20 de junio de 2007

Parece que por fin está cambiando el panorama para Pablo Hermoso de Mendoza. A más de un mes de distancia del percance que sufrió en la plaza de toros de Osuna, y dos intervenciones quirúrgicas de por medio; el jinete navarro está viendo ya el final del túnel que le llevará de regreso a los ruedos taurinos.

Iniciando la presente semana, Pablo ha entrado de lleno a la etapa más intensiva e importante de su rehabilitación, la cual le involucra ir pisando dosificada y progresivamente con la extremidad lesionada. De avanzar satisfactoriamente en esta terapia, es muy probable que para el jueves o viernes pudiese estar trabajando con los caballos, de cara a una probable, pero aún no garantizada, reaparición bien fuera en la plaza de toros de Badajoz el sábado, o el domingo en el coso burgalés de El Plantío.

El rejoneador estellés ha seguido al pie de la letra las indicaciones médicas y se encuentra poniendo todo lo que está de su parte para poder superar la lesión, misma que a estas alturas le ha hecho perder más de doce fechas de su temporada europea, con citas tan importantes como Barcelona, Madrid, Nimes, Córdoba o Granada. A pesar de estar desesperado por la inactividad, su ilusión se mantiene a tope alimentada por el fijo deseo de reintegrarse en el mejor nivel a su actividad profesional para corresponder en la arena al cariño de toda la afición que le sigue y le espera con ilusión. Así afrontará lo que será una abultada agenda de compromisos durante los próximos tres y medio meses que aún le restan al periplo europeo.