FECHA 5 de Agosto de 2006
LUGAR Plaza de toros de Bayona, Francia
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA María Sara (silencio y silencio tras aviso)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y rabo y ovación)
Diego Ventura (oreja y dos orejas)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Antonio Pérez, número 73: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio SARMATA (tres cortas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Antonio Pérez, número 63: De salida SUPREMO (2 rejones de castigo); en banderillas SILVETI (2 banderillas) y FUSILERO (2 banderillas); y para el último tercio SARMATA (2 rosas y un rejón de muerte, tras tres pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

RONDEÑO, LABRIT y VILLA

 
 
 

Ante la vorágine de corridas que Pablo Hermoso de Mendoza va a torear durante el mes de agosto, fue muy acertado el haber parado algo más de una semana y así comenzar esta locura de mes (sobre todo en cuanto a distancias entre las corridas) en plena forma.

En este tiempo de “descanso”, Pablo ha tenido tiempo de ajustar y montar todas las piezas de su engranaje equino y componer una cuadra, que a pesar de llevar sobre sus lomos más de setenta festejos desde el 1 de enero hasta la fecha, en la tarde landesa, ha vuelto a escribir otra página para la historia de un coso, en esta ocasión, para la historia de la plaza de Bayona.

Fue en el segundo de la tarde, cuando apareció un toro de Antonio Pérez, marcado con el número 73 y que desde los primeros galopes detrás de la poderosa grupa de CURRO dejó entrever que iba a ser un excelente colaborador en el triunfo del navarro. El toro acudía a todas las llamadas de CURRO, que lo mimaba y lo toreaba de punta a rabo. Se lo metía en los pechos en cada embroque y lo escupía con la penca del rabo. El aroma de una nueva tarde gloriosa del navarro estaba en el ambiente ya en el primer tercio. CURRO pulió la obra que llevaría a culminarla su hermano CHENEL. Galopes de costado llevando al toro cosido a la cola, rematados con pases por los adentros, todo como hemos dicho con mimo, porque el toro tenía calidad y había que aprovecharla hasta el límite, pero sin quemarla. En las tres banderillas que colocó CHENEL, llegó hasta los mismos pitones del toro, ahí quebraba y dejaba al toro en el mismo estribo de Pablo para que éste colocara la banderilla de arriba abajo, sin estirar la mano, sin estirar el cuerpo….que es como se clava a caballo. Teníamos la labor pulida y culminada, pero faltaba la firma, que una vez más pondría el mejor autografiador del momento: SARMATA. Que temporada la de este caballo, que vino de México totalmente tapado y que está siendo la figura máxima de la temporada (es una gozada ver las fotos que provoca en cada tarde). Primero una rueda de tres banderillas cortas cercanas, siempre en los terrenos del toro y siempre con la ventaja para el toro, luego un glorioso par, también de cortas, pero ahora a dos manos y para culminar con un rejón de muerte perfecto, en lo alto, fulminante. Por si fuera poco, tras el rejón de muerte, SARMATA se encaró con el toro en un desplante torero del que pocos caballos son  capaces. Delirio en los tendidos y tercer rabo que conquista Pablo en esta plaza de Bayona, calificada de primera categoría, y vuelta al ruedo para el buen toro de Antonio Pérez, al que Pablo se acercó y le agradeció en voz baja toda su colaboración en el triunfo.

Triunfó que no pudo refrenar en el quinto toro, que hizo la excepción al dicho de que no hay quinto malo. Fue un quinto horroroso, esperando a los caballos y cuando le llegaban, no se escapaban. Como lo definió Pablo, fue un boxeador. En las dos rosas que Pablo colocó, recibió pitonazos en su costado, de lo que el toro levantaba la cara. Para matar estaba imposible de los saltos que pegaba en el momento de la reunión. El único caballo que a base de tragar y de veteranía pudo brillar y levantar al público de los asientos, fue FUSILERO, que clavó dos banderillas de poder a poder, ajustadas y saliendo limpio de auténtico milagro. Encima las remató con unas piruetas que pusieron la plaza en pie y a nosotros la piel de gallina por la fuerza que traía el toro. Fue un oasis en una faena en la que no se podía hacer otra cosa que finiquitarla cuanto antes. Al final el público reconoció la labor y el esfuerzo de Hermoso de Mendoza y lo despidió con una fuerte ovación, que el estellés recogió desde el tercio.

A pesar del poco juego que dio su segundo toro, Pablo Hermoso de Mendoza fue distinguido al final del festejo, como el triunfador de la corrida de rejones y antes de salir a hombros del coso, se le hizo entrega del trofeo correspondiente en el propio ruedo.