Abril 5 de 2003 l LA CUADRA EN LA TEMPORADA MEXICANA  
 

A la par de otros análisis que se pueden hacer de la campaña que Pablo Hermoso de Mendoza acaba de finalizar por México, uno de los más importantes es el relacionado con la cuadra que estuvo utilizando el jinete estelles a lo largo de los 74 compromisos de que constó su periplo por tierras aztecas.

En los seis meses que duró la temporada, Hermoso de Mendoza supo nuevamente establecer una acertada rotación para que la mayoría de sus caballos tuviera acción y a la par de ello, de nueva cuenta, se empeñó en un arduo trabajo de preparación de nuevos caballos que paulatinamente se fueron integrando al equipo titular del navarro.

De esta manera en el renglón de caballos de salida, Pablo inició utilizando a EBANO y a MONTERREY, mientras que RONCAL fue llevado de una manera más cuidadosa ya que venía saliendo de la fuerte cornada que le hizo cerrar por adelantado sus actuaciones en ruedos europeos.

Entre estos tres caballos se alternó la responsabilidad de parar a los toros de salida durante los dos primeros meses de la campaña hasta que comenzaron a debutar los de la nueva horneada y así aparecieron en el firmamento los nombres de CHACAL y COYOTE, el primero de ellos un bayo lusitano con mucha facilidad a la hora de ir ala cara del toro, y el segundo un tordo picazo de sangre azteca que a la par de su velocidad fue cogiendo temple y torería. Ambos se hicieron un lugar por méritos propios en la cuadra del estelles y fueron una presencia habitual en la misma durante la segunda mitad de la temporada. Por lo que seguramente estarán peleando la titularidad en las primeras corridas por ruedos españoles.

En las últimas corridas el navarro también utilizó en estas funciones al castaño lusitano MISTRAL, que aprobó el examen con nota alta demostrando que es un caballo multifuncional que mucho puede servir en la cuadra del estelles.

El tercio de banderillas es el de mayor lucimiento durante la lidia y por ende el que demanda un mayor número de caballos. Pablo inició la temporada mexicana con una baraja muy amplia de equinos que incluía a las figuras ya consagradas y a algunos del nuevo cuño que habían debutado la campaña anterior en México y llegaban ya después de haberse rodado en los cosos europeos. De esta manera ALBAICIN, CHICUELO, DANUBIO y FUSILERO se constituyeron en la primera línea de batalla a la hora de saltar al ruedo, cada uno con su concepto artístico tan distinto. Mención especial de ellos merece FUSILERO que tuvo una extraordinaria campaña, siendo el caballo más regular de todos, acoplándose a la perfección a la embestida del toro mexicano y teniendo varias tardes de gran triunfo. Junto con ellos dio la nota otro viejo conocido LABRIT, que dejó de ser utilizado en el primer tercio para constituirse en una muy grata sorpresa en banderillas, realizando sus proverbiales quiebros, ahora con mayor lucimiento.

De la nueva horneada se integraron dos nuevos caballos con todos los honores y al máximo nivel, los hermanos GAYARRE y NATIVO. Estos hijos de Neptuno fueron tomando experiencia a lo largo de la temporada y ambos supieron resolver la papeleta, cada uno con su particular estilo. El castaño transmitiendo siempre una barbaridad a los tendidos con su arrogante tierra-tierra en el cite y su torería para ejecutar las suertes, mientras que el tordo posee un sitio privilegiado que le permite realizar los embroques con mucha facilidad. Ambos darán mucho de que hablar en la inminente campaña europea.

También tuvo acción otro nuevo caballo, FOSFORITO, un tordo lusitano del hierro de Gastón Santos que en las ocasiones en que actuó demostró tener condiciones para consolidarse. Será uno de los equinos con los que seguramente Hermoso de Mendoza trabajará más en los entrenamientos para ponerlo a punto.

No podíamos cerrar lo relativo al tercio de banderillas sin mencionar al torero negro cuatralbo que fue a México con un solo propósito, despedirse de la plaza más grande del mundo como lo que es y seguirá siendo, el más grande caballo torero en la historia del rejoneo, nos referimos, claro está, a CAGANCHO, que con una sola actuación en el coso de Insurgentes demostró que su retiro se dio solo por la decisión de su dueño de no exponerle más, ya que el caballo se mostró a tope, en plenitud de facultades, con una torería desbordante que hizo cimbrar los cimientos de la Plaza México.

Llegamos al tercio final y con ello tendremos que recordar una triste noticia, la muerte de MARIACHI. El bayo azteca que se consagró bajo la rienda del caballista estelles y que desde que apareció con el en un ruedo se había vuelto titular indiscutible de la cuadra. MARIACHI inició muy bien la temporada mexicana, en su nivel habitual y nada parecía oponerse en su camino hasta que una compleja enfermedad, derivada de un cólico que se presentó durante un viaje al sureste mexicano, acabo con su vida. Este hueco, que de entrada parecía imposible de llenar, fue paulatinamente ocupado por un caballo lusitano que Hermoso había venido entrando y que de improviso se vio en la necesidad de utilizar, de manera que CERVANTES apareció en los ruedos y poco a poco fue consolidando su quehacer hasta tomar ya cierta regularidad, dándole sitio al navarro para colocar los hierros de la parte final de la lidia. El tordo rodado cada tarde fue a más y está resultando otra agradable sorpresa que deberá cuajar en la campaña europea. En algunos momentos compartieron esta responsabilidad CHACAL y MISTRAL, demostrando que Pablo puede con confianza recurrir a ellos cuando lo juzgue necesario.

Por todo ello el balance de la cuadra es más que satisfactorio, con las figuras manteniendo su nivel, y con siete nuevos corceles que darán todavía mayor amplitud a la más completa constelación equina de cuantas existen en el mundo del rejoneo.

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