FECHA 27 de Julio de 2006
LUGAR Plaza de toros de Santander, Cantabria, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y ovación)
Juan Antonio “Morante de la Puebla” (silencio y bronca)
Cayetano (ovación  y ovación con aviso)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 127, 511 kg, de nombre Ultrahermoso II: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio SARMATA (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 115, 568 kg, de nombre Justificado: De salida CURRO (3 rejones de castigo); en banderillas MERLIN (2 banderillas) y NAPOLEON (1 banderilla); y para el último tercio SARMATA (2 rosas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte, tras dos pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

ZAPATA, FUSILERO y SILVETI

 
 
 

Hacía aproximadamente un mes que en la capital cántabra apenas caía una gota de agua, pero ya se sabe, que el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza en Santander, la mayoría de las veces, va asociado a lluvia. En esta ocasión no falló y la tromba de agua que descargó sobre Santander hacia las tres de la tarde fue de aquellas que se recuerdas. Comercios inundados, túneles subterráneos cortados y todo lo que estas tormentas conllevan. Parecía que el festejo llevaba camino de suspenderse, pero, lo cierto es que el drenaje de la plaza funcionó a la perfección y tragó toda el agua. No obstante el ruedo quedó bastante blanco y bastante peligroso para el toreo a caballo.

Durante el paseíllo se guardo un minuto de silencio por las víctimas de la explosión de gas ocurrida la madrugada anterior en un domicilio de la cercana población de Laredo. Con la preocupación del estado del ruedo, Pablo recibió al primero a lomos de CURRO, con el que toreó más en largo de lo que acostumbra, sin poder dar los doblones tan típicos del caballo y que ante las circunstancias, Pablo prefirió no ejecutar. El buen son del toro invitó al navarro a colocar un solo rejón de castigo y dar pie a CHENEL que se hartó de llevar al toro a lo largo del oscuro suelo santanderino. El toro obedecía siempre y como único defecto, quizás la poca transmisión que en ocasiones tenía. Por eso la emoción la ponía CHENEL, metiendo al toro debajo de su estribo pata clavar las banderillas y debajo de su cola para llevarlo de costado y rematar con cambios por los adentros entre tablas. El hecho de llevar un solo rejón de castigo, hizo que el toro se fuese viniendo arriba durante la lidia, lo que dificultó la colocación de la tercera banderilla, en la que ya el toro se tapaba y defendía. Pablo montó a SARMATA y colocó tres banderillas cortas en lo alto, llegando en todas las ocasiones de largo y mostrando siempre al toro los pechos del caballo. Agresivo como siempre SARMATA en alguna pasada estuvo a punto de quedarse mordiendo el testuz del toro. Para finalizar Pablo dejó un rejón en lo alto, algo trasero, y que fue definitivo, ayudando al toro a doblar el propio SARMATA      que se tiró sobre él, más como felino, que como equino. El público pidió con fuerza el segundo trofeo, aunque la presidencia, creemos que con buen criterio, solamente otorgó uno.

También hubo petición en el segundo que lidió el navarro y al que mató de un rejonazo perfecto y fulminante, pero tras dos pinchazos. Con eso finiquitaba una labor un tanto irregular, que fue de menos a más, con este quinto, un toro gazapón y que esperaba mucho en las reuniones. Pablo, creemos que más pendiente de la arena de la plaza que de otra cosa, estuvo irregular con este toro. No estuvo acertado con los rejones de salida, pero porque tampoco con CURRO pudo hacer su habitual toreo, como decimos por miedo al estado del ruedo. Luego con MERLIN levantó el vuelo y consiguió que incluso el público se olvidara de la merienda por momentos, sobre todo con los quiebros y con las piruetas del caballo Isabela. Llevó por momentos al toro lidiado de costado y dio pasó a NAPOLEON que también dejó destellos de su calidad, con un toreo muy frontal y en redondo. La faena se vino definitivamente arriba con dos rosas muy ajustadas y sobre todo, con el espectacular y ajustado par de banderillas cortas a dos manos y con las consiguientes pasadas con el caballo suelto de la boca, que terminaron por levantar al público de sus asientos. Lo malo, como ya hemos indicado, vino con la hoja de peral y los pinchazos previos.