FECHA 7 de Agosto de 2005
LUGAR Plaza de toros de Vitoria, Alava, España
ENTRADA Media plaza
TOROS
RESEÑA Leonardo Hernández (ovación y oreja)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y dos orejas)
Alvaro Montes (oreja y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Castilblanco, número 72: De salida FUSILERO (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas) y NATIVO (1 banderilla); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Castilblanco, número 63; De salida EXCALIBUR (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (2 banderillas) y SILVETI (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (3 banderillas cortas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

CURRO, DOMINGUIN y CHICUELO

   
 

Era la última ocasión en que Pablo Hermoso de Mendoza podía triunfar en la vieja Plaza de Toros de Vitoria, debido a que el próximo año la capital alavesa inaugurará un nuevo y moderno recinto. Y bien que lo aprovechó Pablo y rompió esa especie de gafe que siempre le acompañaba en esta ciudad. Además lo hizo de forma sobrada, obteniendo cuatro orejas y bordando una de las tardes más completas de toda la temporada.

Vitoria pasa por ser una de las plazas más caras en cuanto a la concesión de trofeos y no sólo para Pablo. En el coloquio celebrado al final del festejo en un hotel de la ciudad, el Presidente de la corrida manifestó que en los catorce años que lleva presidiendo corridas en esta Ciudad, solamente en dos ocasiones había dado anteriormente, dos orejas en un toro. Hoy lo hizo por partida doble.

Las primeras dos orejas cayeron en el segundo de la tarde, un gran toro de Castilblanco, al que Pablo toreó y con el que se divirtió, se divirtieron sus caballos y divirtieron al público, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Desde el primer momento el toro dejó clara su calidad, embistiendo con son y prontitud a las llamadas de FUSILERO. Esa clase, Pablo la quiso aprovechar y no colocó más que un rejón de castigo. Remató con una pirueta ajustadísima y se fue por CHENEL. Poco tiempo necesitó el castaño para descubrir las buenas cualidades del astado. Eso le dio confianza y seguridad en sí mismo y se notó en las banderillas, casi en cámara lenta, gustando y gustándose en la cara del toro. Galopó de costado hacia ambos lados, colocando al toro donde quería y ejecutando remates por los adentros con la grupa.

Para dar un poco de variedad al tercio de banderillas, la cuarta el navarro decidió colocarla con NATIVO con un toreo más circular, más frontal y de cercanía. Fueron unos segundo de calma entre la tempestad CHENELy la que luego provocó FOSFORO con la rueda de cortas. Tres banderillas cortas colocadas sin apenas tiempos entre ellas, rematadas con desplantes en el testuz que pusieron al tendido en pie.

Espectacular con el rejón de muerte, que acabó con el toro en cosa de segundos y provocó la marea blanca en los tendidos. Dos justas orejas y comenzaba a saldarse una deuda que Pablo tenía con Vitoria.

Pero esa hipotética deuda, quedaría totalmente saldada en el quinto de la tarde. Otro buen toro de Castilblanco con un comportamiento inicial que no hacía presagiar el buen juego que daría luego. Le costó encelarlo a EXCALIBUR y sobre todo colocarlo para ejecutar el rejón de castigo. Esto sirvió de medicina e hizo que el toro se transformase, reaccionando con bravura y saliendo detrás de EXCALIBUR que se lo quería comer. Esa fiereza y brusquedad en los galopes, quedó templada y convertida en cadencia con el segundo rejón. Apareció LABRIT y lo llamó, lo llevó y lo colocó en el sitio para colocar la primera banderilla, en los medios y cambiando la embestida. Se superó en la segunda, un gran palo en los que casi se unieron las manos de toro y caballo por la proximidad en que ejecutó el quiebro. La temperatura seguía “in crescento” ahora con SILVETI y otra gran exhibición de toreo variado. Comenzó con galope de costado, continuó asomando al balcón de los pitones y terminó colocando dos banderillas metiendo al toro en el mismo estribo. Y si SILVETI calentó los tendidos, FOSFORO los puso a hervir. Una nueva demostración en la colocación de las banderillas cortas, dio paso a un par, también de cortas a dos manos que hizo que el público estallara de júbilo. Sólo había que enterrar el rejón de muerte en buen sitio y saborear un triunfo redondo en una plaza en la que a Pablo no le había acompañado la suerte hasta ahora y pese a haber actuado en varias ocasiones, nunca la había abandona por la Puerta Grande. Hoy fueron los Blusas los que los levantaron en volandas.