Este alazán es una verdadera pintura. La perfección de sus hechuras y el precioso tono de su capa hace de él a simple vista todo un deleite visual. Más sin embargo es aún mejor su vocación torera.
Se trata de un caballo sumamente temperamental y complicado en su manejo previo a cuando sale al ruedo, en ese momento vacía todo el carácter en su oponente y lo hace con clase, ciñéndoselos auténticamente, dando siempre el pecho y manteniendo su arrogancia el tiempo que pisa el albero. Pablo lo está utilizando de salida aunque también lo puede hacer para el último tercio. |