UN TORERO A CABALLO

UNICO

Cartel

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Estadistícas en esta plaza
FESTEJOS
1
TOROS LIDIADOS
2
TROFEOS
4 orejas y 1 rabo
PUERTAS GRANDES
1

 

Una de las plazas más importantes de América se encuentra en Bogotá, la capital de Colombia. Por ese escenario han pasado todas las figuras del toreo desde que se inauguró en 1931. Nombres míticos de las distintas épocas, como los de Domingo Ortega, Manolete, Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Paco Camino, El Cordobés, Paquirri... llegaron desde España para dar forma a los carteles de la temporada taurina bogotana.

Hoy en día, próxima a cumplir los ochenta años desde su inauguración, sigue vigente su importancia en el planeta taurino, pues hay obligación de confirmar su alternativa para todos los matadores que hacen su primer paseíllo en la Santamaría. Su nombre se debe a su impulsor, Ignacio Sanz de Santamaría, quien también puso en funcionamiento el antiguo coso de San Diego, por donde pasaron igualmente importantes toreros españoles, como Rafael El Gallo y Bienvenida. Ese escenario pasó a mejor vida tras la inauguración de la nueva plaza, para la que Santamaría invirtió una gran cantidad de dinero. El 8 de febrero de 1931 se celebró la primera corrida, con toros de Mondoñedo que fueron lidiados por el valenciano Manolo Martínez, Mariano Rodríguez y Ángel Navas. En esa primera temporada se celebraron doce espectáculos. Dos años después, Sanz de Santamaría, alma máter de la plaza, falleció en Bogotá.

La construcción del edificio, con capacidad para 14.400 localidades, corrió a cargo de los ingenieros Adonai Martínez y Eduardo Lascano, y en la década de los cuarenta el arquitecto español Santiago Mora modificó la fachada, que­dando tal y como hoy se conoce.

La seriedad de su afición y su conocimiento del toreo confieren a este escenario una gran singularidad. Allí tomó la alternativa César Rincón en 1982, y allí se retirará el 24 de febrero de 2008, en una efeméride que forma parte de la gran historia de la plaza bogotana.


FUENTE: Alfonso Santiago (6TOROS6)


La plaza colombiana Santamaría, una de las más importantes del orbe taurino, está festejando sus 80 años de exsitencia, y una de las bazas de su serial conmemorativo es el esperado debút del torero a caballo de Estella, que este domingo 23 de enero estará haciendo el primero de sus dos paseíllos programados en el imponente coso bogotano.


FECHA 23 de Enero de 2011
LUGAR Plaza de toros Santamaría, Bogotá, Colombia
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Luís Bolívar (oreja y vuelta)
Cayetano (palmas y silencio)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y dos orejas y rabo)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Ernesto Gutiérrez, número 59, 484 kg, de nombre Marinero: De  salida CURRO (2 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) e ICARO (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (2 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Ernesto Gutiérrez, número 15, 522 Kg, de nombre Cleofé: De  salida SARAMAGO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) y PATA NEGRA (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (3 cortas, un par de cortas a dos manos y dos rejones de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

SILVETI y TIZIANO


Máxima expectación en la presentación de Pablo Hermoso de Mendoza en la plaza de la capital colombiana, Bogotá. Durante la semana ya se aventuraba el llenazo y así se confirmó, colocándose el cartel de "No hay billetes"desde últimas horas de la mañana. Un cartel que en los últimos años, solo se había colocado con el regreso de José Tomás y que en esta ocasión marcó un nuevo hito en la carrera del navarro.

Este fue el primer triunfo, antes de comenzar la corrida, pero cuando esta finalizó, Pablo ya había escrito nuevas letras de oro en la tauromaquia mundial. Y es que en su debut, consiguió arrollar, consiguió abrir sobradamente la puerta grande, y como decimos, entró en la historia del coso bogotano. Cuatro orejas y un rabo, apéndice este que no se concedía en esta plaza desde 1955 en que lo obtuvo el matador Dámaso Gómez y que además lo convierten en el primer rejoneador en la historia que lo consigue en este coso, a pesar que han sido varios los rejoneadores, tanto hispanos, como colombianos que han pasado por esta feria en ediciones anteriores.

Ha sido un triunfo arrollador, pero para nada fácil por el juego de los toros, pero ante los cuales, Hermoso antepuso mucha técnica y sobre todo mucha maestría con los caballos para sacar lo que ambos toros tenían de bueno.

El toro del debut salió manseando y sin emplearse, muy reservón ante CURRO y no empleándose hasta que no sintió el primer rejón. Esto no cambió su actitud, sino para mal, haciéndolo más complicado en sus embestidas. Pablo apostó por CHENEL y el castaño se tropezó con un enemigo exigente, que apenas le permitió lucir su torería, pero sí le dejó mostrar su técnica y su valor. Había que esquivar sus bruscas y desacompasadas embestidas, cortaba el paso en la suerte y siempre trataba de arrollar. CHENEL consiguió sacar agua de donde no la había y dio paso a ICARO, que tampoco pudo desarrollar la plenitud de su toreo, porque el toro esperaba, esperaba y cuando sentía la presa, arrollaba.ICARO colocó dos banderillas, siempre mirando de frente al toro y desafiante, bravo, pero sin poderse lucir al cien por cien. PIRATA colocó dos banderillas cortas antes de que su jinete dejase un rejonazo casi entero que hizo que el astado doblase sin puntilla. Los tendidos agradecieron el esfuerzo del navarro y le premiaron con dos orejas que supieron a gloria por el enorme esfuerzo realizado.

El toro que cerró plaza fue un astado alto, con cuajo, con una embestida muy santacolomeña y que desarrollo mucho sentido. Tampoco iba a resultar enemigo sencillo y con SARAMAGO ya lo pudo comprobar. El joven caballo la verdad es que estuvo con una templanza y una torería digna de un veterano. Tras dos rejones de castigo, lo midió con la bandera y se pudo comprobar que el toro, iba a tener transmisión, dentro de sus dificultades. Eso hizo que Pablo repitiera a CHENEL y ahora sí que el público bogotano disfrutara del mejor toreo del caballo castaño. Los galopes de costado eran ceñidos ante un toro que era un tren. El caballo remató por los adentros en tres ocasiones con el público levantado de sus asientos. Parecía como si el tendido hiciera la ola al compás del galope del caballo. Hacía donde CHENEL galopaba, el público se levantaba. CHENEL fue despedido con el público puesto en pie mientras Pablo besaba su cuello. En plena borrachera de toreo, Pablo sacó a PATA NEGRA que se pudo beneficiar de la excepcional lidia dada al toro por CHENEL. PATA NEGRA, salió y a poco de pisar el ruedo, se vio quien iba a mandar allí. Llegó a unos terrenos en los que el toro daba pocas concesiones, pero que el caballo las superaba. Con las piruetas, otra vez la locura a los tendidos. Llegó el último tercio y las banderillas cortas, en las que ahora PIRATA se pudo lucir más, se pudo asomar a los pitones de un toro que no daba concesiones, pero que ya estaba más atemperado. Con el toro en los medios, Pablo agarró un par de cortas a dos manos y las colocó en todo lo alto del morrillo, para a continuación realizar desplantes en la cabeza del toro e incluso la suerte del "teléfono".

Pablo se fue a tablas por el rejón de muerte y antes de despegarse del burladero, pudo escuchar como la plaza era un único grito de ¡torero! ¡torero!. Tras esto, el navarro se fue a los medios a realizar la suerte suprema y el público comenzó a gritar que no matase al toro, que aquello no acabara todavía, que querían más y más...Pablo miró a la presidencia, quien indicó que ya era tiempo de entrar a matar y el estellés así lo hizo. Mató de un espectacular rejonazo en todo lo alto que desató la locura colectiva y que incluso hizo que un primer pinchazo alto pasase desapercibido. El tendido se llenó de pañuelos, de gritos, de euforia y fue una explosión de júbilo cuando la presidencia sacó los tres pañuelos concediendo cincuenta y seis años después, el rabo para un actuante. 


COBERTURA DE PRENSA

Burladero.com (www.burladero.com). Por Germán Jiménez



BOGOTÁ.- Pasea cuatro orejas y un rabo

Triunfo histórico de Hermoso



Con un lleno de "no hay billetes" Hermoso de Mendoza consigue un triunfo incontestable en la Santamaría. Le acompañaban en el cartel Cayetano y Luis Bolivar, que cortó una oreja.

Pablo Hermoso de Mendoza ha protagonizado una jornada histórica en Bogotá paseando cuatro orejas y un rabo en una tarde en la que se había colgado el cartel de "no hay billetes" en las taquillas de la Santa María dos horas antes de darse inicio al que era el tercer festejo de la temporada bogotana.

Gran expectación y ambiente de lujo en en una tarde en la que además acompañaba un tiempo auténticamente primaveral. Desorejó el estellés al tercero de la tarde en una actuación en la que supo imponer en el ruedo su sentido de la lidia a caballo, mandando y conduciendo a un toro que se dejó pero sin terminar de romper. Su forma de colocar al animal en suerte antes de la ejecución de las banderillas llegó a los tendidos. Primero fue con Silveti y luego después ya con Icaro, con el que puso la plaza literalmente boca abajo. Con Pirata, tras un par de banderillas cortas finiquito al morlaco de un rejón casi entero de muy rápido efecto.

Pero el autentico lío vendría ante el que cerró plaza, y fue montando a Chenel con el que corrió de costado varias veces al toro para salirse de su cara con arriesgados recortes por los adentros, convirtiendo los tendidos en un autentico manicomio, que siguieron en pie la actuación del rejoneador que luego sobre Pata Negra se adornó con vistosas piruetas tras clavar los palos culminando su actuación sobre Pirata, con un par de cortas a dos manos. Medio rejón y otro entero termino con la vida del toro para el que el público había llegado a pedir el indulto.

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Mundotoro.com (www.mundotoro.com). Por Alberto Lopera



BOGOTÁ Inolvidable debut del caballero navarro

Hermoso, un rabo, hace historia en la Santamaría



Cincuenta y cuatro años han pasado desde cuando Dámaso Gómez en 1956 cortara el último rabo en la plaza de Santamaría. Hoy lo ha conseguido el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza en el sexto toro, un gran toro de Ernesto Gutiérrez premiados con vuelta al ruedo sus despojos. Corrida histórica en Bogotá con el cartel de "No hay Boletas" desde las primeras horas de la tarde, por cierto de maravilloso clima sin aire, ni lluvia y mucho sol.

La demostración más perfecta del rejoneo, o mejor del Arte de torear a caballo, la hizo en sus dos toros el centauro de Navarra, el hombre que ha llevado el rejoneo a insospechadas alturas, con una cuadra de caballos, todos "estrellas": Curro de salida, Chenel en banderillas y toreando de costado, Patanegra imponente, Pirata con valor y arrojo, Silveti, Ícaro, Saramago, en fin, todos sin excepción haciendo parte fundamental de la cátedra torera del mejor rejoneador del mundo.

Cuatro orejas y un rabo, salida a hombros por la Puerta Grande a los gritos de torero.torero.torero! Es el claro resumen a una actuación histórica y por la que con mucho acierto existía una expectativa sin igual, con presencia de aficionados de toda Suramérica. El encierro del ganadero manizalita tuvo presencia y magnífico juego, sobresaliendo los corridos en primero, tercero y cuarto lugar, y lógicamente el premiado con la vuelta al ruedo.

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Mundotoro.com (www.mundotoro.com) Por Alberto Lopera



Despúes de cortar un rabo en BOGOTÁ

''Estoy tan feliz, aún no lo creo...''



Radiante de felicidad encontramos al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza acompañado de su banderillero, de su hermano, de Julio Fontecha y de los directivos de la plaza Santamaría. No era para menos. Cortar un rabo en su debut en la primera plaza colombiana, en donde hacía más de cincuenta años no se concedía este trofeo, es algo para la historia.

"Aún no salgo de la emoción, estoy como en la nebulosa - nos dice para mundotoro- nunca creí tener un debut tan afortunado en esta plaza a la que tanto deseo tenía de venir, desde hace diez años cuando vine a Cali y Manizales"

"Toda la semana estuve muy nervioso, pero consciente de la responsabilidad. Me habían hablado mucho de esta afición y veo que se han quedado cortos. Es extraordinaria, sensible y conocedora del rejoneo. Se me puso la carne de gallina con esos olés que me daban cuando toreé con Chenel"

Maestro es que usted anduvo sensacional en los dos toros, por cierto de embestidas diferentes.

"Así fue, al primero le aguanté mucho, pues era un poco tardo, pero cuando arrancaba lo hacía con mucha fuerza, y al segundo lo fui templando hasta conseguir que se entregara. Chenel estuvo extraordinario y me sentí feliz con Pata Negra que estuvo de maravilla y muy valiente, la vez que mejor ha estado después de la cornada de Madrid que por poco le cuesta la vida"

Hoy se puso el "No Hay Billetes" y para el domingo el asunto será de locura.

"Solo le pido a Dios que sirvan los toros, y que pueda volver a mostrar lo mejor de mi toreo a esta afición maravillosa, que se merece todo".

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ELTIEMPO (www.eltiempo.com). Por Luís Noe Ochoa



Cinco orejas y un rabo hicieron una tarde histórica en la Santamaría



La plaza a reventar, la tarde soleada, con un cielo apenas salpicado de blanco.

En ese ambiente se vio una hermosa danza con caballos y toros y un magnífico jinete que oficiaba como mago: el español Pablo Hermoso de Mendoza, quien cortó cuatro orejas y un rabo.

Este premio, según estadísticas de primera mano, no se otorgaba aquí desde aquella accidentada corrida del 5 de febrero de 1956, cuado dicen que el general Rojas Pinilla quiso cortar orejas. Dámaso Gómez alcanzó la hazaña.

Ayer se lidió un encierro de Ernesto Gutiérrez, muy en el tipo de esa divisa, de regular juego en varas, que en mayoría se pararon pronto. Pero fueron nobles. Tres sirvieron; uno, de vuelta al ruedo.

La tarde fue histórica, porque Hermoso de Mendoza y sus nobles caballos son un solo cuerpo y una sola mente.

Describirlo es difícil. "¿Esto qué es?", dijo alguien con ojos húmedos. "Esto es un sueño", respondió un torero que estaba ahí. Lo que vio la plaza llena fue al mejor rejoneador del mundo ante dos toros muy distintos. Uno de mármol y otro bravo y él toreando con los caballos como si fueran muletas y capas. Vimos cómo 'Curro' le llegaba al toro a centímetros de los pitones. Y 'Silveti' hacía quiebros, como un hombre a base de cintura, y se quedaba ahí, galleando, toreando, invitando al toro para llevárselo con temple. A Ícaro, bailarín, hasta dejarse olisquear el pecho. Todo a toro parado, mientras Hermoso de Mendoza ponía, con uno y otro caballos, rejones de castigo, banderillas cortas y largas, en todo lo alto. Con belleza. Mató de un rejonazo. Y dos orejas.

Salió 'Cleofás', bendecido con la riqueza de al casta. Y vinieron 'Saramago', ese caballo isabelo de crines de seda, con el que le puso rejones de castigo. Y el castaño 'Chenel' y el blanco 'Pirata', como un algodón. Qué maravilla. Qué inteligencia. Rejones, banderillas largas y cortas, un par a dos manos, solo moviendo el caballo con las piernas. Y llevándose al toro prendido, en la barriga o las ancas de los bellos corceles, con temple. Es increíble cómo los deja llegar tan cerca y de pronto cambia el viaje y se mete por unos callejones suicidas. Cómo le pone los pechos y hace quiebros mágicos en la cara del toro, o molinetes, o el teléfono. Una locura. Ni una banderilla cayó al ruedo en toda la tarde. Pinchazo hondo y un rejón fulminante. Dos orejas y rabo en medio de una plaza hecha un delirio. Lo bueno es que vuelve el domingo.

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ELESPECTADOR (www.elespectador.com). Por Víctor Duisabá Rojas



Hermoso de Mendoza, ¡genio!

Histórica faena en la Santamaría.



Sí hay algo nuevo bajo el sol. Por supuesto que lo hay. Pablo Hermoso de Mendoza ha reinventado el toreo y de su cabeza prodigiosa; y de sus manos, que son riendas; y de sus piernas, que son manos, y por ende riendas; y de su cuadra de caballos, que la ha hecho a su imagen y semejanza, brota ese fontanar que inundó de arte la Santamaría.

Inolvidable tarde. Más allá del trofeo inédito que para las nuevas generaciones significa la concesión de un rabo para el rejoneador navarro, hubo tantas y tantas cosas buenas que, claro, comienzan por ese genio al que todo lo perfecto le parece cotidiano.

Hay que comenzar por el final. Por esa faena de imposibles que significa pasar por dentro, con caballo y todo, por donde apenas cabe una muleta, con el toro ahí, apretando y pidiendo papeles. Claro que no se puede creer cosa tal. Bueno, al menos que trece mil personas lo juren ante la Constitución o ante la Biblia.

Pues las hay. Hermoso de Mendoza derrotó esas leyes físicas para poner a la gente de pie y con ella, a lomo de sus caballos, vino esa otra parte, la de acabar con la teoría de los terrenos. No hay unos terrenos para el toro y otros para el torero. Así lo firmó Hermoso y así lo probó en cada embroque, en cada encuentro entre toro y cabalgadura, mientras la plaza entera se frotaba los ojos. Cuando puso las dos banderillas cortas a dos manos ya no era ilusión óptica, era un sueño.

Ese toro, el sexto, terminó por entregarse tras dar una pelea dispareja, porque, en principio, fue más por oleadas que con tranco. Al final de la lidia, el navarro lo  convenció de pasar a la historia, y entonces el toro -ya otro toro- aceptó un adiós de bravo. El segundo rejón lo tiró como si hubiera rodado desde la fila 24 y la Santamaría dejó caer la nieve de la petición, que no paró jamás, hasta ver asomar los tres pañuelos blancos de las dos orejas y el rabo, así como el premio de la vuelta al ruedo al toro.

Terminaban 54 años de abstinencia, desde que el 5 de febrero de 1956, dicen los memoriosos, Dámaso Gómez entró en los anales de la plaza, en una corrida de escándalo con toros de Benjamín Rocha.

La obra del maestro había puesto los cimientos en el tercero de la tarde. Esta vez trabajo doble, porque el toro de Ernesto Gutiérrez Arango se paró y hubo que ir siempre por él. Igual, sin materia prima, elaboró una pieza de colección, en la que lo mejor estuvo en el valor propio y de sus caballos, cada vez que se arrimó para sacar las pocas embestidas. Dos orejas.

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ABC (www.abc.es). Por EFE



Hermoso de Mendoza hace historia en su debut en Bogotá

El rejoneador navarro corta cuatro orejas y un rabo, premio que no se conseguía desde 1956, y cuelga el "no hay billetes"



Hermoso de Mendoza sale a hombros en Bogotá

Hacía 55 años que no se cortaba un rabo en Bogotá. Y Pablo Hermoso de Mendoza consiguió este domingo el hito de pasear los máximos galardones en plaza de Santamaría. Dámaso Gómez había sido el último conquistador en 1956. El caballero navarro tomó ahora el "testigo" gracias a una actuación inolvidable. Después de cortar las dos orejas a su primer toro, paseó el rabo del sexto, un gran ejemplar de Ernesto Gutiérrez que mereció la vuelta al ruedo en el arrastre.

El rejoneador navarro llevó a las estrellas de su cuadra. "Chenel" e "Ícaro" mostraron una prodigiosa agilidad, doma perfecta ante un primer ejemplar tardo y de poco ritmo al que atacaron siempre de frente, encelaron con la grupa y pusieron al público a delirar. Cárdeno, santacolomeño el último de la tarde, cambiaba de ritmo en su galope pese a lo cual, montado en "Saramago", intentó encelarlo y templarlo.

Y luego "Chenel" y la apoteosis: galopes a dos pistas, temple, torería y dos sesgos inéditos, por estas tierras, por los adentros. Delirio colectivo. Luego sacó a "Patanegra": la pirueta repetida, el caballo presentando por delante siempre el pecho y Pablo preciso al clavar.

Con "Pirata" un par a dos manos sin la colaboración del toro, desplantes con el público en pie, solo en pie, y coreando: ¡Torero, torero! La emoción era incontenible y justa. Entonces "Pirata" a la carga, un rejonazo hondo y uno entero que fulmina.

«Ha sido impactante»

Pletórico se mostró Hermoso de Mendoza tras la apoteosis. "Ha sido algo muy bonito. Toda la plaza pedía el rabo. La emoción no fue sólo mía, sino de todos los compañeros del callejón", declaró el caballero navarro al programa Los Toros de la Ser. El rejoneador de Estella comentó que llevaba entrenándose en Bogotá toda una semana: "Iba a la plaza y todos los días había colas en las taquillas. Ello me daba mucha presión, pero a la vez me resultaba impactante, como el paseíllo". Contó que la afición colombiana le recordó a la de Sevilla y Bilbao, "por la seriedad y sus silencios", y a la de México, "por su gran pasión". Hermoso destacó las actuaciones de "Chenel", "Ícaro", "Pirata" y "Patanegra", aquel toro que a punto estuvo de perder la vida en Las Ventas.

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SEMANA (www.semana.com). Por Víctor Guisaba Rojas



Hermoso de Mendoza: Cuatro orejas y rabo en su triunfal debut en Bogotá





Rodrigo Urrego - SEMANA Pablo Hermoso de Mendoza hizo historia en su debut en la Santamaría




El rejoneador español cortó cuatro orejas y un rabo en la plaza de toros de Santamaría, un hecho que no tiene antecedentes desde 1956.

Sí hay algo nuevo bajo el sol. Por supuesto que lo hay. Pablo Hermoso de Mendoza he reinventado el toreo y de su cabeza prodigiosa; y de sus manos, que son riendas; y de sus piernas, que son manos, y por ende riendas; y de su cuadra de caballos, que la ha hecho a su imagen y semejanza, brota ese fontanar que inundó de arte La Santamaría.

Inolvidable tarde. Más allá del trofeo inédito que para las nuevas generaciones significa la concesión de un rabo para el rejoneador navarro, hubo tantas y tantas cosas buenas que, claro, comienzan por ese genio al que todo lo perfecto le parece cotidiano.
Hay que comenzar por el final. Por esa faena de imposibles que significa pasar por dentro, con caballo y todo, por donde apenas cabe una muleta, con el toro ahí, apretando y pidiendo papeles. Claro que no se puede creer cosa tal. Bueno, al menos que trece mil personas lo juren ante la Constitución o ante la Biblia.
Pues las hay. Hermoso de Mendoza derrotó esas leyes físicas para poner a la gente de pie y con ella, a lomo de sus caballos, vino esa otra parte, la de acabar con la teoría de los terrenos. No hay unos terrenos para el toro y otros para el torero. Así lo firmó Hermoso y así lo probó en cada embroque, en cada encuentro entre toro y cabalgadura, mientras la plaza entera se frotaba los ojos. Cuando puso las dos banderillas cortas a dos manos, ya no era ilusión óptica, era un sueño.
Ese toro, el sexto, terminó por entregarse, luego de dar una pelea dispareja, porque, en principio, fue más por oleadas que con tranco. Al final de la lidia, el navarro lo había convencido de pasar a la historia, y entonces el toro - ya otro toro - aceptó un adiós de bravo. El segundo rejón lo tiró como si hubiera rodado desde la fila 24 y La Santamaría dejó caer la nieve de la petición, que no paró jamás, hasta ver asomar los tres pañuelos blancos de las dos orejas y el rabo, y el premio de la vuelta al ruedo al toro.
Terminaban 54 años de abstinencia, desde que el 5 de febrero de 1956, dicen los memoriosos, Dámaso Gómez entró en los anales de la plaza, en una corrida de escándalo con toros de Benjamín Rocha.
La obra del maestro había puesto los cimientos en el tercero de la tarde. Esta vez trabajo doble, porque el toro de Ernesto Gutiérrez Arango se paró y hubo que ir siempre por él. Igual, sin materia prima, elaboró una pieza de colección, en la que lo mejor estuvo en el valor propio y de sus caballos, cada vez que se arrimó para sacar las pocas embestidas. Dos orejas.
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EL MUNDO (www.elmundo.es). Por



No ocurría desde 1956 en la plaza colombiana

Hermoso de Mendoza corta dos orejas y un rabo en la plaza de Santamaría



El mejor rejoneador actual rompió una sequía de más de medio siglo. Desde 1956 la plaza Santamaría no había visto a ningún maestro levantar un rabo como trofeo.

Ayer, en una tarde redonda, de un clima primaveral poco frecuente en Bogotá y cinco buenos toros, Hermoso de Mendoza logró una faena memorable, que puso la plaza en pie varias veces mientras sus caballos bailaban con el toro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez.

En el sexto de la tarde, superó lo hecho en el tercero, que ya parecía inmejorable. "Salió 'Cleofás', bendecido con la riqueza de al casta. Y vinieron 'Saramago', ese caballo isabelo de crines de seda, con el que le puso rejones de castigo. Y el castaño 'Chenel' y el blanco 'Pirata', como un algodón.

Qué maravilla. Qué inteligencia. Rejones, banderillas largas y cortas, un par a dos manos, solo moviendo el caballo con las piernas. Y llevándose al toro prendido, en la barriga o las ancas de los bellos corceles, con temple", escribe este lunes el crítico taurino Luis Noé Ochoa en 'El Tiempo'.

"Es increíble cómo los deja llegar tan cerca y de pronto cambia el viaje y se mete por unos callejones suicidas. Cómo le pone los pechos y hace quiebros mágicos en la cara del toro, o molinetes, o el teléfono. Una locura. Ni una banderilla cayó al ruedo en toda la tarde. Pinchazo hondo y un rejón fulminante. Dos orejas y rabo en medio de una plaza hecha un delirio", remata en su crítica.

Y el segundo diario capitalino tampoco se queda atrás al describir la histórica faena ya que desde el 5 de febrero de 1956, cuando el general Rojas Pinilla gobernaba en la única dictadura que conoció esta nación, Dámaso Gómez cortó las dos orejas y rabo.

"Pablo Hermoso de Mendoza ha reinventado el toreo y de su cabeza prodigiosa; y de sus manos, que son riendas; y de sus piernas, que son manos, y por ende riendas; y de su cuadra de caballos, que la ha hecho a su imagen y semejanza, brota ese fontanar que inundó de arte la Santamaría", afirma.

Describe una faena "de imposibles que significa pasar por dentro, con caballo y todo, por donde apenas cabe una muleta... Hermoso de Mendoza derrotó esas leyes físicas para poner a la gente de pie y con ella, a lomo de sus caballos, vino esa otra parte, la de acabar con la teoría de los terrenos. No hay unos terrenos para el toro y otros para el torero. Así lo firmó Hermoso y así lo probó en cada embroque, en cada encuentro entre toro y cabalgadura, mientras la plaza entera se frotaba los ojos".

Más adelante escribe: "Se vio una hermosa danza con caballos y toros y un magnífico jinete que oficiaba como mago: el español Pablo Hermoso de Mendoza, quien cortó cuatro orejas y un rabo".

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DIARIO DE NAVARRA (www.diariodenavarra.es). Por Koldo Larrea



Hermoso arrolla en Bogotá: 4 orejas y un rabo

El caballero navarro triunfó ante 14.000 personas en su debut en la capital colombiana

En la plaza de Santamaría no se cortaba un rabo desde 1956, año en el que lo logró el diestro Dámaso Gómez



Pablo Hermoso de Mendoza consiguió el domingo pasado un doble triunfo en su debut en la plaza de toros Santamaría de Santa Fe de Bogotá. Desde su llegada, cinco días antes, a la capital colombiana había levantado gran expectación en los medios de comunicación, expectación que se plasmó en las taquillas. Se vendieron las 14.000 entradas del aforo, se colgó el cartel de "no hay billetes", algo que sólo había sucedido con José Tomás..

El primer triunfo estaba consumado. Quedaba pendiente el segundo, el del ruedo, y lo rubricó también. El torero estellés hizo el paseíllo con Luis Bolívar (oreja y vuelta) y Cayetano (silencio y palmas). Esta terna lidió un encierro de seis toros de Ernesto Gutiérrez, bien presentados y de buen juego en general, con un sexto premiado con la vuelta al ruedo, precisamente el que permitió el máximo triunfo del navarro.

Hermoso debutó en la capital colombiana frente a Marinero, tercero del festejo, un ejemplar marcado con el guarismo 59, de 484 kilos, un toro que salió manseando y sin emplearse, muy reservón ante Curro, que no cambió con los rejones de castigo. Ante tal situación, el jinete apostó por Chenel y la montura castaña tropezó con un enemigo exigente que apenas le permitió lucir su torería aunque sí mostrar su técnica y su valor. Chenel dio paso a Ícaro, que tampoco pudo desarrollar la plenitud de su toreo, porque el toro esperaba y esperaba, y, cuando sentía la presa, arrollaba. Ícaro colocó dos banderillas, siempre mirando de frente al toro pero sin poderse lucir al cien por cien. En el último tercio, ya sobre Pirata, el maestro colocó dos banderillas y dejó un rejonazo casi entero del que toro dobló sin puntilla. Unánime petición de dos orejas, y concesión de estos trofeos, premio que compensaba el enorme esfuerzo realizado.

Para la historia

Pese a que tenía la puerta grande asegurada, el maestro navarro salió a por más frente al que cerró plaza, llamado Cleofé, número 15 y de 522 kilos, alto, con cuajo y con una embestida muy santacolomeña. fue un buen toro pero exigente, nada fácil, algo que comprobó el estellés de salida sobre Saramago, joven caballo que desarrolló mucho temple en dos rejones de castigo. Tras ellos, Hermoso comprobó que el toro iba a tener mucha transmisión. No se equivocó. Volvió a sacar a Chenel y el veterano caballo logró que el público disfrutase con su toreo. Ceñidos galopes de costado, rematados en tres ocasiones por los adentros, pusieron en pie a los aficionados, que despidieron al castaño con una cálida ovación. Seguidamente, con Pata Negra, pisó unos terrenos más que comprometidos y sus piruetas volvieron a poner los tendidos al rojo vivo. Ya en el último tercio, con Pirata, y siempre con el toro en los medios, clavó tres cortas asomándose a los pitones y un par de cortas a dos manos en todo lo alto que provocaron el delirio. "¡Torero, torero!" gritaban las 14.000 almas. El navarro se dirigió a los medios a matar al toro y el público pidió que no lo hiciese, que siguiese toreando. Pero el palco le ordenó que había llegado el momento de la suerte suprema.

Hermoso mató de un espectacular rejonazo en todo lo alto que desató la locura colectiva y que incluso hizo que un primer pinchazo alto pasase desapercibido. El tendido se llenó de pañuelos, de gritos, de euforia y fue una explosión de júbilo cuando la presidencia sacó los tres pañuelos concediendo el rabo del toro, algo que no sucedía desde 1956, cuando lo logró Dámaso Gómez, y que no había conseguido ningún torero a caballo, ningún rejoneador.

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CARACOL RADIO (www.caracol.com.co). Por Guillermo Rodríguez



La genialidad de Pablo Hermoso, un hombre llamado caballo: 4 y un rabo !!Histórico!!. Bolívar inmenso...El domingo se despide con los de Achury. Colas en taquilla



Pablo Hermoso debutó en La Santamaría con 4 orejas y el rabo del segundo toro tras dos faenas rebosantes de  torería, elegancia, dominio de las distancias y los terrenos, quiebros  al pitón contrario, toreando de frente, dejando  llegar al toro al estribo para clavar y rematar las suertes toreando y no huyendo. Toreando de frente. Hubo suertes que sin duda podría califica de " imposibles", toreo a dos pistas (a derecha e izquierda), batidas, de costado y piruetas medidas, dosificadas y mágicas.
Toreo de fantasía, de tonos luminosos, de hondura, de caballerosidad y de magisterio.
El encierro de herederos de Ernesto Gutiérrez. Corrida bien presentada.
Es sin duda un hombre llamado caballo como el título de una película.
Una cuadra donde cada ejemplar cumple un libreto, cada uno torea, exhibe valor y el caballo conducido por la muñeca diestra de un caballero que ha cambiado fundamentalmente el estilo y el concepto del rejoneo, pues TOREA  con mayúsculas. Es otro mundo, de otra galaxia.
En su primero toreó sin toro pues con  "Curro" un toro distraído tuvo que aguantarlo pues no arrancaba a embestir. Con " Silveti" lo sacó de las tablas a base del temple. Sin caballazos, sin prisas, sin carreras. Y dio un soberbio muletazo con la penca del caballo  "Icaro" que electrizó a la plaza. En verdad, en verdad os digo que vimos torear a caballo.
Dos orejas.
Con "Cleofás" de 522 kilos, Pablo Hermoso desarrolló su tauromaquia de distancias cortas, de quiebros, de toreo a dos pistas, de rizos en la cara del toro dándole todas las ventajas al toro y provocándole la embestida. El toro por los adentros y allá van caballo y caballero.
Y sale Chenel, ese precioso castaño........Cómo le cambió los terrenos al toro, y esos quiebros, y a dos pistas. Qué valor del caballo, que destreza del rejoneador...
Y "Pata negra " para colocar las cortas y encandilar al público que no sabía que admirar más: si la ductilidad y , repito, el valor de los caballos o a ese director de orquesta capaz de sacar los sonidos más graves o los más dulces.....Los más sonoros...
Esa locura colectiva...Las dos banderas blancas en el palco y el reclamo del rabo.......Concedido y la vuelta al ruedo a ese gran toro. Que tuvo delante al rey de bastos...
Hemos visto torear a un genio, a ese estellés llamado caballo.
Caballos perfectamente vestidos, limpios, con esa expresión de sus caras envidiables, el bocado justo.
Desde 1956 cuando Dámaso Gómez en un febrero triste (por los sucesos de esa tarde aciaga) no se cortaba un rabo en La Santamaría........Pablo lo ha hecho este domingo 23 de enero........
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Y Pablo se va en hombros en medio del delirio cundo la tarde ha dado paso a la noche, la gente no se mueve de los tendidos..............Ha ganado una batalla en la zona andina , en la capital ,en la vieja Santafe. Podremos contar a las nuevas generaciones que vino uno de los más grandes, de la estatura de Simao da Veiga y Branco Nuncio, de Angel Peralta y Vidrié...Se llama Pablo, se apellida Hermoso, es de Estella y yo le llamo un hombre llamado caballo que lució esplendido en La Santamaría.
Ya se que la discusión está abierta. De si el rabo era o no taurinamente hablando, justo premio o esta típica exageración tropical......
Y naturalmente lo que para unos son excesos para otros es el reconocimiento a ese rejoneador histórico.
Se acuerdan de esos cambios en el segundo por los adentros? Eso solo emociona....
Concedido está, la polémica servida...Las emociones vividas, esas no nos la quita nadie a 13.700 personas que gozaron , vibraron, lloraron  y cantaron......

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LA REPUBLICA.



LA HSITORICA TARDE DE PABLO HERMOSO



Con un rabo, cuatro orejas y salida por la puerta grande, Pablo Hermoso cerró una tarde histórica en La Santamaría, que no veía semejante resultado desde hacía más de 60 años. Así, el español recordó por qué es considerado el mejor rejoneador del mundo, y por qué las corporaciones taurinas le invierten sin reparos a sus millonarias lidias.

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EL TIEMPO (www.eltiempo.com). Por Antonio Caballero



LACUADRA, LA DOMA, LA MONTA. Y EL TOREO



A veces nos reíamos -y a veces con este plural me refiero a los catorce mil espectadores que abarrotábamos la plaza-; y a veces llorábamos. Era esa incontrolable risa de dicha que produce a veces el exceso de belleza, la imposibilidad de creer que tanta belleza en movimiento existe. Y era ese llanto también de dicha que nace de los mismos motivos. Todo eso, bajo la belleza espléndida de una tarde que parecía hecha de cristal, y frente al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza toreando inspirado a dos toros negros de Ernesto Gutiérrez, montando los caballos mejor domados y más valientes y más bellos del mundo.

La cuadra: "Curro", un gran castaño oscuro y reluciente; "Silveti", que atacaba de frente al toro parado en los medios y la llegada a los pitones; "Ícaro", un bayo claro al que Hermoso ponía a bailar ante los ojos del toro, entre sus astas, para templarlo luego como una cuerda de guitarra; "Pirata", un tordo casi blanco para el rejón de muerte. Y con el otro toro, el sexto, bravo, un isabelo color carne llamado "Saramago", de galope orgulloso; "Chenel" para las banderillas, con su increíble cite de costado, llevando templado al toro, y sus inverosímiles piruetas y giros entre las tablas y los pitones del toro; "Patanegra", otro gran bailarín castaño; y de nuevo "Pirata" para las asombrosas banderillas cortas clavadas a dos manos y con la brida suelta.

Hace unos años se creía que Pablo Hermoso había tenido la suerte de encontrar un caballo milagroso llamado "Cagancho", que había nacido torero. No es eso. Lo que pasa es que su prodigioso talento de domador y de jinete convierte en toreros a todos sus caballos. Y cómo los monta, como si fuera el mismo viento, posado con la firme ligereza de un pájaro sobre la silla vaquera, llevándolos con toques sutilísimos de la mano y las rodillas, y clavando al estribo, en lo alto del morrillo del toro, para quedarse luego jugando entre las astas. Toreando entre las astas. La plaza unánime y rendida gritaba con una sola voz: ¡Torero! ¡torero!. Cuando se torea así a caballo, no se echa de menos el toreo a pie.

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EL NUEVO SIGLO (www.elnuevosiglo.com.co). Por Orlando Pión Noya



HISTORICO RABO PARA PABLO HERMOSO



Los 14 mil aficionados no querían salir de los tendidos de la plaza de Santamaría luego de la apoteosis protagonizada por el mejor y único rejoneador del mundo, Pablo Hermoso de Mendoza, pues seguían toreando al grito de torero...torero..torero, por lo grande que estuvo en el ruedo, por la clase que dictó a caballo, por la exposición de sus jacas, por el temple que le imprimió a todas las suertes, por el dominio sobre ellas y el temperamento que éstas tuvieron frente a los buenos astados de Ernesto Gutiérrez.

Fue en verdad una de esas tardes en donde surge todo lo grande de la fiesta brava, para que, como acontecimiento grande, el palco presidencial, luego de doblar el último toro de la tarde, de nombre Cleofás, quizá recordando a quien utilizó ese seudónimo, doblara, le concedieran la vuelta al ruedo al toro y le fuera otorgado al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, un rabo, trofeo que no se otorgaba desde el 5 de febrero de 1.956, cuando le fue entregado a Dámaso Gómez, en aquella famosa corrida cuando actuó al lado de César Girón y Chicuelo y debutó como ganadero Benjamín Rocha Gómez.

Fue un buen encierro de Ernesto Gutiérrez Arango bien presentado, con kilos, cabeza, y sobre todo buenas maneras de embestir para permitirle a los diestros cuajar......las faenas que querían brindarles a los aficionados, que, eufóricos, estaban en plan de  más nobleza, incluso, aplaudiéndolo.

Pablo Hermoso

Aún cuando no abrió plaza, por jerarquía, por el triunfo obtenido, por todo lo grande que hizo en el ruedo, debe encabezar los comentarios, ya que debe indicarse que utilizó 8 caballos que trajo de España y para resaltar a Chenel, a nuestro juicio el mejor de todos. ¿Pero que es Pablo Hermoso como rejoneador?

Es algo fuera de serie. Es único. Es un genio a caballo. Un gran conocedor del arte de lidiar los toros a caballo, con la compenetración que tiene con ellos y la valentía de las jacas que no le tienen temor a los pitones, sino que les llegan a ellos. Pero Pablo Hermoso, desde cuando colocó los dos primeros rejones a su primer toro montando a Curro, cautivó su sapiencia, su sitio, la forma como conocer al toro, como lo embarca, como lo provocan sus caballos, como va templando con sus ancas a los astados para llevarlos prendidos de la grupa, como si hubiera peligro, pero todo queda en esa sensación.

La forma como con precisión coloca las banderillas en todo lo alto, arrancándose de tercio a tercio, o al cambio, o comprometido aparentemente entre las tablas para salir airoso y sin que los pitones toquen a sus caballos, es algo que en verdad cautiva y muestra como es la comprensión que debe existir entre el caballo y el rejoneador para ir dando la impresión de que en el ruedo hay un ballet.

Su segundo toro, de grana nobleza, fue el que más cautivó y enloqueció cuando Chenel metido en las tablas, parecía que no tenía salida y el toro lo buscaba para jugar con él y hacerse todas las cabriolas para salir sin atafagos de lo que unos podrían considerar peligro. Difícil es en verdad, hacer con precisión un relato de todo lo que se vio en la plaza, todo lo grande que hizo Pablo Hermoso de Mendoza, mientras los aficionados atónitos, contemplaban esa armonía, ese entendimiento con su caballo para provocar la embestida de toro, como si fuera con la muleta tirando para que se fuera a los medios y allí, como si tuviera en sus manos una muleta, ir provocando la embestida del animal al que por momentos consentía para que hubiera la conjunción de los dos elementos vitales, como es el que está a caballo y el que anda por el ruedo.

Cuatro orejas y un rabo más que merecidos cortó ayer Pablo Hermoso de Mendoza. Dos a su primer ejemplar y las dos y el rabo a su segundo, con el que cerró plaza, toro al que también, en honor a su bravura, el fue ordenada la vuelta al ruedo. Y finalmente, el eximio rejoneador, a hombros de aficionados, por al puerta grande.

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EL ESPACIO. Por Ricardo Rondón



Histórica corrida en la Santamaría

HERMOSO TRIUNFO DE PABLO

La máxima figura del rejoneo salió a hombros con un rabo y cuatro orejas



Hacía 60 años desde los tiempos del gran Domingo Ortega, que nos e cortaba un rabo en la plaza más serie y crítica de Colombia: la Santamaría.



Lo hizo ayer en tarde histórica la máxima figura del rejoneo mundial, el español Pablo Hermoso de Mendoza, con un concierto extraordinario y para la posteridad en el que puso el punto más alto de su magisterio y sensibilidad.

Y es que todo estaba confabulado para esta actuación memorable que volcó el albero en ovaciones prolongadas de ¡loes! y ¡torero, torero, torero!, y como hacía tiempo no se veía ni se escuchaba desde las épocas gloriosas de César Rincón, Enrique Ponce o José Tomás.

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Una plaza a reventar de aficionados, que a las tres de la tarde, en taquillas, ya se observaba el aviso de "agotada la boletería". Un sol, esplendoroso, primaveral, acorde con el espectáculo sin precedentes que se vivió en lechoso capitalino. Y, el público expectante, el de la Santamaría y los edificios aledaños de las Torres del Parque, que recibió y despidió con un atronador palmoteo al número uno del rejoneo.

Prodigioso

Pablo Hermoso de Mendoza es un fuera de serie en las artes de la doma y las suertes del toreo a  la jineta, fundamental en las leyes de la preparación, la ejecución y el remate que exige este bello arte; con esa elegancia, habilidad y donosura que imparte con todos y cada uno de los caballos que integra su cuadra, la mayoría de ellos con bautizos de toreros de antología.

Torear con los flancos del caballo que reemplaza el capote y la muleta, con una movilidad y un desplazamiento de las jacas que es imposible concebir, son algunas de las virtudes de este figurón del rejoneo.

Así lo admiramos con su primer ejemplar, de nombre "Marinero", con 484 kilos, un toro negro, hondo, enmorrillado, que de Mendoza enceló desde su aparición en su caballo "Curro", de tranco largo, óptimo para el recorrido en redondo y el aguante de la embestida, comprometiendo los terrenos más reducidos y riesgosos.

O con "Silveti", cargando la suerte por el pitón contrario, que es una de las ejecuciones más difíciles; poniendo banderillas al quiebro, una y otra,  en el punto alto del astado; pero sobre todo toreando, porque no es el decorado de "rosas" ni abanicos lo que abona la supremacía de Hermoso de Mendoza, sino su temple y profundidad, algo muy complicado para las nuevas generaciones del toreo a caballo. Y Pablo no se adorna: torea.

Magistral exhibición

Torear, como lo hizo con este "Marinero", al que el cortó las dos orejas después de dejar en sus carnes un rejón perpendicular.

Y torear de la misma forma hasta los límites de al euforia, de la hipnosis si se quiere, como lo hizo con su segundo toro, con una exhibición de talla mayor que acabó por enloquecer la plaza, y con el que cobró un premio mayúsculo que hacía seis décadas no se entregaba: las dos merecidas orejas y el rabo.

Fue un concierto para repetir una y cien veces en las consolas de video, con un toro, "Cleofás", se llamaba, de 522 kilos, el más pesado desencierro, que desde que salió de toriles no prometía mayores cosas, salvo su fijeza: un mansito, tirando a soso, que Pablo Hermoso fue arreglando con la "muleta" prodigiosa representada en la grupa de "Saramago", un precioso caballo isabelino en tono perla, cuyo nombre, se deduce, en un homenaje que el maestro del rejoneo quiso hacerle a otro maestro, pero de las letras, el desparecido Premio Nóbel portugués.

El temple

Una vez más, Hermoso de Mendoza hizo el toreo puro y emocionante con este astado, corrigiendo los defectos de su embestida y provocando que lo persiguiera. Algo similar a lo que hacía César Rincón: hacer de un manso sin recorrido, un dechado de virtudes. Bien se sabe que el maestro de a pie lo hacía con su cabeza bien puesta, su nítida interpretación de los toros, y su muleta. Pablo, con el lomo de sus caballos.

Lo que vimos ayer en el cierre de la corrida, es algo irrepetible: el rejoneador hizo que este mansurrón del principio se transformara en un toro de vuelta al ruedo en el arrastre, y para ello desplegó sobre la arena el libreto de sus excelencia torera, el mismo que ha planteado en las plazas del mundo donde a cual más ha rubricado sus triunfos, y que se traduce en la templanza, en el aguante de la embestida, en la perfecta ejecución de las suertes. Y en el remate.

Entregado

Hubo un momento rayano en el paroxismo, cuando Hermoso de Mendoza, en un cambio sorpresivo de la cabalgadura, por los terrenos de adentro, sometió al toro en redondo, como si en realidad lo tuviera a merced de los vuelos de un capote: la gente no aguantó semejante hazaña y se incorporó para aplaudirlo y tributarle esa ovación de ¡torero, torero, torero!, que marcó eco hasta después de salir a hombros. Mató de un rejón fulminante que hizo que el burel diera cuatro vueltas y rodara por la arena, como esos tíos vivos de las atracciones mecánicas.

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El próximo domingo repite Pablo Hermoso de Mendoza, en el cartel que comparte con Pepe Manrique y el español Miguel Ángel Perera, quienes lidiaran toros de Achury Viejo.

Seguramente el aviso de "boletería agotada", volverá a asomarse en las pestañas de las taquillas.

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BURLADERODOS (www.burladerodos.com). Por Jorge Arturo Díaz Reyes



Hermoso corta un rabo, Bolívar malogra un faenón



El jinete navarro, vino a Bogotá con su escuadra titular, y en una tarde soleada, convocó el primer lleno de la temporada colombiana, debutó, y con dos mansurrones desquició la plaza y cortó el único rabo en más de medio siglo.

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FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Santamaría. 3ª de temporada 80 años. Sol 22ºC.

Lleno total. Seis toros de Ernesto Gutiérrez (en Santacoloma-Murube), dispares, discretos de cara, bajos de raza, 502 kilos promedio, 3º y 6º despuntados para                         rejoneo, aplaudidos: 1º y 4º, al 6º se le pidió indulto  y se le dio vuelta al ruedo.

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El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, dos orejas y dos orejas y rabo.

Incidencias: Saludaron:Ricardo Santana y James Peña tras parear al 5º. Al final del festejo Hermoso de Mendoza salió en hombros.

Los toros de Gutiérrez no fueron bravos, tampoco imponentes, tan solo se dejaron, con indolencia se dejaron, y los toreros y el público tuvieron que poner la emoción que ellos no tenían, para poder prender la fiesta.

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Hermoso, el más veterano, cerró terna, su aparición fue recibida con júbilo de visita papal, no había completado la primera vuelta de calistenia y ya la plaza hervía de                   idolatría. El único que no entró en el cuento fue el tercero, que salió y se paró displicente, ignorando cites carreras y provocaciones, A veces trotaba unos metros lejos de la grupa, desentendido, como espantando pollos, como por no dejar. Pero Pablo, sin perder la sonrisa demostró que no necesitaba toro, y el público que había venido a verlo, menos. La belleza y obediencia de "Silveti", "Pirata", "Icaro" arrobaban, un rejón    quedó enhebrado, no importó, y los quiebros, las banderillas a toro quieto, el sol, el pasodoble, las botas, los oles resumaban adoración y el inobjetable rejonazo final fue

cantado como gol de copa mundo mientras en el palco las banderas de orejas eran agitadas con más frenesí que los pañuelos en sol. Qué tal que esta faena hubiese tenido toro me decía una vocecita jodona.

El sexto, soso, tardo, distraído, manso, amigo de toriles, aunque mas perseguidor, fue lidiado a lomos de "Saramago", "Chenel", y el sobreviviente "Patanegra", Hermoso sin

esfuerzo, se superó con esa elegante y eficaz sobriedad que le le ha reputado como "el mejor rejoneador de la historia", !aun por encima de Cañero que lidiaba en puntas! Nunca se había visto la vetusta e ilustre Santamaria, tan fuera de sí, tan desmelenada, el maestro César Rincón por su micrófono radial comenzó a proponer el rabo, ya era hora de darlo, decía. En medio del maremagnum, el pinchazo hondo quedó trasero, el peón

tuvo que correr a retirarlo vergonzatemente, pero el segundo intento fulminó y !pum! el rabo, el anhelado rabo, el obsceno rabo y el despelote universal. Hermoso no lo necesitaba, la seriedad de la plaza nunca, pero a la empresa que lo tiene anunciado el próximo domingo en un cartel de menos fuste le cayó como una bendición de Dios. Yo, salí como pude para el aeropuerto, felicitando a los festejantes que me crucé y llevándome las dos faenas de Bolívar en el recuerdo.

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