FECHA 21 de Mayo de 2005
LUGAR Plaza de toros de Las Ventas, Madrid, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Fermín Bohórquez (palmas y pitos)
Pablo Hermoso de Mendoza (ovación y oreja)
Alvaro Montes (ovación y oreja).
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 96, 526 Kg. de peso, de nombre Obrero. De salida CURRO (1 rejón de castigo); en banderillas LABRIT (2 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y para el último tercio NATIVO (2 cortas y un rejón de muerte tras pinchazo).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 56, 595 Kg. de peso, de nombre Desgranado. De salida EXCALIBUR (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (4 banderillas) y CAMPOGRANDE (2 banderillas); y para el último tercio GARBANZO (1 corta y un rejón de muerte, tras pinchazo y un descabello).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

SAMURAI, FUSILERO y TOSCANO

   
 

 

Ayer se cumplían diez años de la presentación de Pablo Hermoso de Mendoza en la Feria de San Isidro de Madrid y el estellés lo ha celebrado con una faena que el calificó como “la más intensa y de más calidad” desde aquel día, hasta hoy, aquí en Las Ventas.

Y no se presentaba precisamente bien la tarde cuando Pablo amaneció con bastante fiebre y un fuerte dolor de garganta. Mejoró algo por la tarde, pero lo cierto es que no estaba en plenas facultades para un compromiso de esta importancia.

No obstante, esto no fue impedimento para que Hermoso de Mendoza cuajara una tarde redonda, torera, templada, incluso violenta por momentos y en la que sólo el rejón de muerte cerró la Puerta de la Calle de Alcalá.

Casi a cámara lenta fue toda la lidia del segundo toro de la tarde a cargo de Pablo Hermoso de Mendoza. El toro tenía poca fuerza y poca transmisión, aunque no estaba exento de calidad en la embestida. Por ello Pablo sólo le recetó un rejón de castigo a lomos de CURRO, torero desde el primer envite y arrancando los olés de los tendidos cuando se dedico a torear de frente con la bandera. En banderillas Hermoso de Mendoza optó por los veteranos y comenzó la labor montando a un exquisito LABRIT. El buen caballo luso-árabe colocó dos banderillas quebrando en la misma cara del toro, la primera excepcional de ejecución y colocación, fue la mejor banderilla hasta ese momento. Toreaba al toro, lo que éste se dejaba, todo sin violencias, con una facilidad pasmosa y con plena comunión entre caballero y tendidos. Luego CHICUELO subió en parte la temperatura con las piruetas, aunque al toro le faltaba algo de chispa y todo lo tenían que poner caballo y caballero. A pesar del poco castigo, el toro se paró para las cortas, que Pablo colocó con NATIVO, dando la cara y mostrando una expresión innata en este caballo de agresividad y torería. Necesitó de un pinchazo antes de colocar un rejón trasero que acabó con el toro. Una pena porque la faena, limpia y templada, sin ningún alarde, hubiese merecido mejor resultado en el marcador.

Pero la apoteosis total, la total comunión con los tendidos fue en el quinto de la tarde. Un toro que no resultó fácil de lidiar y que Pablo desde el inició, le dejó llegar con EXCALIBUR, que paró las primeras embestidas con leves toques de grupa, en redondo, en el centro del ruedo y que colocó un rejón de castigo en todo lo alto, dejándose ver desde que inició el embroque. Luego vino una apoteosis como nos e recordaba en Las Ventas hace muchos años. Mucho podemos decir, mucho podemos contar, pero la faena a lomos de CHENEL quedará en los anales de la historia venteña. Era curioso comprobar el run-run del público cada vez que Pablo y CHENEL iban a ejecutar una nueva suerte. Y es que el repertorio fue completo. El primer galope de costado agarró al toro casi debajo de la presidencia y tras una vuelta completa, lo dejó en el mismo sitio. Eran vueltas violentas, con un toro que apretaba, pero que al final se tuvo que entregar ante las condiciones del joven caballo. Trincherazos continuos de derecha y de izquierda. Banderillas atacando de lejos, citando de cerca, siempre emocionantes y dando ventajas a un toro que lo cierto es que no las necesitaba. Tan a gusto estaba Pablo y CHENEL que colocaron cuatro palitroques, dando casi por finalizado el tercio. Pero CAMPOGRADE también quería escribir su pequeña historia en esta tarde. Y salió, y se la jugó con esa cercanía que siempre lo ha caracterizado y girando en el mismo testuz del toro. Remató la tarde con una banderilla corta a lomos de GARBANZO, a quien posiblemente le pesó el escenario y el toro y eso se notó con el rejón de muerte. Pablo lo enterró al segundo intento y con eso enterró las posibilidades de abrir una Puerta Grande merecida más que nunca. No obstante el público solicitó con mucha fuerza la segunda oreja, posiblemente porque estaban todavía soñando con la faena y se olvidaban del pinchazo maldito.

   
 
 

 

ABC
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Por José Luis Suárez Guanes

HERMOSO DE MENDOZA SE ERIGE EN EL REY DEL REJONEO

Plaza abarrotada, como corresponde a un festejo isidril. La tarde fue para Pablo Hermoso de Mendoza. De no haber estado desacertado en el quinto con las armas toricidas, habría conseguido un doble premio que le hubiera servido, con justicia, para abrir la Puerta Grande. No fue así, a pesar de la petición del público del segundo trofeo. Pablo anduvo alrededor de ése, su segundo enemigo, y se hizo con él a base de buen dominio y excelente toreo; desde el caballo, con la cola se llevó al toro por toda la plaza entre una ovación ensordecedora. Paró a su rival en seco, como si diera una ajustada media verónica. Igual ritmo, a continuación, para el segundo par. Y bueno y auténtico toreo para llegar a un tercero lleno de ritmo, de temple y de majeza. Hermoso ha conseguido, definitivamente, que el toreo a caballo sea igual que el de a pie. Sus monturas, y no es tópico, dan lances y pases, verónicas, naturales, de pecho, trincherazos, molinetes... Con «Chenel», que nos recordó a «Cagancho», impartió una auténtica lección de tauromaquia, con pasajes sublimes. También, luego, con «Campo Grande» alcanzó cotas altísimas.

En un interregno, un peón fue revolcado, sin consecuencias. Al volver a salir, Pablo siguió el mismo ritmo con las cortas. Pero el hecho de que al rejón final le precediese un pinchazo previo, y después necesitase de un descabello, le robó ese pórtico postrero de la salida a hombros.

En su primero preparó bien la colocación de los hierros al torear, por igual, con palo, cola y sombrero, como flámula tirando del rival. Controló su intervención para ponerse de forma idónea y así ejecutar, con magisterio, la suerte de las banderillas. Sobre el caballo «Chicuelo» vimos un carrusel de vueltas milimétricas y geométricas; continuó a gran altura, pero la irregular puesta del rejón de muerte hizo olvidar al público la petición de premio y todo quedó reducido a una ovación de reconocimiento.

LA RAZON
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Juan Posada

HERMOSO DE MENDOZA LO BORDA

Es cierto que torear es engañar al toro con donaire, valor e inteligencia. Da igual que se haga a pie o a caballo; lo importante es ejecutarlo con armonía y verdad. La sinceridad en cualquier manifestación artística es lo que más cala en lo más profundo del sentir de los espectadores. Hermoso de Mendoza los emocionó ayer al hacer cosas inverosímiles encima de un caballo. Porque actuar a pie, libre de tus aciertos y equivocaciones es difícil, pero aunar los sentimientos del caballo y el caballero, más.

Hermoso de Mendoza se mostró casi perfecto en su monta con el segundo toro, un tanto soso, pero el rejoneador tuvo la habilidad de echarle la sal que le faltaba a sus propias acciones, por lo que su labor resultó amena y divertida. Perfecto en la forma de llevar a la res en la grupa y los quiebros en seco; siempre sin hacer galopar fuertemente al caballo, sino con pausa y elegancia. Las preparaciones de las suertes, cortas, inteligentes y muy toreras. Tras un rejón de castigo muy arriba, dos farpas bien colocadas y con el caballo veterano «Chicuelo», sin correr, dio una lección de templanza. Con las cortas, ya con más concesiones a la galería, aunque dejó el regusto de lo anterior. Pinchó y clavó después, trasero, lo que le impidió conquistar trofeo.

Se superó con el quinto, al que lidió y toreó de forma perfecta. Ni una concesión a la galería. Todo dentro de la ortodoxia adornado con la personalidad de cada caballo y, por supuesto, del jinete, magistral. Los quiebros, sin galopar, al paso, como un buen banderillero para cuadrar en la cara con temple y elegancia. La manera de llevar al toro prendido en la cola del caballo, bellísima y perfecta. Fue una actuación de un torero vestido de campero y cabalgando un caballo. El toreo no tiene límites y es engañar al toro con donaire y arte. Ni más, ni menos. Pero también existe el temple, algo que en esto del rejoneo es doble, hay que imprimirlo al caballo y que éste y el hombre se lo impongan al toro. Por ello, cuando esas tres cosas casi imposibles coinciden surge la belleza. Y en esto del toro lo bello es casi inédito y, desde luego, único.

DIARIO DE NOTICIAS
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Por Juan Miguel Núñez

MADRID SE RINDE A LA MAGIA DE HERMOSO DE MENDOZA

Remató mal la extraordinaria faena a su segundo toro, y sólo se llevó una oreja

El estellés dio una lección de rejoneo, por su dominio de los caballos y la precisión al ejecutar las suertes

Sin el tono festivo al uso en otras plazas y en ésta misma en otros tiempos, la corrida se desarrolló ajustándose a los principios de seriedad y rigurosidad de cualquier festejo de a pie. Lo que quiere decir que la oreja que cortó Hermoso de Mendoza en el quinto está respaldada por muchos merecimientos a pesar incluso de las dos veces que tuvo que atacar en la suerte suprema y del descabello final.

Una oreja de ley, y dos más que perdió el navarro en esta suerte.

Sólo dos orejas en un gran espectáculo en el que como era de esperar Pablo Hermoso de Mendoza fue la gran estrella.

Posiblemente su faena al quinto haya sido la mejor de toda su carrera en esta plaza, exceptuando naturalmente el contratiempo al matar. Fue una lección de rejoneo en todos los órdenes, por el arrojo y torería de los caballos que montó y por la precisión en la ejecución de las suertes.

Habría que subrayar los nombres de Chenel , un castaño oscuro que arriesgó una barbaridad en los cites en corto y quiebros ajustadísimos en banderillas, y no se diga del tordo Campogrande , valiente de más, por la forma de arriesgar y meterse en los terrenos del astado.

La plaza fue un clamor continuo, apasionada entrega del público con el jinete, y éste a su vez junto con sus caballos con el toro. Dicho queda que si no es por ese pinchazo previo y descabello posterior al rejón de muerte, hubiera cortado las dos orejas.

Pero no fue eso sólo la hazaña del navarro, ya que en el anterior rozó también un triunfo importante. En esta faena, dos caballos asimismo con nombre propio, Labrit por sus quiebros con el jinete sin arma, y Chicuelo por las piruetas a la salida de banderillas. Aquí también perdió un trofeo en la suerte suprema.

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Por Mario Júarez

HERMOSO, OTRO PELDAÑO MAS


Todavía recuerdo una serie de dibujos animados en la que el protagonista se pasó casi tres capítulos subiendo una escalera que parecía no tener fin. Al final terminó el ascenso, consiguió su objetivo y quedó como un héroe en el final de los dibujos.

Ahora, en carne y hueso, veo reflejada la aventura en Hermoso de Mendoza. Cuando parece que ha tocado techo, el rejoneador estellés sube un peldaño más en esa escalera que parece no tener fin. Hasta los principales maestros del rejoneo acaban rendidos ante el navarro. Por algo será.

Lo de Pablo hoy en Madrid puede presentar pocas dudas. Ha puesto la plaza boca abajo, y lo ha hecho con un toreo a caballo de altísimo nivel. Hubo encuentros que eran auténticos muletazos. Había apuntado ya alto en su primero, pero lo del quinto fue un tratado de toreo a caballo.

Dejó crudo al toro –con un único rejón de castigo- y en banderillas sacó a ”Chenel”, que se ha convertido ya en la estrella de su ‘galáctica’ cuadra. Lo que ha hecho con ese caballo, como ha dado el pecho en algunos momentos, como ha ido de frente, cómo lo ha encelado a dos pistas, cómo ha encarado los quiebros... cada vez era más y más despacio, templando más y más las embestidas del de Bohórquez.

Era difícil superar aquello, pero Campogrande contribuyó a ello en los encuentros en corto. Toreando a caballo fue insuperable. Clavando, otra cosa. Porque Pablo abusó de hacerlo a la grupa, aliviando en algunos momentos la salida. Aunque tal y como estaba la plaza, y cómo estaba toreando el navarro, apenas tenía importancia.

Era tanta la emoción, que le pidieron la segunda oreja después de un pinchazo y de tener que descabellar. Ahí estuvo correcto Muñoz Infante y Pablo, pese a no salir a hombros, ascendió, todavía más, en esa diferencia abismal entre él y el resto del escalafón. Asusta pensar dónde puede estar el techo de esa escalera que no termina de coronar Hermoso.

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OREJA PARA PABLO HERMOSO Y ALVARO MONTES


Se fue Cagancho, pero llegó Chenel; siguen Labrit y Chicuelo. La cuadra de Pablo Hermoso de Mendoza –y su tesón- le permiten ejecutar suertes en la cara del toro que no están al alcance de los demás. Los movimientos de los caballos que monta Pablo Hermoso son precisos, exactos y, a veces, da la impresión de que hasta tienen sentimiento; torería.

No se alcanza a comprender como es posible que Labrit haga esos quiebros en los que se estira hasta el infinito, recupera la posición y permite a Pablo clavar al estribo. Chicuelo galopa y en el instante siguiente gira 360 grados sin dejar de galopar. Algunos aseguran que en las mejores tardes le han visto hasta guiñarle un ojo al toro que, sorprendido, no puede hacer más que pararse para mirarlo embobado. Ver a Chenel cabalgando a dos pistas y hacer un brusco y templado –aunque parezca imposible- cambio de dirección se acerca a la ciencia ficción. Pablo Hermoso de Mendoza, con sus caballos, ha vuelto loca a la plaza que le habría entregado el alma a poco que el jinete se la hubiera pedido. Para su desgracia, pichó. Pinchó al primero y también al segundo. De una Puerta Grande clamorosa se quedó en una oreja y la demostración evidente de que toreando a caballo es, con mucho, el mejor.

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PABLO HERMOSO "TENEMOS QUE ECHARLE UNA MANO A LA FIESTA"

Hoy nadie, o casi nadie, ha preguntado por Cagancho. La sombra del caballo torero de Pablo Hermoso de Mendoza ha dejado de ser el centro de atención en beneficio de su amo. Y es que la faena del navarro al quinto toro de la tarde ya empieza a calificarse como una de las más redondas del jinete. Sin ir más lejos, el propio rejoneador asegura que “han sido los ocho minutos más intensos de mi vida”.

¿Cómo ha sido la faena?
La más redonda, la de más emoción porque frente a mí ha estado un toro de muchísimo motor, de muchísima pujanza y todo lo que se le ha hecho ha sido a caballo. Se le ha podido, se le ha sometido y después se le ha toreado con mucho sabor y con mucho gusto.

¿”Chenel” ha sido decisivo?
Sí, totalmente. Hasta sacar a “Chenel” a la plaza el toro no se había definido, me daba la sensación de que iba a ser, inclusive, un toro bruto y áspero. A partir de “Chenel” veo como la primera embestida es bastante brusca; el caballo le cuesta atemperarla y sin embargo le aguanta y le aguanta; luego el toro se va rompiendo, se va descolgando. A partir de ahí ya empieza a ir la faena bajo el mando del caballo.

Se ve que ha disfrutado toreando…
Muchísimo. Después de esa primera carrera con “Chenel”, he visto que eso estaba en mis manos. Estaba en mi cabeza y que tenía que hilvanar una gran obra. He ido paso por paso dándole sus tiempos, atacando al toro cuando había que atarlo y dejándolo que viniera recibiendo cuando me parecía que el toro podía venir con calidad. Han sido los ocho minutos más intensos de mi vida.

En los primeros toros, la tarde no acababa de romper…
Lo que ha pasado es que ha faltado emoción y esa emoción en la Fiesta -que hace tanta falta- es la que el toro pone.

Sacar un cartel con el nombre del caballo que montará a continuación es una iniciativa que antes nadie había hecho…
Sí, lo hacemos para que el público no esté discutiendo si éste es tal o cual caballo, sino que se identifique a cada animal nada más salir a la plaza y que cada uno pueda saber cual es el caballo que le gusta, que está bien.

¿Es una forma más de compartir el triunfo con ellos?
Desde mis principios siempre he intentado que los caballos tengan su sitio, que tengan su éxito y que la gente pueda alabarlos y aplaudirlos.

Con el rejón de muerte no acaba de rematar…
Llevo ya unas corridas en las que últimamente cambio mucho de caballo y eso es malo. El caballo con el que más me acoplaba en este tercio se llamaba “Fósforo”, tuvo una enfermedad al regresar de México y ahora estoy cambiando constantemente pero no termino de cogerle el sitio. Por ejemplo, el último caballo (por “Garbanzo”) que he sacado necesita que los toros le vengan porque al hacer la suerte va un poco de frente y necesita que el toro se arranque un poco, mientras que el astado se ha quedado parado.

En una actuación así ¿importan las orejas?
Las orejas siempre importan porque luego cuentan pero con actuaciones como la de hoy son lo menos trascendente.

Le falta una última tarde anunciada con el cartel de la feria pero fuera de ella. ¿Pretende demostrar con ello que Pablo Hermoso es capaz de llenar incluso fuera de San Isidro?
Me lo pidió la empresa y accedí porque hay que echarle una manita a la Fiesta entre todos. Es un riesgo que vamos a correr, sabemos que fuera de abono no es lo mismo pero los toreros tenemos que jugárnosla y conseguir llenar fuera de abono. Tenemos que echarle una mano a la fiesta.