2 de febrero de 2005

A LA OPINION PUBLICA:

En días pasados fueron presentados formalmente los carteles que integran la prestigiosa Feria de Sevilla, en su edición correspondiente al presente año 2005. Y a raíz de ello se ha venido suscitando una fuerte polémica en torno a las razones que motivaron mi exclusión de los festejos de rejones programados dentro del próximo abono en la capital hispalense.

La empresa que maneja el coso de la Real Maestranza ha expresado ya públicamente su posición al respecto, acompañada por cierto de algunos comentarios, que sin venir propiamente al caso, sí que han contribuido a alimentar la llama de la expectación mediática sobre el tema, perdiéndose con ello de vista que este asunto no deja de ser solo un diferendo acentuado entre dos partes que intentan defender sus intereses dentro del escenario taurino actual.

Es por ello que estimo necesario aprovechar este espacio virtual para compartir con Ustedes mi sentir al respecto:

Primeramente quiero dejar totalmente en claro que mi ausencia de la Feria de Sevilla en este 2005, obedece única y exclusivamente a que no fue posible llegar a un acuerdo con la empresa Pagés respecto de lo que sería mi participación en el serial del coso del baratillo. Yo manifesté, al igual que como lo había venido haciendo en los últimos años, mi interés por tomar parte en lo que sería la ya tradicional corrida vespertina de tres rejoneadores que se venía programando en los primeros días de Feria; mientras que la empresa me ofreció un puesto en cada uno de los dos festejos de seis rejoneadores que ahora tenía previsto programar. Esta sustancial diferencia de planteamientos se convirtió en un escollo insalvable que impidió el avance de las negociaciones en cualquier otro sentido. Con ello enfatizo que cuando menos en lo que a mi respecta, el tema económico jamás ofreció problema alguno, ya que ni siquiera se presentó la oportunidad de tratarlo en los despachos.

Ahora bien, tratándose de una negociación de esta naturaleza, ambas partes defendimos nuestras propuestas, pero con una diferencia abismal; ya que mientras la empresa solo se limitó a argumentar el tener “muchos compromisos”; la mía está, por el contrario, plenamente sustentada tanto en el exitoso historial que mantengo en el coso andaluz, como en el hecho de que durante muchos años sostuve una tenaz y persistente lucha, en aras precisamente de que en los carteles de rejones se privilegiaran las ternas, sustituyendo con ello las colleras como un paso decisivo para dignificar y hacer evolucionar el toreo a caballo. Incluso, Sevilla misma representó una baza difícil de conquistar en este cambio, habiéndolo logrado no sin antes haber quedado fuera también de los carteles de la Feria en el año de 1997, en momentos en que cobraban mayor fuerza las ideas que a la postre establecerían un parteaguas en la historia del rejoneo.

Estos episodios me han motivado, y me seguirán motivando para insistir actuar dentro de una terna en los festejos de rejones, y muy especialmente en la Real Maestranza de Sevilla, una plaza de máxima responsabilidad donde además existe el valioso agregado de poder conquistar la anhelada Puerta del Príncipe; un olimpo taurino que exige para su apertura cabal el corte de un mínimo de tres trofeos. Para mí que ya he tenido la fortuna de cruzarla triunfalmente, continúa representando un compromiso de total exigencia, al grado de que en las ocasiones en que me he ganado el derecho de abrirla con la prerrogativa de obtener dos trofeos habiendo lidiado un solo toro; he renunciado a hacerlo.

En suma, a lo largo de mi trayectoria siempre he intentado mantener la congruencia entre mis pensamientos y mis decisiones como el elemento rector para poder defender el sitio que ahora ostento. Lo seguiré haciendo aunque de ello se desprendan consecuencias sumamente dolorosas, como la que en estos momentos estoy afrontando al saber que por ahora no podré actuar ante la maravillosa afición sevillana, un público excepcional con el que he mantenido una perfecta comunión y al que le profeso un especial respeto y una profunda gratitud. Espero que para la siguiente temporada se presenten las condiciones necesarias para regresar al dorado albero de la capital hispalense y brindarles, como siempre lo he hecho, el mayor y mejor de mis esfuerzos.

Para finalizar este comunicado y sin el menor ánimo de entrar en otra polémica estéril, deseo referirme en concreto a las declaraciones vertidas en relación a este tema por el empresario de la Real Maestranza sevillana. Lamento que una persona con tanto prestigio y tan reconocida en el mundo taurino, que además lleva las riendas de una plaza de tanta seriedad; desconozca o simplemente no tenga presente que desde hace seis años soy el único rejoneador que solo ha lidiado toros cuatreños, independientemente de la categoría de plaza que se trate.

Remato este texto haciendo alusión a la declaración del empresario en el sentido de que “a Sevilla no se puede venir imponiendo”. Bueno, Sr. Canorea, sí con el palmarés que poseo tanto en la Real Maestranza como en las demás plazas de la geografía taurina, y con la rentabilidad que he demostrado tener en los cosos en los que me presento; no puedo aspirar a imponer, entendiendo esto como hacer valer mi categoría para decidir en que corrida debo o no participar; entonces créame que desconozco por completo, desde el punto de vista de un empresario claro está; qué méritos debe hacer un torero para poder ser respetado en los despachos. Especialmente en los despachos de aquellos empresarios que privilegian “sus muchos compromisos” por sobre cualquier otro argumento.

Pablo Hermoso de Mendoza

 
 

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