FECHA 5 de Junio de 2006
LUGAR Coliseo romano de Nimes, Francia
ENTRADA Lleno
TOROS

RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y dos orejas y rabo)
César Rincón (ovación y palmas)
Cayetano (dos orejas y silencio tras aviso)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Pedro y Verónica Gutiérrez, número 46, 485 kilos: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (3 banderillas) y SILVETI (1 banderilla); y para el último tercio SARMATA (tres cortas y un rejón de muerte tras pinchazo).

Segundo toro de la Ganadería de Pedro y Verónica Gutiérrez, número 24, 470 kilos: De salida VILLA (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) y MERLIN (2 banderillas); y para el último tercio SARMATA (2 rosas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte, tras pinchazo).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

DOMINGUIN, FUSILERO y GALLITO

   
 

Después del “viajecito” efectuado por la cuadra y por el propio Pablo y sin apenas haber podido saborear el triunfo madrileño, el centauro navarro hacía un nuevo paseíllo, ésta vez, en el Coliseo Romano de Nimes, que presentaba sus tendidos abarrotados. A las ocho de la mañana llegaba Pablo a Nimes, donde descansaba hora y media y a las nueve treinta comenzaba a vestirse para el festejo matinal. Los caballos habían llegado apenas media hora antes que el propio rejoneador.

A pesar del cansancio, Pablo y los caballos, demostraron que el triunfo de Madrid les ha dado moral y ganas de continuar por la senda del triunfo, y por la senda del toreo de altos vuelos.

Y lo cierto, es que su primer enemigo fuese manso y aquerenciado en general, pero bruto cuando embestía. Pablo tuvo que hacer una faena sin brillantez, pero eficaz, haciendo al toro embestir y sacándolo continuamente de los terrenos en los que se refugiaba. Los rejones de castigo de CURRO tuvieron que ser al relance, aprovechando huidas del toro hacia sus querencias, sin brillantez, pero con eficacia. Si brilló en un muletazo con la bandera a contraquerencia. En banderillas Pablo decidió dar salida a dos caballos que ayer no torearon en Madrid. Primero fue LABRIT, que estuvo sensacional en la lidia, en su línea habitual y espectacular en los quiebros antes de las banderillas. Midió siempre al toro a la perfección y lo sacaba continuamente de la zona en el que el toro se refugiaba. SILVETI posteriormente tuvo más dificultades con el toro y no pudo brillar en todo su esplendor a pesar de colocar una buena banderilla. Y la primera faena de la tarde la culminó SARMATA con tres banderillas cortas, brillantes, pero sin alardear demasiado, ante un toro que embestía siempre tapando la salida del caballo. Pinchó al primer intento  colocó un rejonazo fulminante a la segunda, que le sirvió para obtener una trabajada y sudada oreja.

Malos augurios dio el cuarto de la tarde de salida, pegando espantotes ante los capotes y huyendo de VILLA en cuanto este se acercaba. Mucho se empecinó caballo y caballero en encelar a un toro que por hechuras no podía fallar y poco a poco consiguieron meterlo en la canasta. Fue un tercio perfecto a lomos de VILLA, con un primer rejón de castigo, girando en parado sobre los cuartos traseros. Nunca habíamos visto nada semejante. Todas las ventajas para el toro, pero el caballo salió limpio y el toro encorajinado, bravo y con mucha calidad. Ante semejante materia prima, Pablo decidió efectuar un mano a mano CHENEL-MERLIN. Los dos triunfadores de Madrid, iban a luchar por un liderato ficticio, que de nuevo quedó en empate. Pero en empate a SOBRESALIENTE. Si soberbio estuvo CHENEL al comienzo de la lidia, con un toro templado, llevándolo muy despacio y muy cerquita, no le vino a la zaga MERLIN, también galopando de costado y toreando. Las banderillas, suaves las de CHENEL, tocando con suavidad al pitón contrario y latigazos las de MERLIN, con esos quiebros que ponen los pelos de punta. Por cierto que Pablo brindó las banderillas con MERLIN a Jacques Bonnier, criador del antiguo propietario del caballo. CHENEL ganó la batalla en los trincherazos, pero MERLIN se puso por delante en piruetas. Total un empate entre dos caballos de estilos distintos, pero de sentimientos encontrados. Y en una tarde de triunfadores, había que finalizar con otro triunfador y este fue SARMATA. Bordó la ejecución de las rosas y puso al público en pie con un par de cortas a dos manos, preludio de dos desplantes, sin manos, con el caballo suelto. Pablo terminó con el toro de un espectacular rejón de muerte que desbordó las emociones en el Coliseo y abrió para el caballero la mítica Puerta de los Cónsules. Para el toro, una merecida y ovacionada vuelta al ruedo.