UN REJONEADOR EN LA PLAZA ROJA

Resumen

Tercera entrega de este apartado en el que ahora conoceremos la historia detrás de un viaje que llevó al genio estellés a la bella e imponente capital de Rusia.

Autor  |  Medio

Juan Andrés Hermoso de Mendoza  |  pablohermoso.net

Fecha

27 de Abril de 2020

País

España

UN REJONEADOR EN LA PLAZA ROJA

Joaquín Sabina, en una de sus magistrales canciones hizo popular un estribillo que decía “más triste que un torero, al otro lado del telón de acero….”. Ciertamente es una situación que no se nos hubiera pasado nunca por la imaginación, de no haber sido porque en 2008, Pablo Hermoso de Mendoza fue invitado a visitar la capital moscovita y pudo vivir en sus carnes, la pomposidad de sus construcciones, la seriedad de sus gentes y sobre todo las temperaturas gélidas de menos once grados que hacen que el entorno tenga todo menos alegría..

Ese es el resumen de una historia que comenzó en España a primeros de ese año, cuando un fotógrafo de Bilbao -creo que se llamaba Chema-, contacto con Pablo Hermoso de Mendoza para ver la posibilidad de que un magnate ruso muy aficionado a la fiesta y sobre todo un gran seguidor de Pablo, pudiera conocerle, pero sobre todo lo que querían era aprovechar la visita a la finca del soviético para realizar un reportaje fotográfico sobre Pablo que sería uno de los principales argumentos de una revista, todavía sin título. El ejemplar se iba a presentar en Moscú a finales de año y sería de tirada limitada, de apenas unos dos mil ejemplares en todo el mundo para darle un carácter de número de colección. Otra de las características del ejemplar era que su portada llevará incrustaciones de oro o de cristales Swarovski.

Se concretó una fecha para el reportaje, y así el 18 de marzo de 2.008 se realizó la sesión de fotos. Pablo recibió en su casa al ruso el cual junto con un grupo de diez personas, entre las que se contaban estilistas, peluqueros, fotógrafos y siete modelos, todas ellas de nacionalidad rusa, dedicaron el día a realizar las fotos que acompañarían al reportaje.

Después de esto, pasó el tiempo pero nunca se perdió el contacto entre Chema y Juan Andrés, hermano de Pablo, que ejerció de coordinador, y así se llegó a la próxima cita que sería con ocasión de la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza en la Semana Grande de San Sebastián de ese mismo año. Pablo actuó dos tardes y en la segunda de ellas, Pablo, el ruso -lo siento, pero no recuerdo el nombre-, Juan Andrés, y sus respectivas parejas, fueron a cenar a un conocido restaurante de Lasarte (Guipúzcoa) después del festejo y sería allí donde surgió la invitación para que Pablo, Juan Andrés y sus parejas visitarán Rusia a lo largo del invierno. Para todos era una gran noticia un viaje así, aunque Pablo, fuera de su ambiente mucho tiempo es como sacar a un pez del agua, pero no se negó. Eso sí, ajustó un viaje lo más corto posible. ¡!!Cinco días!!!!!

Se concretó el mes de diciembre y así volaron a Moscú Pablo, Miren, Juan Andrés e Idoia para vivir una experiencia sobre todo muy fresca, pero desde luego que colmados de atenciones por parte del anfitrión. Aunque siendo sinceros, el anfitrión y su pareja aparecieron un solo día para cenar dar la bienvenida y despedirse.

Eso sí, durante la estancia, una guía que hablaba perfectamente español, llevó al torero y “su cuadrilla” por los lugares más emblemáticos de Moscú. La Plaza Roja con sus Galerías GUM o su Basílica de San Basilio; el Kremlin; el teatro Bolshoi asistiendo al ballet “El Cascanueces” y al día siguiente viendo sus interiores entre bambalinas, sus vestidos, sus fábricas artesanales de zapatillas de ballet; el mercado al aire libre – a menos once grados- de Izmailovo; o el impresionante metro moscovita. La verdad es que fueron cinco días, incluyendo el viaje muy intensos en cuanto a visitar y aprender la cultura rusa y para sacar la conclusión de que la alegría del mundo no es otra que el sol.

En estos países tiene una seriedad y una aspereza en el trato exagerada y podemos asegurar que eso lo marca el clima, ese frío, esa oscuridad que dan las nubes y que no dejar ver al astro rey, que es quien transmite con su luz esa alegría que el ser humano necesita.

Esta es la pequeña historia de un rejoneador al otro lado del telón de acero que pudo comprobar en propias carnes que el estribillo de Joaquín Sabina era totalmente cierto…

Ah!!!!!, y por cierto, hasta el día de hoy no se han vuelto a tener noticias de la revista, de si salió al mercado o no, ni de su propietario…..

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