CARTEL

ESTADISTICAS EN ESTA PLAZA

FESTEJOS
1
TOROS LIDIADOS
2
TROFEOS
2 orejas
PUERTAS GRANDES
1

INFORMACION RELACIONADA

El rejoneador de Estella debutará la noche de este martes 30 de octubre en el Cortijo San Felipe, ubicado en la localidad de San Pedro Garza García, zona conurbada de Monterrey, ciudad capital del estado mexicano de Nuevo León.

Se trata de un festejo organizado como colofón de la Cumbre Internacional de Negocios que se lleva a cabo en la también llamada Sultana del Norte. Al evento se le ha denominado Primer Encuento Taurino México-España: Cartel de Epoca, y se ha constituido, desde su anuncio, en todo un revulsivo dentro del horizonte taurino mexicano.
FECHA 30 de Octubre de 2007
LUGAR Cortijo San Felipe, San Pedro Garza García, Monterrey, Nuevo León, México
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Arturo Macías (ovación y silencio)
(Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y saludos)
Alejandro Talavante (palmas y dos orejas)
Joselito Adame (dos orejas y dos orejas y rabo)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Montecristo, número 192, de nombre Madrileño, 460 kilos de peso. De salida RONDEÑO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio ORO VIEJO (3 cortas, 1 par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Montecristo, número 32, de nombre Norteño, 460 kilos de peso. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas SILVETI (2 banderillas) y FUSILERO (2 banderillas); y para el último tercio CHABOLA (3 cortas, y un rejón de muerte tras dos pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT y ESTELLA

Éxito en lo artístico y en lo económico del festejo taurino denominado Cartel de Epoca, organizado a beneficio de 20 instituciones de asistencia social neolonesas. El Cortijo San Felipe presentó esta noche un gran lleno, con diversas personalidades del mundo político, deportivo, artístico y empresarial mexicano en las graderías. Con ese marco tan especial los actuantes brindaron el mayor de sus esfuerzos, si bien en esta ocasión el ganado de Montecristo no colaboró lo que se esperaba.

Para Pablo Hermoso de Mendoza fue el tercer festejo de la campaña y su tercera Puerta Grande consecutiva. El cerrojo lo descorrió con una trabajada faena al primero de su lote, al que recibió montando a un asentado RONDEÑO, que en verdad parece estar más a gusto en este tercio. El hijo de CAGANCHO cumplió con una actuación muy completa, superando no solo la embestida a oleadas del de Montecristo, sino también el inconveniente que ofreció el alumbrado del Cortijo, ya que la luz en demasía lleno el ruedo de sombras con las que se tocaban los toros, complicando así tanto cada reunión. Dos rejones de estupenda manufactura fueron el preámbulo para la aparición de CHENEL, que se regodeó de buen torear, dejándose llegar muy de cerca al astado, aguantándole de verdad desde los preparativos mismos de cada embroque, destilando autenticidad y clasicismo al reunirse en tres banderillas de aclamación general. Tras este protagónico del castaño Hermoso de Mendoza trajo al ruedo a ORO VIEJO para colocar tres cortas y un deslumbrante par de ellas a dos manos, soportando los cabezazos que para este momento tiraba ya un cada vez más parado burel, haciéndolo casi todo el binomio a la hora de ejecutar la suerte suprema, dejando un rejonazo fulminante con el que se finiquitó al ejemplar que se fue sin orejas al rastro.

Más complicado y con genio resultó el segundo del navarro, al que CURRO con oficio y solvencia le dijo por donde tenía que pasar y embestir. Este toro también acusó el problema con la iluminación y en banderillas se mostró más incierto, elevando el grado de dificultad para SILVETI, que aún con ello le llevó varias veces atado a su cuerpo, dando una dimensión estética y artística incomparable. FUSILERO completó la labor con dos palitroques plenos de exposición y verdad, mostrando su veteranía para  adaptarse al ríspido ritmo de su oponente. Para el final Pablo apareció montando a CHABOLA, con el que dejó en perfecta sucesión tres cortas, perdiendo los trofeos al requerir de dos pinchazos antes de dejar media ración de acero, en sitio, que bastó para que el de Montecristo se entregase a los oficios del puntillero, saliendo el centauro español al tercio para agradecer la cariñosa ovación con la que el respetable le reconoció su entregada labor.