FECHA 15 de Septiembre de 2006
LUGAR Coliseo romano de Nimes, Francia
ENTRADA Tres cuartos de plaza
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (ovación y ovación)
Cayetano, que confirmaba la alternativa (silencio tras dos avisos)
Julián López “El Juli” (oreja y dos orejas)
Cayetano (silencio)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Pedro y Verónica Gutiérrez, número 27, 553, kilos: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio RONDEÑO (tres cortas y un rejón de muerte, tras dos pinchazos).

Segundo toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 27, 462 kilos; De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (2 banderillas) y FUSILERO (2 banderillas); y para el último tercio KILATE (dos rosas y un rejón de muerte, dos descabellos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

NATIVO, DAXON y GALLITO

 
 
 

Comenzaba la Feria de la Vendimia de Nimes con uno de los carteles más importantes y atractivos de toda la temporada 2006. La confirmación de la alternativa en el coliseo romano francés de Cayetano por parte de Julián López “El Juli” y como testigo, Pablo Hermoso de Mendoza. Lástima que el tiempo aguara, y nunca mejor dicho la ilusión de muchos espectadores que ante la incesante lluvia caída durante toda la semana, decidieron quedarse en sus casas. Incluso peligró la celebración del festejo, ya que hasta las tres de la tarde no se pudo dar el visto bueno al ruedo y comprobar sobre el terreno que las condiciones eran propicias para el espectáculo.

Se dio y lo comenzó Pablo Hermoso de Mendoza que lidió un noble toro de Pedro y Verónica Gutiérrez, con el que pudo estar a gusto y gustarse a lomos de CURRO de salida y CHENEL en banderillas. Toreo muy despacio con ambos caballos, que mostraron sus mejores caras y que calentaron, los fríos climatológicamente hablando, tendidos. El proceso febril que padeció en Aranda de Duero el caballo SARMATA, lo dejó en casa para este viaje y por eso Pablo tuvo que echar mano de RONDEÑO, auténtico comodín de la cuadra al que sólo le quedaba por actuar en este último tercio. Bien el caballo en las banderillas cortas, atacando de frente siempre al toro y reuniendo Pablo a la perfección. Igual con el rejón de muerte, aunque a Pablo le faltó acierto en los dos primeros envites, colocando un rejonazo mortal al tercer intento. La faena, que era de orejas, quedó en ovación por los dos pinchazos.

Tampoco en el segundo tendría suerte en el último tercio, aunque en este caso, la culpa se le puede achacar en gran medida al caballo KILATE (hasta hoy lo conocíamos como PELLEN). Lo cierto es que en ningún momento, ni en rosas, ni en el rejón de muerte, el caballo ayudó a Pablo y eso se notó, incluso en un susto que se llevaron que a punto estuvo de echar por tierra a ambos. También podemos decir en descargo del caballo que este no es su tercio habitual y que eso también lo extrañan. Una pena porque antes, la faena también había sido merecedora de algún trofeo. Fue una faena de más a menos, con un CURRO lidiando y encelando a un toro que no quería saber mucho de él en los primero envites. Pesado e insistente, CURRO consiguió meterlo en el capazo de su toreo y sacar buenos momentos. La tarde se venía arriba en banderillas con LABRIT que llevaba la emoción con los quiebros y banderillas de poder a poder. Pero donde la plaza estallaría sería con FUSILERO que realizó un final de tercio memorable. Citaba muy en corto, esperaba al toro y lo quebraba en un palmo de terreno clavando arriba. Luego las piruetas ajustadas como nunca, ponían el coliseo literalmente boca abajo. Pero lo mejor estaba por llegar. Cuando parecía el tercio terminado, Pablo clavó al caballo frente al toro, ambos animales se miraban fijamente y tras unos segundos, Pablo provocó al astado. El caballo fijo, lo dejó llegar, y en el último instante dio una batida perfecta para salir limpio y burlando ajustadamente al toro. Fue la entrega total del público francés con FUSILERO que fue despedido por la gente con una atronadora ovación. Desgraciadamente luego todo esto quedó sin refrendar en el marcador que en esta ocasión quedó a cero.