
SILVERIO hizo siempre albergar grandes esperanzas. Hijo de TRINCO, este tordo vinoso de imponente y hermosa lámina, tenía sentimiento, personalidad y excelentes aptitudes para llegar a ser la figura de la cuadra. Pablo estaba consciente de ello y fue llevándolo poco a poco, entusiasmándole que el caballo se mostraba con una brillantez especial a la hora de realizar las suertes. Desafortunadamente en los inicios de la tercera temporada mexicana del estelles, el corcel presentó un padecimiento pulmonar cuyas complicaciones acabaron por cegarle la vida.


