Curioso el cambio que pueden dar los toros de una misma ganadería de un día a otro, e incluso dentro de la misma corrida. Si en Pozuelo de Alarcón hablábamos de una corrida de Julio de la Puerta, parada y sosa. En la corrida de Villanueva del Arzobispo, precisamente veinticuatro horas después, hablamos de unos toros con movilidad, transmisión y bravos…..aunque no todos.
Y cuando a manos de Hermoso de Mendoza caen toros que se mueven y que están dispuestos a dar pelea, el espectáculo está asegurado.
Además en la localidad andaluza, Pablo rompió por fin con esa mala racha que arrastraba desde que causara baja por sus problemas de espalda y que le había llevado a no salir en hombros en las cuatro últimas corridas, cosa por otra parte, poco habitual.
Hoy triunfo y con creces, en su primer toro, el cual desde el primer momento galopó tras de CURRO, encelado en su cola y en la bandera del rejón. Dos rejones de castigo colocó el navarro para templar la embestida del toro. Luego vendría un tercio de banderillas compartido por los dos caballos más en formaen la cuadra del navarro: CHENEL y FUSILERO. Dos estilos muy diferentes, más clásico el primero, más explosivo el segundo. Con ambos el público se lo pasó de lo lindo. Luego vendría otro vendaval torero que es FOSFORO y que consiguió poner al público en pie con tres banderillas cortas y con los desplantes efectuados por Pablo “cabeza con cabeza” con el toro. Tan entusiasmado estaba el respetable que Pablo colocó dos rosas más, antes de agarrar el rejón de muerte, que cayó en perfecto lugar. El público se entregó por completo y a pesar de un pinchazo previo “obligó” a la presidencia a la concesión del rabo.
Pero luego vendría el cambio radical con el quinto de la tarde. Un precioso jabonero, con muchos kilos que desgraciadamente lo podemos catalogar como el más manso de la temporada. Le costó una barbaridad seguir a ZAPATA en los primeros instantes. A duras penas Pablo colocó los rejones de castigo, ya con ayuda de los subalternos que sacaban al toro una y otra vez de tablas. Buenos más que lo sacaban, hacían que por lo menos mirara al ruedo y no al callejón. Las banderillas fueron con SILVETI, quien hacía todo para llegar al manso y colocar tres banderillas al sesgo. Luego Pablo sacó a FOSFORO y agarró tres banderillas cortas. Tras varios intentos, incluso con la colaboración de sus subalternos desistió de colocarlas y se fue por el rejón de muerte. Acertó al primer intento y acabó con un toro que más parecía de carne, por su comportamiento, que de lidia. Pablo fue obligado a saludar en el tercio e incluso el navarro preguntó por el sobrero para regalarlo a una afición entregada con el navarro toda la tarde. Como decimos, Pablo se interesó por el sobrero, pero desistió cuando le dijeron que era ¡jabonero! |