Enero 26 de 2003 lMARIACHI EVOLUCIONA LENTAMENTE DEL PADECIMIENTO QUE LE AQUEJA  
 

A muchos aficionados les ha extrañado sobremanera el no ver en las plazas a MARIACHI, el caballo bayo de raza azteca que Pablo Hermoso de Mendoza suele utilizar para el último tercio de la lidia, y que se ha convertido en un verdadero icono para los seguidores del estelles.

MARIACHI sufrió el pasado mes de diciembre un cólico fortísimo cuando el camión que transporta la cuadra regresaba de la Ciudad de Campeche. El caballo tuvo que ser atendido de urgencia en la carretera por los caballerangos responsables de la cuadra, quienes de inmediato realizaron los procedimientos médicos aconsejados en estos casos para estabilizar al corcel. Ante la gravedad del caballo se decidió transportarlo de inmediato al rancho San Javier, cuartel general del rejoneador navarro en México, para continuar brindándole los cuidados médicos que necesitaba.

La resistencia del bayo azteca hizo que pudiera sortear esta crisis e incluso permitió albergar esperanzas de que pronto dejaría atrás cualquier secuela de la enfermedad, desafortunadamente al poco tiempo el caballo comenzó a presentar síntomas de tener laminitis, lo que vino a complicar aún más el panorama de su salud.

La laminitis o infosura es una enfermedad sistémica que provoca la inflamación de las láminas donde se alojan los vasos sanguíneos que irrigan los cascos de los caballos y que en forma extrema puede producir la rotación de la tercera falange. Se trata de un padecimiento muy doloroso en los cascos afectados por lo que los corceles se resisten a andar o lo hacen con pasos cortos y rápidos.

La detección de la enfermedad en MARIACHI fue oportuna, por lo que se pudo contener su avance e instrumentar toda una estrategia médica que le permitiera superarla. A la fecha el caballo evoluciona lenta pero satisfactoriamente del padecimiento, aunque aún padece fuertes dolores en las zonas afectadas y ha perdido peso. Todo este tiempo ha estado bajo medicación constante y una permanente vigilancia veterinaria. Incluso en aras de procurar una mejor recuperación, durante los últimos días se le ha venido dando magnetoterapia, el último avance científico para el tratamiento de estas enfermedades, y que consiste en suministrar a las extremidades afectadas pulsos magnéticos de frecuencia e intensidad regulada.

Es de esperase que la fortaleza física del caballo, aunada al esfuerzo médico que se ha desplegado en torno a él; permita que sortee esta adversidad y pueda recuperarse plenamente, aunque de momento no existe una previsión que lo garantice ni del tiempo que le pueda llevar hacerlo. Ojalá y así sea para que en el corto plazo se pueda de nuevo observar la incomparable estampa de este hermoso corcel. En tanto ello sucede le dedicamos la imagen que en esta ocasión adorna la página principal del sitio.

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