
Dueño de una expresión preciosa, ORO VIEJO se lanza prácticamente encima del toro, con valor y fiereza, aguantando una eternidad sin salirse de la suerte y otorgando a Pablo el sitio exacto para dejar los hierros de la parte final de la lidia. En ocasiones parece que las evoluciones de este bayo lusitano se detienen en el tiempo.



