduro, y la profundización del toreo, del dominio de los tiempos, del toro, del caballo... todo es mucho más sólido, más puro.

-No deja de sorprenderme que tú, a estas alturas, sigas hablando de esa manera...

-Mi carrera siempre ha estado muy relacionada con la ilusión, es decir, la ilusión por mejorar, por avanzar en la profesión, por buscar esa dimensión que pretendes cuando entre­nas, cuando piensas lo que te gustaría llegar hacerles a los toros. Por eso, cuando hablo de profundizar, lo hago, especialmente, pensando en la preparación de los caballos. Eso es fundamental para todo lo demás. Nunca me ha gustado salirme de unos cánones o parámetros que están basados en el clasicismo, en la pureza, en la verdad del toreo...Y ahora incido mucho más en esa liturgia.

-Entonces, hablemos de caballos. ¿Cuáles han funcionado a lo largo del año como tú has soñado que podrían hacerlo?

-Tengo que dejar aparte a las dos grandes estrellas, "Chenel" y "Silveti", de los que ya está dicho prácticamente todo. Pero de los que venían toreando y apuntando cosas importantes, creo que "Ícaro" y "Pirata" han hecho una temporada sensacional. Pero no puedo olvidar a "Machado", una de las novedades, que ha apuntado muy alto, aún, como es lógico, con cierta inexperiencia, pero su torería es innegable. Y su fondo también. Sin embargo, del caballo que más satisfecho me encuentro, a pesar de que ha sido uno de los que menos ha toreado, ha sido "Van Gogh". Pero cuando ha salido ha sido clave con los toros difíciles, porque no sólo ha terminado por darles la vuelta, sino que lo ha hecho con una verdad que a mí mismo me ha sorprendido. Hoy por hoy, ni se sabe hasta dónde puede llegar este caballo con ese tipo de toro exigente y complicado.

-Lo que sí es indudable es que tanto "Ícaro" como "Pirata" ya han alcanzado ese nivel de popularidad que siempre ha caracterizado a algunos caballos de tu cuadra.

-Sí, eso es indudable, sin embargo, ahora mismo tengo la sensación de que el núcleo de mi cuadra es también mucho más conocido. Antes había dos o tres caballos que todo el mundo conocía, que copaban un gran protagonismo, pero ahora ese grado de popularidad se ha diversificado. Pero es cierto que esos dos caballos que nombras son dos de los mejores.

-Ahora, imagino, nadie podrá poner en duda la solidez de tu cuadra...

-Mira, uno siempre quiere tener una cuadra variada y a punto, tanto desde el punto de vista artístico como desde el lado del poder, y en ocasiones no siempre se encuentra ese equilibrio, de ahí que puedan surgir algunas dudas. Pero en la actualidad te puedo asegurar que tengo una cuadra perfecta, como la que pude llegar a tener hace nueve o diez años, lo que me ha hecho afrontar cada compromiso con absoluta seguridad.

-Eso quiere decir, también, que Hermoso sigue siendo Hermoso. Con el significado que tiene eso.

-Indudablemente, he cuajado una gran temporada, porque lo que sí tengo muy claro es que aunque pasen los años y el relajo y la manera de afrontar los compromisos sea diferente, nunca he dejado aparte esa inquietud de estar en los primeros lugares. Creo que las cosas las he dejado muy claras a lo largo del año.

-Es imposible no hacer referencia a la competencia que sigues manteniendo con Diego Ventura, o que Ventura sigue manteniendo contigo. De eso se ha dicho y escrito mucho en las últimas temporadas, incluso vosotros la habéis alimentado también fuera de los ruedos. Sin embargo, me da la sensación de que ya no hay tanta tirantez entre ambos.

-Es normal que cuando se producen movimientos en el escalafón surjan tensiones dentro de la competitividad que se produce en el ruedo, e incluso que lo que ocurra en la plaza pueda provocar tensiones de otro tipo. Pero cuando uno se consolida o se establece una jerarquía dentro del escalafón, cada uno asume su papel. Y este año es cierto que ha existido esa competitividad entre ambos, y seguirá existiendo, pero todo ha sido mucho más relajado. Creo que todo el mundo ha asumido que cada uno tiene su sitio, su toreo y su forma, pero también sigue siendo un orgullo que los que aspiran a lo más alto quieran medirse conmigo.

-La temporada la iniciaste otra vez en el mes de abril, debido a tus compromisos americanos. La primera corrida la toreaste en Málaga, y al día siguiente, en Arles, llegó la primera puerta grande. Algo significativo, porque en Francia has echado también un gran año.

-Sí, se empezaron a dar las cosas bien en Francia desde esa primera corrida, lo que luego fue una tónica en la práctica totalidad de las plazas francesas en las que he toreado. Recuerdo el rabo que corté en Nimes, las dos orejas de Bayona y Mont-de-Marsan, en Dax también fueron cuatro y un rabo... Sí, ha sido una temporada muy dulce en Francia, y me siento muy a gusto y muy identificado con su público.

-A estas alturas de tu carrera el ausentarte de Madrid no cambia en nada tu temporada, salvo para levantar especulaciones sobre los verdaderos motivos de esa ausencia. ¿Cómo viviste esa situación?

-Es cierto que no afecta al transcurso de la campaña, pero me hubiese gustado estar en Madrid, que nadie lo dude. Lo que pasa es que estas situaciones siempre enrarecen el ambiente sobre los verdaderos porqués de la ausencia, pero este año sentía que no debía de ir a Madrid en las condiciones que se planteaban. En ese sentido, siempre he sido rebelde, y nunca me ha gustado doblegarme cuando querían que hiciese algo que entendía no debía de hacer. Pero no torear en Madrid también te obliga a salir más espoleado todas las tardes.

-Como lo hiciste por esas fechas en Jerez, donde cortaste cuatro orejas, o en otras plazas como Nimes, Granada, Badajoz, León, Algeciras... De todas esas corridas saliste en hombros entre mayo y junio. ¿Con qué faena te quedas?

-Es difícil quedarte con una en concreto, pero sí recuerdo con especial agrado la noche de Algeciras, donde me salió un toro de Fermín Bohórquez muy bravo, quizá, uno de los toros más completos que haya visto este año. Y la faena fue redonda, sobre todo, por la importancia que tuvo el toro, por su bravura, por la profundidad de sus embestidas... Y me quedo también con la actuación de Nimes, que tuvo mucho sabor.

-Acabas de sacar un tema importante: el del toro de rejones, sobre el que se ha criticado, y creo que con justicia, que os habéis acomodado a un tipo de animal demasiado bajo de raza, que falta abrir el abanico de ganaderías y de encastes. ¿Qué me puedes decir al respecto?

-Es cierto que se ha comentado mucho ese tema, pero hay que matizar una cosa: no se trata de cargar las tintas con el encaste "murube", ni mucho menos, porque hay ganaderías extraordinarias, aunque otras se han parado más de la cuenta, tampoco lo voy a negar. Capea, por ejemplo, ha echado toros muy importantes, y la ganadería de Sánchez y Sánchez también, es más, esta vacada creo que marca una diferencia en lo de "murube" por lo que se mueven los toros, por lo que trasmiten al tendido y por las dificultades que, en ocasiones, nos plantean. Yo me he apuntado a toda la camnada de esa ganadería y estoy muy satisfecho. De hecho, me gustaría matarla de nuevo en Bilbao el próximo año. Hablando de otros encaste me ha gustado mucho lo de Santiago Domecq, porque aporta cosas diferentes, e incluso he lidiado los "santacolomas" de Felipe Bartolomé, de los que me he encontrado toros con mucha templanza y otros más complicados, que te exigen una técnica muy depurada y mucho valor para ser capaz de darles la vuelta.

-Entonces, tú mismo me estás dando la razón de que hay que buscar cosas nuevas en el campo...

-Estoy de acuerdo, sí, aunque eso te obliga a tener una cuadra más variada. Pero los aficionados también tienen que entender que se han acostumbrado a ver algunas cosas que se hacen con los caballos porque enfrente hay un toro que lo permite. Un toro más agresivo, con un ritmo más fuerte en su galope, tiene que hacer cambiar de mentalidad a todo el mundo.

-Volviendo a tu temporada, Lisboa ha vuelto a ser importante para ti.

-Mi paso por Campo Pequeño supone un punto sentimental y romántico dentro de mi campaña. A esa plaza la considero la Meca del rejoneo, porque son auténticos conocedores, se entregan mucho, pero también son muy críticos cuando las cosas no salen como ellos saben que tienen que ser. En ese sentido, algunas veces me han dado verdaderas lecciones. Recuerdo una de las primeras veces que toreé allí que comenzaron a pitarme, y no sabía por qué. Al acercarme a las tablas le hice un gesto al maestro Joao Moura... y me dijo que me pitaban porque no me estaba parando en el cite, y ellos interpretaban que me estaba comiendo un tiempo de la suerte. Por eso, cada vez que voy a Lisboa lo hago para disfrutar, y todo lo cuido mucho, al detalle. Y este año se ha dado también muy bien. De hecho, estoy nominado por los aficionados, junto a otros dos toreros, para poder llevarme el premio al triunfador de la temporada.

-Después de tantos años Pamplona te sigue siendo fiel. Esa plaza nunca te falla.

-Esa es mi casa, y vivo la corrida de San Fermín con una tensión diferente al resto de compromisos del año. Es una tarde muy bonita, muy sentida.

-A lo largo del verano, y hasta el final de temporada, la regularidad que mantuviste en muchos escenarios fue rotunda. ¿Notaste algún bajón en tu cuadra con la acumulación de corridas?

-A unos caballos les afecta más la temporada que a otros, pero este año mucho menos, porque también ha habido menos corridas. Otros años toreaba ochenta o noventa festejos, y ahí sí había momentos de cansancio y falta de frescura, pero tanto por parte de los caballos como por la mía, eso es normal. Sin embargo, el torear menos nos ha permitido tener más días libres, y eso ayuda a recuperar esa frescura. Pe­ro eso no quiere decir que el nivel de exigencia y de trabajo baje, todo lo contrario, porque cuando los caballos están toreando de seguido no necesitan preparación, pero cuando paran, sí es necesario seguir trabajando con ellos día a día para que no bajen el ritmo.

-Haz otro esfuerzo de memoria y seleccióname otras dos o tres tardes inolvidables del último tramo de temporada.

-En septiembre hubo muchas y muy concentradas, esa es la verdad, pero me quedo con el rabo que corté en Salamanca en una tarde maravillosa, porque en esa plaza ya había triunfado, pero nunca con esa rotundidad; Almería también fue otra tarde preciosa, muy redonda; y la de Murcia y la del rabo de Nimes...

-Un accidente en tu finca te impidió terminar la temporada con normalidad, aun­que lo mejor ya estaba hecho.

-Me dio mucha rabia, más que nada por no poder llegar a esa última tarde de la temporada. Sólo perdí tres o cuatro compromisos, pero siempre te gusta poner la guinda.

-Ahora andas de descanso, imagino que relativo, porque Bogotá te espera como próximo objetivo.

-Me hace mucha ilusión presentarme en esa plaza después de tantos años. Se ha llegado a un buen acuerdo y torearé dos domingos seguidos. Pero en estos momentos también me ilusiona un proyecto para poder torear la próxima primavera unas cinco o seis corridas en Nueva York, Los Angeles y otras ciudades es­tadounidenses. Ya digo que ahora mismo es solo un proyecto, pero me haría mucha ilusión que terminara de cuajar.