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La corrida de rejones que año con año se celebra el primer dia del mes de enero en la plaza de toros de la ciudad de Mérida, capital del estado mexicano de Yucatán, es ya una de las citas tradicionales y clásicas dentro del calendario taurino mexicano, y en ella Pablo Hermoso de Menodza se ha vuelto un protagonista insustituible.

Esta gran y conocedora afición taurina tuvo la oportunidad de ver por primera vez al jinete navarro el sábado 12 de Febrero de 2000, en una de sus últimas actuaciones dentro de su primer campaña por plazas mexicanas. En aquella ocasión compartió cartel con el matador de a pie Fernando Ochoa, en la lidia de astados michoacanos de Campo Alegre. Pablo no pudo tener un mejor debut, ya que encandiló con su toreo al público yucateco, realizando dos faenas excelentes, las cuales fueron recompensadas con un total de cuatro orejas y un rabo.

El caballista estellés regresaría ese mismo año a esta plaza, en dos fechas casi sucesivas, como parte de su segunda temporada por suelo azteca. La primera de ellas fue el 25 de Noviembre, alternando con los matadores Jorge Gutiérrez y Jorge Mora, en la lidia de astados de distintas ganaderías. Pablo le cortó las dos orejas al segundo de su lote, para salir nuevamente por la puerta grande del coso yucateco. Y tres días después, el 28 del mismo mes regresaría nuevamente a la plaza, en un festejo de rejones para compartir cartel con los jinetes mexicanos Jorge Hernández Andrés y Gerardo Trueba, despachando 5 toros de Guanamé y 1 de Fernando de la Mora. Desafortunadamente el pésimo juego de los toros, impidió que el caballista español lograra su tercer puerta grande, siendo ovacionado en sus dos toros.

La cuarta presentación de Hermoso de Mendoza en esta plaza sucedió el 23 de febrero de 2002, de nuevo en un cartel de rejones, acompañado por los caballistas aztecas Gerardo Trueba y Gastón Santos, lidiando astados de Fernando de la Mora, Gómez Valles, Montecristo y Hernández Andrés. El estellés resultó el triunfador del festejo al cortar a su primer toro las dos únicas orejas de la tarde; además de ello es de recordarse que con su segundo ejemplar Pablo pasó un trago amargo ya que el toro le propinó dos revolcadas, la primera cuando se arrancó de improviso y prendió de lleno a "VITI", haciendo que jinete y caballo fueran a dar al suelo, y la segunda cuando ya herido de muerte el animal acometió en contra de Hermoso quien había echado pie a tierra para acompañar la muerte del burel. Afortunadamente ninguno de los dos percances pasó a mayores. Los caballos que utilizó Pablo aquella tarde fueron: RONCAL, FUSILERO (en la imagen superior) , DANUBIO, MARIACHI (fotografía derecha), MAGRITAS, ZALACAIN Y VITI.

La siguiente actuación del centauro español en la arena meridense ocurrió el primer día del año de 2003, una vez más en un festejo de rejoneadores, esta vez al lado de Octavio Sánchez y Rodrigo Santos. Pablo tuvo una de las mejores tardes que se le recuerda en suelo mexicano, logrando un pleno de trofeos al cortar los máximos apéndices de sus dos oponentes, uno de Fernando de la Mora y otro de Puerta Grande, obteniendo así su cuarta Puerta Grande en la capital yucateca.

La sexta comparecencia del navarro en el albero de la capital yucateca tuvo lugar el día 30 de noviembre de 2003. El cartel para esta ocasión fue mixto y lo integraban aparte del estellés los matadores aztecas Rafael Ortega y Fermín Spínola, lidiándose astados de Bernaldo de Quiros para rejones y de Barralva para los de a pie. En esta tarde el acero le jugó una mala pasada a Hermoso de Mendoza, perdiendo por ello cualquier oportunidad de tocar pelo a pesar de haber brindado dos buenas faenas montando a FUSILERO, LABRIT, NATIVO, CHACAL, CHICUELO y CAMPO GRANDE.

Abriendo el recién concluído 2004, de nueva cuenta el primer día del año, tuvo lugar la séptima presentación de Pablo en el coso merideño, participando en otro festejo de rejones, repitiendo cartel al lado de los jinetes mexicanos Octavio Sánchez y Rodrigo Santos ante astados de Puerta Grande. Hermoso de Mendoza se proclamó el triunfador absoluto de este festejo al obtener las dos orejas de su segundo, saliendo una vez más por la Puerta Grande de esta plaza cuya afición siempre le ve con especial cariño. Sus colaboradores equinos fueron esta vez FUSILERO, LABRIT, NATIVO, CERVANTES, CHACAL, MONTERREY y CHICUELO.

La última actuación del jinete estellés en esta plaza tuvo lugar hace apenas unos días, el 12 de diciembre pasado, en el festejo guadalupano, alternando con el rejoneador local Fernández Madera y con los diestros de a pie Mario Coelho y José Luis Angelino, en la lidia de astados de Bernaldo de Quiros y Santa Rosa de Lima. Hermoso de Mendoza cumplió con otra gran tarde en el coso de la Reforma al obtener las dos orejas de su segundo, convirtiéndose así en el triunfador de la corrida y saliendo por sexta ocasión a través de la Puerta Grande de la plaza meridense.
 
FECHA 1 de Enero de 2005
LUGAR Plaza de toros de Mérida, Yucatán, México
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA

Octavio Sánchez (pitos tras tres avisos y pitos)
Pablo Hermoso de Mendoza (ovación y oreja)
Fernández Madera (palmas tras dos avisos y ovación).

CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Los Encinos, número 265, de nombre COMINO, 470 Kg. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas) y FUSILERO (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (3 cortas y 1 rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Los Encinos, número 258, de nombre MOTIVOS, 500 Kg. De salida TUAREG (3 rejones de castigo); en banderillas CHICUELO (3 banderillas) y CAMPO GRANDE (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (3 rosas, 2 pares de banderillas a dos manos y 1 rejón de muerte y).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

CERVANTES y SAMURAI

Comenzó el 2005 y como es ya una tradición, en la capital yucateca se llevó a cabo la tradicional corrida de rejones, con un lleno absoluto, en donde se distinguió el triunfo de Pablo Hermoso de Mendoza al hacerse con el solitario apéndice que se cortó en el festejo.

Nuestra percepción es que al navarro se le debieron conceder dos apéndices más, pero el palco desatendió la petición mayoritaria que Pablo tuvo en su primero, y mantuvo igualmente un criterio sumamente rigorista al no acceder a otorgar la segunda oreja que se pedía para Hermoso en el otro de su lote.

El lote del estellés no fue fácil, su primero fue distraído y se desengañó rápidamente, terminando por irse a su querencia para desde ahí intentar cazar al binomio que lo enfrentaba. La faena inició brillantemente con CURRO sometiéndole, doblándose con él en tanto Pablo le hacía sangre con dos rejones de castigo. De las tres banderillas en las que participó CHENEL, nos quedamos con las dos últimas, aguantando en los cites y toreando mucho en las reuniones. Cuando FUSILERO pisó la arena, el burel tenía ya las ideas muy claras y no se la puso fácil al tordo, que terminó ganándole la pelea, dándose el lujo de hilvanarle hasta tres piruetas consecutivas, la última de ellas ceñidísima y frente a la puerta de chiqueros. Todavía FOSFORO aportaría su esfuerzo en las cortas y en un rejón de buena colocación que fue suficiente para hacer doblar al de Los Encinos. La faena tuvo planteamiento y ligazón, con el mérito de las dificultades progresivas del burel; por ello resultó sumamente extraño que la autoridad no concediese la oreja pedida con mucha fuerza por el público asistente.

Su segundo fue más complicado, ya que tendía a pararse en la mitad de la suerte, tapando la salida natural de los caballos. Esto quedo de manifiesto desde los primeros tanteos en el ruedo con un TUAREG encarando muy seguro, parando sobriamente al ríspido burel. CHICUELO debió echar mano de toda su experiencia para descifrar el enigma que le representó la incertidumbre con el que acometía el de Los Encinos; logrando encelarlo para poder prolongar un poco sus embestidas y prepararle el terreno a CAMPO GRANDE que aprovechó a la perfección la reticencia del astado, metiéndose completamente a sus terrenos para provocarle y tirar de el en los momentos más emocionantes y taurinos que se vivieron en la capital yucateca. El público estaba totalmente inmerso en la faena, emocionándose todavía más cuando el rejoneador navarro colocó las rosas y dos portentoso pares de banderillas a dos manos que pusieron de pie a la asistencia, la cual estalló en una estruendosa aclamación de jubilo cuando Hermoso de Mendoza sepultó al primer intento el rejón de muerte, de efectos inmediatos, que nos hizo presagiar la concesión de cuando menos dos orejas….., pero de nueva cuenta la presidencia desatendió otra fuerte petición y solo concedió un apéndice, que a la postre convirtió al coloso español en el triunfador del festejo.

En los tres últimos toros de la corrida realizaron pegas los Forcados de Teziutlán, Puebla.

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ACTUACIONES
9
TOROS
LIDIADOS
18
TROFEOS
OBTENIDOS
17 orejas
y 3 rabos
PUERTAS
GRANDES
6
 

Diario de Yucatán

¡Cuiden su tradición!

Una oreja y muchos detalles en emotiva tarde de rejones

En el callejón de la Plaza Mérida, mientras observaba torear a Fernández Madera, Pablo Hermoso de Mendoza dijo: “Cuiden su tradición, tienen que seguir disfrutando de esta tarde, es única en la fiesta brava en este país”.

No tardó mucho en su siguiente comentario, ahora sobre el novel centauro yucateco: “Y ahora, ya tienen a quien venir a ver cada año en esta plaza”.

Hermoso de Mendoza sabe lo dice: muchos rejoneadores se pelean para estar en Mérida en el Año Nuevo, y los yucatecos hacen su fiesta en la única tarde del calendario que tiene su lleno asegurado, como ayer.

Y también está seguro de su segundo comentario: “Este muchacho tiene mucho que darle a los aficionados yucatecos”.

Pablo Hermoso de Mendoza no deja de elogiar los adelantos del centauro tixkokobense. Hasta en eso muestra su clase el estellés, que ayer comentó que invitó a Felipe Madera Fernández a ir a entrenar en su rancho en San Miguel de Allende, Guanajuato.

Pablo cuajó dos faenas muy a lo suyo: con entrega, emotividad, electrizante por ratos. Y todo lo hace con una abrumadora facilidad. No hay en el planeta tauro un rejoneador que reúna tantas cualidades como Hermoso de Mendoza y su cuadra de caballos.

Hermoso de Mendoza hizo que la Mérida vibrara con sus ejecuciones. En su primer toro, cuando montaba a “Chenel”, se paró ante la cara del toro, a escasos dos metros, y como si se tratara de manejar una muleta, citó al toro y le hizo una maroma para evitar la embestida. Lo repitió dos veces más, y luego colocó las banderillas cortas con una gran facilidad, para encender más a la afición. Una lástima que el rejón de muerte cayera muy trasero porque era para al menos dos orejas.

Lo mismo sucedió con el segundo de su lote. Pablo, decidido a todo para no irse en blanco, sacó a relucir la experiencia para conectar con la gente. Entre todo lo maravillosa que fue su actuación, merecen especial atención una banderilla al cuarteo, con el toro pasándole a centímetros de su jaca en el centro del ruedo, y los dos pares que colocó a dos manos, casi en tablas porque el astado se había parado. En la suerte suprema dejó el rejón de muerte muy trasero y todo quedó en una oreja, con vuelta al ruedo acompañado por los Forcados de Teziutlán, que hicieron espectacular pega al primer intento de la suerte. No importa, lo que hizo ante el toro durante la lidia fue maravilloso y difícil de olvidar, como también se podrá dejar atrás lo visto en Fernández Madera.