
Este hijo de CHICUELO, de armónicas y finas hechuras, realiza las batidas en momentos en los que parece que no existe ya terreno para hacerlas y el toro se encuentra a milímetros de él.
Su expresividad al realizar los quiebros y la manera en que va de frente a la cara del toro es solo superada por la facilidad que posee para realizar las piruetas, siguiendo la senda de actuación de su famoso padre.



