FECHA 17 de Agosto de 2006
LUGAR Plaza de toros de Illumbe, San Sebastián, Guipúzcoa, España
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (ovación  y ovación)
Sebastián Castella (oreja y oreja)
Cayetano (silencio y silencio)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Murube, número 46, 500 Kg, de nombre Oronegro: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (1 banderilla) y NAPOLEON (3 banderillas); y para el último tercio SARMATA (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Murube, número 35, 505 Kg, de nombre Ingeniero: De salida RONDEÑO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas) y FUSILERO (1 banderilla); y para el último tercio SARMATA (1 rosa, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte, tras dos pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

SILVETI, LABRIT y PELLEN

   
 

Primer y de momento único lleno de la Semana Grande donostiarra para presenciar la corrida mixta anunciada dentro del abono. El tirón de Pablo aquí ha quedado patente una vez más, ya que si cabía alguna duda, el pasado domingo en la tradicional corrida de rejones en la que no figuraba el navarro, la entrada fue de poco más de un cuarto de plaza. En esta ocasión se rozó el no hay billetes, quedando alguna entrada alta de sombra en taquilla.

Bien iban las cosas en el primero de la tarde, un toro típico de Murube, abanto y despistado de salida, que fue lidiado y materialmente enseñado a embestir por CURRO. Menudo cambio pegó el toro de los primeros envites hasta la retirada del caballo. Despacio y atacando de frente colocó dos rejones de castigo y luego dos pases de pecho que arrancaron los primeros olés de la tarde. Era el toro idóneo para CHENEL y la fiesta parecía que iba a ser a lo grande desde el momento que el castaño enceló al toro con la cola, lo llevó más de media plaza hasta la puerta del patio de caballos, allí colocó la banderilla marcando los tiempos y clavando en lo alto y al estribo. Luego volvió a encelar al toro y se lo llevó de costado en la dirección contraria al paso anterior. Todo iba perfecto, pero al llegar al patio de cuadrillas, CHENEL resbaló y cayó, quedando Pablo y el caballo a merced del toro. Momentos de angustia, pero afortunadamente ambos quedaron ilesos. Tras la confusión en el ruedo, el toro quedó tumbado y Pablo volvió a por CHENEL, pero no lo pudo montar porque el estribo derecho de la montura se había partido. El propio Pablo retiró a CHENEL y dio salida a NAPOLEON que cuajó un gran final de tercio, toreando muy encima del astado, que acusaba el impacto con CHENEL y había perdido fuerzas. Eso restó un tanto de emoción a una lidia en la que NAPOLEON lo bordó, aunque quizás el público no lo apreciara por esa carencia de fuerza del toro. En banderillas cortas, el toro ya estaba más refugiado en tablas y allí es donde SARMATA como siempre, no falló y colocó las tres en tres intentos consecutivos, así como el rejón de muerte que quedó un tanto caído. Lástima porque fue una faena marcada por un estribo.
 
El quinto volvió a salir con el sello murubeño, esto es abanto y despistado. En esta ocasión fue RONDEÑO el encargado de meterlo en vereda. No le resultó fácil al joven caballo, pero lo cierto es que derrochó torería y buenas maneras y tras los rejones de castigo consiguió que el toro se interesara primero por él y luego por CHENEL, que una vez reparado el estribo, volvió al ruedo, ahora para deleitar con su toreo fino y templado, con su riesgo en banderillas y sobre todo con una tercera reunión, citando en corto, dejando arrancarse al toro, que fue la cumbre de la tarde. También en corto citó FUSILERO y también salió limpió de la suerte y de las consiguientes piruetas. La tarde se había venido arriba por el empuje de Pablo y sus caballos cuando salió al ruedo SARMATA para colocar una rosa en lo alto a pesar del empuje saltarín del toro. Lo último fue un gran par a dos manos de las cortas, en todo el centro del ruedo, sin ninguna ventaja. El triunfo estaba casi confirmado, pero el rejón de muerte tocó hueso en dos ocasiones antes de entrar definitivo y de nuevo Pablo se quedó con la miel en los labios, pero sabiendo que sigue siendo el único rejoneador que ha atravesado a hombros la puerta grande de Illumbe en su cada día más extensa historia.