25 de enero de 2007

Este jueves se vivió un capítulo más, con toda seguridad no el último, del largo diferendo que Pablo Hermoso de Mendoza venía sosteniendo por su inclusión en la Temporada Grande de la Plaza de toros México.

Ante el revuelo que se generó, tanto entre taurinos como entre la afición capitalina, por el anuncio realizado el día de ayer, miércoles, en el sentido de que el rejoneador de Estella no tomaría parte en la corrida prevista para el próximo día 4 de febrero, la cual forma parte de los festejos por el aniversario de la Plaza Monumental; este día, la empresa del coso se acercó con la administración de Pablo para , ahora sí, después de semanas de mantener una postura bastante radical, acceder a las peticiones del jinete navarro, que como se ha ya mencionado originalmente habían sido aceptadas, sin reservas, por la gente que administra el embudo de Insurgentes. De esta forma la empresa otorgó su anuencia incluso en lo que fue el punto de desencuentro más publicitado por los medios, el relativo al ganado procedente de las dehesas de Don Fernando de la Mora.

Así las cosas, todo parecía augurar un final feliz tanto para la empresa, como para la afición y por supuesto para el torero a caballo; pero la historia estaba por dar otro giro radical e inesperado. Como parte de las negociaciones para que el estellés viniese a la México, su administración le solicitó a la empresa que cediese otro de los cosos que regentea, en concreto el de San Miguel de Allende, para que un empresario local programase un festejo en donde tomaría parte Hermoso de Mendoza. Este acuerdo se estableció sin inconveniente alguno, de tal suerte que dicha corrida se llevaría a cabo la noche del próximo sábado 27 de enero, y como es lógico suponer, faltando escasos dos días para la fecha, toda la organización del festejo estaba ya rematada, con los carteles y la publicidad en las calles y con el boletaje prácticamente vendido. Y aquí fue donde en verdad quedó de manifiesto la poca ética empresarial de quienes llevan los destinos de la Plaza México, ya que súbitamente, y sin argumento alguno de por medio, revocaron la concesión para que se utilizase el coso de San Miguel de Allende, obligando así a la empresa a cancelar la corrida, provocando con ello una enorme indignación entre el público de esta bella ciudad colonial guanajuatense.

Teniendo en cuenta esta criticable actuación de los empresarios que llevan los destinos del coso más grande del mundo, Pablo Hermoso de Mendoza decidió definitivamente romper la negociación ya citada, dejando muy en claro que en su condición de profesional del toreo jamás dará pie para que se le convierta en rehén del revanchismo que a nivel de vendetta pretenden imponer algunos encargados de despachos taurinos.

Para el jinete navarro la afición de San Miguel de Allende, al igual que la de cualquier otra de la geografía taurina, es merecedora de todos sus respetos, y por ello se ha puesto en contacto con el empresario afectado por los caprichos ya reseñados, para solicitarle que precisamente en la fecha del próximo 4 de febrero organice el festejo en una plaza portátil que se instale en las cercanías de esta ciudad guanajuatense, para así poder cumplir con el compromiso pactado y con ello retribuir el enorme interés que la afición local ha demostrado por volver a presenciar una actuación del centauro español.

Dentro de todas estas circunstancias es el deseo de Pablo reiterar al público capitalino su pesar por no poder actuar en su Plaza Monumental. Ojala y verdaderamente en un futuro se presenten las condiciones necesarias para dentro de un marco de respeto y seriedad, sin represalias de por medio, se pueda concretar la oportunidad para que la gran afición del Distrito Federal aprecie de nueva cuenta las evoluciones del torero a caballo que se ha ganado a pulso un lugar especial dentro de sus preferencias.