SIGUE EL TONO TRIUNFAL

Resumen

Pablo continúa hilvanando triunfos y esta tarde en el coso burgalés de Aranda de Duero brindó otra lección de toreo y repitió la cosecha de dos orejas, sumando así una nueva puerta grande.

Fecha

13 de Septiembre de 2016

Lugar

Ganadería

  José Rosa Rodríguez

Reseña

Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y silencio)
Manuel Manzanares (ovación y ovación)
Lea Vicens (oreja y dos orejas)

Caballos utilizados

Primer toro de la Ganadería de Herederos de José Rosa Rodríguez, número 238, de nombre Amor: De salida FUNCHAL (1 rejón de castigo); en banderillas BRINDIS (2 banderillas) y BELUGA (2 banderillas); y para el último tercio MANILE (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Herederos de José Rosa Rodríguez, número 239, de nombre : De salida ALQUIMISTA (1 rejón de castigo); en banderillas DISPARATE (2 banderillas) y ZELADOR (1 banderilla); y para el último tercio MANILE (un rejón de muerte).

Otros caballos desplazados

BERLIN

Entrada

  DOS TERCIOS


Estadísticas en esta plaza

Actuaciones

Toros lidiados

Orejas

Rabos

Puertas Grandes

La ciudad de Aranda de Duero, una de las más importantes y con mayor tradición taurina de la provincia de Burgos, cuenta desde hace doce años con una nueva y flamante plaza de toros. Su constructor y propietario es el ganadero madrileño Victoriano del Río, que se convirtió en artífice de un moderno edificio con capacidad para 5.300 espectadores.

A lo largo de su corto periodo de existencia, la nueva plaza de Aranda de Duero se ha convertido en el escenario de su tradicio­nal feria de septiembre, en la que tienen lugar varias corridas de toros. La primera que se celebró en este recinto tuvo lugar la tarde del 12 de septiembre de 2004. En esa corrida se lidiaron toros de Jandilla, que fueron lidiados por las cuadrillas de los diestros Jesulín de Ubrique, Salvador Vega y el torero burgalés Roberto Martín "Jarocho", que actual­mente milita en las filas de los banderilleros pero que durante algún tiempo tuvo su cartel entre los aficionados de la provincia de Burgos.

Aquella primera feria, no obstante, se celebró sin que el coso estuviera totalmente acabado, ya que la colocación definitiva de la cubierta aún no había finalizado. El abono del año siguiente sí se celebró bajo techado, y el primer festejo que tuvo lugar a cubierto fue el del 11 de septiembre de 2005, un año después de la inauguración del recinto.

Este nuevo edificio vino a sustituir al tradicional y antiguo coso que se levantaba casi en los mis­mos terrenos donde se encuentra el actual. La vieja plaza de toros también se inauguró un 12 de septiembre, pero del año 1948. Los primeros matadores de toros que hicieron el paseíllo en el ruedo de Aranda de Duero fueron Ángel Luis Bienvenida y Pepín Martín Vázquez, que lidiaron toros de la ganadería de Abdón Alonso. Abrió ese festejo el Duque de Pinohermoso, que rejoneó un novillo de su propia vacada.

Fuente:  Alfonso Santiago 6TOROS6

El 16 de septiembre de 1.996 se presentaba Pablo Hermoso de Mendoza en la Plaza de Toros de Aranda de Duero, en al provincia de Burgos. Lo hacía dentro de un festejo de rejones junto a Joao Moura, Fermín Bohórquez y Paco Ojeda, lidiando toros de la divisa portuguesa de Pinto Barreiro. Pablo lidió su toro individual con GIRALDA, GALLO y PRINCIPE y el resultado final fue de saludos, mientras que en collera con Bohórquez, destacó montando a CAGANCHO y al final obtendrían dos orejas y rabo en un final más triunfalista que triunfal. Así lo reflejaba la prensa local en sus titulares, que además destacaban el mal juego de los toros portugueses. El Diario de Burgos titulaba "Seis orejas y un rabo, triunfalistas", "Los toros portugueses de "Pinto Barreiro" dejaron mucho que desear" y sus colegas de Diario 16, coincidían en el análisis con el siguiente titular: "Los toros de Pinto Barreiros deslucen la corrida de rejones".

La siguiente intervención fue el 16 de septiembre de 2.000, ahora dentro de una corrida mixta, junto a  los matadores Juan Mora y José Pacheco "El Califa". Pablo lidió toros de Victoriano del Río y los matadores de Torreestrella. Tampoco en esta ocasión el navarro tuvo suerte con los toros, que mansearon en exceso y ante los que se estrellaron MAGRITAS, CAGANCHO, ALDEBARAN y BORBA en el primero de la tarde y FUSILERO, CHICUELO y SILVERIO (en las crónicas aparece como ARRUZA) en el cuarto. Pese a que el resultado fue de ovación y oreja, la prensa se hacía eco de la buena labor del estellés y del malo juego de sus enemigos. En Diario de Burgos, el propio Pablo reconocía que "los toros no han colaborado al lucimiento" y el diario destacaba "El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza demostró quien es en el arte de Marialba. Fue lástima que sus dos toros mansearan". También en este mismo periódico destacaba la profesionalidad de Hermoso "Hermoso con la cuadra de lujo. Pablo Hermoso de Mendoza no llegó a Aranda para pasar la tarde. Ni mucho menos. Usó su más pesada artillería al completo. Desde el afamado "Cagancho", con el que colocó sobrias banderillas al primero, al alegre "Chicuelo" o la novedad de "Borba"............Una pena que los ejemplares de Victoriano del Río no mostraran más movilidad para ver en plenitud a Pablo Hermoso, un rejoneador que es todo un torerazo."

Más elocuente todavía era el titular de El Correo de Burgos: ""Don Pablo, el Grande" y en el que se hace referencia a lo que podían constituir una cita histórica para el futuro porque "Aranda tuvo el lujo de ver en su ruedo al más grande torero a caballo de todos los tiempos"  y aunque no había podido triunfar, no fue por falta de ganas "Lástima que sus toros, de descastada condición, no le permitieron triunfar con la insultante facilidad que lo viene haciendo todos los días, aún así su magisterio y su técnica le hicieron sobreponerse a su segundo toro a base de atacarle mucho".

Sí que triunfaría en su tercera comparecencia, el 12 de septiembre de 2.005, ahora ya con la plaza de toros remodelada y cubierta. Salió a hombros tras obtener tres orejas, una y dos, de los toros propiedad del empresario Victoriano del Río y montado a ZAPATA, CHENEL, FUSILERO, FOSFORO, CURRO, LABRIT y SILVETI en un cartel compuesto por Fermín Bohórquez y Diego Ventura. Álvaro Torres en DIARIO DE BURGOS describía así la labor de Pablo en esa tarde: "

Exhibición de cuadra primero, de doma después y de torería durante toda la tarde del navarro, que recibió a su primero de forma ejemplar, recortándolo sobre la grupa con sobriedad y temple a lomos de Zapata, un precioso bayo con el que colocó dos rejones en lo alto. A continuación el navarro sacó a su caballo estrella, Chenel, con el que brilló en la colocación de los palos con batidas al pitón contrario, en carreras a dos pistas con el toro prendido al estribo y en espectaculares pasadas por los adentros. El de Victoriano duró poco y tras un pinchazo que descordó, obtuvo un apéndice.

Más  completa fue su actuación frente al quinto, un buen toro que persiguió con codicia las cabalgaduras al principio, con buen tranco después pero que terminó acortando las embestidas, con el que puso al público en pie a lomos de Labrit, con el que arriesgó dejando llegar muchísimo al toro hasta la misma cara para batir al pitón contrario y clavar al quiebro con gran emoción y exposición. También brilló en la monta de Silveti, con el que destacó la pureza, clase y torería en todos los pares. A lomos de Fósforo, el único caballo que repitió  al utilizarlo en los dos últimos tercios, y tras colocar tres rosas y un espectacular par a dos manos de banderillas cortas, dejó un rejón arriba tras un pinchazo y fue premiado con dos merecidas orejas. Rotunda figura.

Un año después, nuevamente tres orejas para el de Estella, ahora dos a su primero ambos de la ganadería Toros de Cortés y compartiendo cartel con María Sara y Diego Ventura y montando a CURRO, CHENEL, SARMATA, PELLEN, RONDEÑO, FUSILERO y TOSCANO. Fue el 12 de septiembre de 2.006 y nuevamente Álvaro Torres en DIARIO DE BURGOS volvía a relatar así la labor del estellés: "...Y la feria sigue bien porque ya se encargó Pablo Hermoso de Mendoza de arreglar semejante desaguisado. Pablo Hermoso de Mendoza, casi nadie. Ese fenómeno que ha dignificado el toreo a caballo y lo ha hecho grande, que ha exigido para él y para sus compañeros, que ha conseguido que las plazas se llenen y para muestra un botón, porque ayer se registró en Aranda la mejor entrada de lo que va de feria, con la resaca de Cayetano incluida.

El navarro cuajó una gran  faena al segundo del festejo. Faena como las de a pie, porque hizo al toro lo que necesitaba, en los terrenos que necesitaba y como lo necesitaba. O mucho mejor. Porque nos e puede hacer lo que él hace con semejante facilidad. Paró al astado en los medios de forma sensacional a lomos de Curro. A continuación tiró de Chenel, y ahí llegaron los pasajes más vibrantes y espectaculares de la tarde. Cosido el toro a la cola de la estrella de su cuadra dio una vuelta al ruedo completa a dos pistas, hasta que el toro se paró. Recortó por los adentros con una elegancia y una sobriedad pasmosas, y clavó dos banderillas sencillamente perfectas, dando el pecho, andando de medio costado y clavando en el estribo. El caballo parecía jugar con el toro. Una clase tremenda torero y caballo. El toro menos, pues se fue a tablas. Después, a lomos de Sármata, colocó tres cortas y un par a dos manos con la particularidad de que este equino, otra de las estrellas, llega a la misma cara del toro y retrocede. Es como si detuviera el tiempo. Recetó un buen rejonazo de efecto fulminante y paseó las dos orejas.

También brilló el centauro navarro en el quinto, un toro que en sus manos pareció mejor. Le quitó la tendencia a tablas. A base de provocar una y otra vez, y se le llevó a los medios, donde destacó en la monta del tordo Fusilero, sorprendiendo al público arandino con las vistosas piruetas en la misma cara del toro. Esta vez utilizó para matar a un caballo poco acostumbrado a esa misión, Toscazo, y no fue lo mismo. Pinchó dos veces, y el premio se quedó en una oreja. Sensacional de verdad.

Imágenes relacionadas

Parece que esta temporada Pablo Hermoso de Mendoza se está reencontrando con plazas donde llevaba varios años sin torear. Este es el caso de la plaza de toros Ribera del Duero, en Aranda de Duero, donde llevaba una década sin hacer el paseíllo en su ruedo.

Regresó y para cumplir la tradición de que siempre que había venido en cartel de rejones había abierto la puerta grande, esta tarde lluviosa (la plaza está cubierta) ya comenzó haciendo las tareas en su primero que como dio buen juego, el navarro lo aprovechó del primero al último tercio. El continuo y buen galope pronto lo asimiló FUNCHAL para templarlo y medirlo de salida.

Posteriormente fue BRINDIS quien mostró que está realizando un final de temporada importante y que está siendo la alternativa más seria a los habitualmente titulares. Galopó llevando al toro encelado de costado y sobre todo volvió a mostrarse impecable a la hora de realizar las suertes. Dejó su puesto a BELUGA que también templó al buen toro llevándolo de costado, metido en el estribo, todo ello antes de que MANILE cerrase el tercio con tres banderillas cortas llenas de expresividad y ajustando las distancias al máximo. Cerró de un certerísimo rejonazo y las dos primeras oreja cayeron del lado del estellés.

Y menos mal que hizo la faena en su primero, porque el cuarto no tuvo fuerza ninguna y las continuas caídas del astado hicieron que incluso Pablo estuviera un tanto desajustado a la hora de clavar. Apenas tres banderillas pudo colocar, pasando ciertos apuros al perder ZELADOR un pie en la reunión y quedar a merced del toro, afortunadamente sin consecuencias.

Sin colocar una sola corta, Pablo pinchó con el rejón de muerte en buen sitio y el toro dobló, dejando inédito el trabajo de la cuadra del estellés.

EL CORREO DE BURGOS (www.elcorreodeburgos.com). Por Iñigo Crespo



Zarpazo de Lea Vicens y magisterio de Pablo Hermoso en Aranda

Tres orejas para la amazona francesa y dos para el navarro de un importante encierro para rejones de José Rosa Rodríguez / El ciclo arandino se reanuda el próximo sábado

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Tres orejas para ella que salió a hombros junto a un magistral Pablo Hermoso de Mendoza que paseó los dos trofeos del primer toro de la tarde, único ejemplar de su lote que le dio opciones. Se lidió una buena corrida para rejones de José Rosa Rodríguez, una corrida con tipo que estuvo presidida por la nobleza y por la calidad. No fue un encierro con potencia ni con poder pero sí tuvo celo y dulzura en las embestidas.
De los toros destacó el primero, el tercero y el sexto. Tres ejemplares de alta nota. De los tres restantes, desentonó el cuarto, que aunque con clase le faltó fuerza y no sirvió para el triunfo. Manejables resultó el lote de Manuel Manzanares, segundo y quinto.
El listón artístico de la tarde lo marcó Pablo Hermoso de Mendoza en su primera faeba que fue todo prodigio y sabiduría. La manera de entender a su oponente, la ligazón, el golpe de entidad en el momento oportuno y la intensidad que supo imprimir el navarro a su actuación frente a un toro bueno, con mucha duración y ritmo.
Marcó diferencias Pablo Hermoso en esa primera faena. Y no lo hizo frente al cuarto por su escasa fortaleza, que le obligó a abreviar. Además del magisterio, hubo más: un gran par a dos manos con las banderillas cortas, los carruseles en el tramo final, exponiendo donde más aprietan los toros. Esos fueron otros vértices de la actuación de Pablo Hermoso de Mendoza que estuvo sobrado y categórico.

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EL DIARIO DE BURGOS. Por I.M.L.



PUNDONOR PARA TRIUNFAR

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, con dos orejas y la amazona francesa Lea Vicens, con tres, salen a hombros en el tercer festejo de la feria de la Virgen de las Viñas.

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Martes 13 de septiembre. Tercera corrida de abono de la feria septembrina. Escasos tres cuartos de plaza.

TOREROS Pablo Hermoso de Mendoza, rejón de muerte certero (dos orejas); pinchazo (silencio). ........

GANADERÍA Se lidiaron seis toros de la ganadería portuguesa de José Rosa Rodrigues, de buena presentación pero muy escasos de raza y casta, que no dieron juego a la lidia ni embistieron lo necesario para lucirse. Solo se salvó el primero.

En la última jornada festiva en la capital ribereña, antes del arreón del próximo y último fin de semana, el coso arandino acogía un festejo de rejones que hacía va­riar en parte el color de los tendi­dos, en los que los abonados deja­ron su localidad para la asistencia de amigos o familiares, ya que la afición arandina tiene dos caras: la que disfruta con el toreo a pie y a la que le encandila el trasteo a caballo, que son complementa­rias. Con todo y con eso, se regis­traba la mejor entrada de la Feria, ante las ganas de ver a la apuesta segura de Pablo Hermoso de Men­doza y con la curiosidad de con­templar el debut en esta plaza de Manuel Manzanares y Lea Vicens.

La experiencia es un grado y eso se hizo notar en la primera fae­na de Hermoso de Mendoza, ante el que el que fue el mejor toro de la tarde, Gorrillo, al que recibía con un efectivo rejón de castigo que avivó las ganas del astado de bus­car el caballo en su lucha particu­lar. En cada cambio de montura, el encargado de abrir el cartel se fue gustando en los embroques cerca­nos a su oponente, esperando al toro para que pudiese mirar de cércalos cuartos traseros del equino, todos ellos desenvol­viéndose con sol­tura en el ruedo,         conscientes de su importante papel para el triunfo de su jinete. Tiras tres pares de ban­derillas, y las cortas, Pablo Hermo­so encontraba el momento idóneo para culminar la faena con un re­jón de muerte al que llamarle con­tundente es quedarse corto. Fue clavarlo y caer fulminado el toro, lo que dejó asombrado al respeta­ble, que le arrancó dos orejas a una Presidencia que se hizo de rogar para otorgar el segundo trofeo.

No tuvo tanta suerte con el se­gundo de su lote, un toro que em­pezó a flojear tras recibir el rejón de castigo, pasando más tiempo sentado sobre la arena del ruedo que buscando la sombra del caballo, llegando incluso a desmoronarse so­bre el albero al más mínimo quie­bro al que le citaba el maestro. Tras el pinchazo con el rejón de muerte, el respetable no pudo por menos que quedar en silencio. Así, arras­traron al astado, sin arrancarle nin­gún trofeo, no porque no pusiese empeño el caballero navarro, sino porque el animal no dio para más.

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