Septiembre 2 de 2003 l A PROPOSITO DE LOS PRESIDENTES DE PLAZAS  
 

Últimamente algunos Presidentes de plazas españolas y francesas se están convirtiendo en los auténticos protagonistas, la mayoría de las veces negativos, de las crónicas en las que relatamos las actuaciones de Pablo Hermoso de Mendoza.

Puede parecer que muchas veces, nos puede el corazón y no somos objetivos a la hora de calificar las peticiones o las negativas de los palcos, pero la realidad es que siempre tratamos de ser lo más objetivos posibles.

Por esa razón nos gusta, acompañar a las crónicas, en la medida de lo posible, los comentarios de la prensa y que el propio aficionado juzgue, después de leer ambas partes.

Viene a cuento esta nota, porque respecto al problema presidencial, en la última revista de 6 TOROS 6 (nº 478 de 26 de agosto) podemos encontrar un editorial escrito por Paco Aguado sobre este tema y que no tiene desperdicio.
El más que recomendable artículo, entre otras cosas, repasa las negativas actuaciones de presidentes como el de San Sebastián, Ciudad Real o Málaga, plazas todas ellas en las que el propio Pablo, tuvo ciertos problemas con los palcos.

En cuanto al problema suscitado en Málaga, Aguado escribe: "Pero, precisamente, éste, tan fácil de evitar, es uno de los errores más frecuentes de los usías. Y si no que pregunten en Málaga, donde hace dos domingos el de turno mantuvo un pulso de casi diez minutos con un público muy irritado para, según relataba Damián Bernal en estas páginas, no sacar el pañuelo blanco y atender una clamorosa petición de oreja para Hermoso de Mendoza. Finalmente, y a desgana, concedió el trofeo, pero la bronca por su absurda tardanza hizo que el ruedo se llenara de botes y almohadillas y que, en definitiva, el público pagano se fuera de la plaza con un berrinche innecesario. Como en los tiempos feroces de aquel presidente barbado que tiranizó La Malagueta."

Como decimos un editorial que desde esta web recomendamos a los aficionados y todavía más a los que se suben a un palco para dictar justicia taurina y que deben recordar que el público es soberano y quien paga y por lo tanto se merece el mayor de los respetos.


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