FECHA 8 de Julio de 2006
LUGAR Plaza de toros de Teruel, España
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Joao Moura (dos orejas y silencio tras aviso)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y dos orejas)
Sergio Domínguez (palmas tras aviso y dos orejas)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Jódar y Ruchena, número 60: De salida ZAPATA (2 rejones de castigo); en banderillas FUSILERO (4 banderillas); y para el último tercio SARMATA (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Jódar y Ruchena, número 10: De salida VILLA (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (4 banderillas); y para el último tercio SARMATA (2 rosas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte tras dos pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

RONDEÑO, SILVETI, LABRIT y NAPOLEON

 
 
 

Llevaba Pablo Hermoso de Mendoza cuatro temporadas sin actuar en la Feria de Teruel y esta noche volvió a su corrida nocturna, donde volvió a triunfar y donde volvió a deleitar a los abarrotados tendidos.

Abrió su actuación con el toro de menos kilos de la corrida, y eso debió de influir en el comportamiento del mismo, porque salió detrás de ZAPATA como poseído por el demonio, demostrando que los kilos no le molestaban para esprintar. Dieron una vuelta completa caballo y toro, a todo lo que daban y casi era el toro quien  más corría. Fue emocionante y un tanto angustioso, sobre todo porque a las cinco de la tarde había caído un espectacular aguacero sobre Teruel y el piso de la plaza no daba seguridad para doblarse con los toros en corto. Eso además “enfadó” a ZAPATA que no estuvo bien en la reunión del primer rejón, pero que se superó en el segundo, donde sí mostró su categoría y valor.  FUSILERO realizó un eléctrico tercio de banderillas, atacando muy en corto al toro y aprovechando ese, todavía fuerte embestida para ejecutar las piruetas marca de la casa, todas ajustadas y con el toro casi rozándole el hocico. Tras la cuarta banderilla, FUSILERO dio una serie de cinco piruetas seguidas, coreadas con olés por el público, que despidió al caballo puesto en pie. SARMATA colocó tres banderillas cortas, todas continuadas, sin pasadas en falso y librando los “tornillazos” que daba el toro que para estas alturas de la lidia, echaba la cara arriba en los envites. Tanto se entregó Pablo con el rejón de muerte, que al enterrar el rejón hasta la bola, el toro en uno de esos cabezazos, llegó con el pitón hasta las costillas del navarro, si bien este acertó a enterrar la hoja de peral hasta la bola. Sin más consecuencias que el doloroso golpe, Pablo acompañó la muerte del de Jódar y Ruchena y recogió el doble trofeo que el público le concedió.

Completaría la noche con otras dos orejas, ahora a pesar de pinchar dos veces y tras un rejón de muerte espectacular de colocación y de efectos. Si los dos pinchazos no pesaron en el ánimo del público es porque Pablo había firmado en este toro burraco, otra de sus cumbres toreras, había puesto emoción, había toreado y sobre todo, había demostrado un valor y una profesionalidad de la que muchos caballeros jóvenes deberían tomar nota. Decimos esto porque en los primeros cites de CHENEL en banderillas y cuando llevaba un cuarto de plaza con el toro cosido a su cola, el caballo tropezó o resbaló en el irregular suelo y cayó junto con su jinete. El toro que venía lanzado detrás de CHENEL pasó por encima de Pablo, tumbado en el suelo y fue a dar en el costado de CHENEL. Gracias a Dios para entonces el caballo, prodigio de agilidad, ya comenzaba a levantarse y el impacto muy mínimo, saliendo galopando hacia la puerta del patio de caballos. Tras unos momentos de confusión, el caballo no se dejaba agarrar por nadie en la plaza y en su huída, cosa curiosa, se encontró con Pablo que estaba junto a un burladero y allí se paró, como diciendo “vamos a por él”. Pablo montó y para borrar fantasmas, lo primero que hizo es volver a encelar al toro y volver a recorrer el anillo por el mismo lugar donde se había producido la caída. Luego firmaron los mejor de la noche, con un torero vibrante, como si nada hubiese pasado y convencidos jinete y caballo de que a pesar del incidente, eran capaces de dominar a aquel toro, que por otra parte, tenía más calidad que el que Pablo había finiquitado en segundo lugar de la noche. Antes de esto VILLA había parado los primeros impulsos del toro y después SARMATA dio otra lección de valor. Si CHENEL sacó su casta, SARMATA no le fue a la zaga y se arrimó hasta la saciedad, con reuniones en las que parece imposible que salga limpio. Hace la suerte tan despacio que parece que en el momento de clavar se para, incluso cuando va casi en libertad en el par a dos manos. Los dos pinchazos impidieron que Pablo obtuviese el rabo del toro de Jódar y Ruchena y que hubiese supuesto el segundo que cortaba en apenas cuarenta y ocho horas.