FECHA 25 de Mayo de 2006
LUGAR Plaza de toros de Campo Pequeño, Lisboa, Portugal
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (vuelta y ovación)
Víctor Mendes (palmas y vuelta)
Julián López “El Juli”(silencio y vuelta)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de José Rosa Rodríguez, número 191, 530 kilos, de nombre Olvidado: De salida VILLA (2 farpas).

Primer toro bis de la ganadería de José Rosa Rodríguez, número 196, 594 kilos, de nombre Pichón: De salida VILLA (2 farpas); en banderillas MERLIN (3 banderillas) y SILVETI (1 banderilla).

Segundo toro de la Ganadería de José Rosa Rodríguez, número 181, 542 kilos, de nombre Sultán: De salida CURRO (2 farpas); en banderillas CHENEL (4 banderillas) y SARMATA (2 cortas y un par de banderillas cortas a dos manos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT, FUSILERO y GALLITO

   
 

Se produjo el esperado regreso de Pablo Hermoso de Mendoza a la cuna del rejoneo, Lisboa, en la reinauguración del centenario coso de Campo Pequenho. Una preciosa obra que conserva todo el sabor de sus ciento cuatro años, pero mezclado con las comodidades más modernas y con un espectacular centro comercial en sus sótanos. Hoy en día es el centro de todas las conversaciones y de todos los medios de comunicación de Portugal.

Y el regreso comenzó con no muy buenos augurios, ya que el primer toro de Rosa Rodríguez se lesionó o se acalambró, más bien, en la segunda farpa y ante la petición mayoritaria del público, fue sustituido por el sobrero, del mismo hierro, pero con muchos más kilos en su anatomía que su hermano. Fue una pena porque el toro embestía a VILLA con mucha calidad y tenía transmisión, firmando pasajes el caballo alazán preciosos en el toreo en corto. Tanto las farpas que colocó a este toro, como las que colocaría al sobrero, fueron de frente, de lejos y dejándose ver en una perfecta reunión.

El sobrero, con bastantes más kilos como ya dijimos, los acusó y se movió menos y transmitió menos. Pablo echó siempre los caballos encima del astado y consiguió buenos momentos, primero con MERLIN, que en la primera banderilla acusó la quietud del astado y además resbaló al salir de la suerte, llevándose un toque sin mayores consecuencias. Las dos banderillas siguientes sí fueron perfectas de ejecución, marcando los tiempos y clavando al estribo. Llevó al toro de costado, en galopes cortos, porque el toro se aburría pronto y le ejecutó tres piruetas muy cerca, que es lo que el toro aguantaba. SILVETI sólo puso una banderilla, pero también se dejó ver y dejó ver su clase, sacando al toro continuamente de sus querencias, cruzándolo de punta a punta de la plaza, sin perderle la cara. Una sola banderilla, pero mucho toreo en los breves momentos que estuvo en la plaza. Tras esto, Pablo dio por terminada la lidia, dando paso a los Forcados de Villafranca de Xira para que hicieran la pega correspondiente, tras la cual, y la vuelta del toro a los corrales, Pablo dio en solitario una ovacionada vuelta al ruedo.

El quinto de la noche, era un precioso toro de Rosa Rodríguez y sobre el que se tenía puestas las mayores ilusiones de la tarde. De salida así lo corroboró y galopó alegre tras la sabia cola de CURRO, aunque salía un tanto suelto, pero el magistral trabajo de caballo y caballero metieron al toro en la canasta de su toreo. Lástima que se repitiera la suerte del primer toro y en la segunda farpa, el toro dobló las manos y cayó a la arena. El toro se levantó sin problemas, pero esto sirvió a los escasos reventadores que siempre acuden cuando torea Pablo para tomarla con todo lo que hacía, no se si el toro, o el navarro. Salió CHENEL y comenzó llevando al toro de costado al hilo de las tablas, siendo ovacionado por la gran parte del público, pero siempre de fondo, la música de viento de la minoría. Para colmo el toro galopaba, pero en las suertes se desplazaba den exceso y hacía que las reuniones quedarán un tanto desajustadas. Y cuando nada sale bien, pues nada sale bien: las banderillas quedaban en lo alto de morrillo, pero a los escasos segundoscaían a la arena, bien porque partía el arponcillo. Pablo trató de levantar la tarde con SARMATA y lo cierto es que el caballo estuvo en su línea en las banderillas cortas y en las pasadas dando todo su cuerpo al toro. Cuando se retiraba al patio de caballos, y en medio del desconcierto de ovaciones y algunos pitos, fueron mayoría los que solicitaron que colocara una nueva banderilla. Pablo agarró dos banderillas cortas y las puso en lo alto del morrillo. Fue el cierre de una faena irregular y en la que los mejor salidos fueron los que no querían ver triunfar al torero de Estella. Por petición mayoritaria Pablo salió al tercio, saludó, y entregó su sombrero al Forcado que dio la vuelta al ruedo en solitario.