FECHA 19 de Agosto de 2005
LUGAR Plaza de toros de El Puerto de Santa María, Cádiz, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Fermín Bohórquez (vuelta y palmas)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y dos orejas y rabo)
Antonio Domecq (oreja y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 47, 505 Kg, de nombre Sometido: De salida FUSILERO (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) y MONTERREY (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 15, 605 Kg, de nombre Corrientón: De salida ZAPATA (2 rejones de castigo); en banderillas CHICUELO (2 banderillas) y SILVETI (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (3 rosas, un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

CURRO, LABRIT y DOMINGUIN

   
 

Muchas veces hemos comentado que uno de los factores más peligrosos en una corrida de rejones es, paradójicamente, el señor que maneja la manguera del riego.

En la Plaza de El Puerto, por la mañana, después del sorteo de los toros, los subalternos de los tres toreros, se dirigieron al señor encargado de la manguera para recomendarle que no echara más agua al ruedo que un ligero “matapolvos”, que la plaza no requería más. Pues bien, el “manguerero” se escudó en comentarios como “llevo 20 años aquí y no me vais a enseñar”, “siempre con los caballos los mismos problemas” y argumentos parecidos. ¿Que pasó?. Que el buen señor se cargo un festejo al que habían acudido miles y miles de personas, que contemplaron un buen espectáculo, pero un tanto descafeinado, porque los caballos bastante tenían que hacer con mantenerse en pie.

Ya en el propio paseíllo, los resbalones fueron la tónica general.

Después de actuar Bohórquez en el primero estuvo a punto de pararse el festejo, para pasarle una rastra o algo al piso que lo mejorara, pero se decidió hacerlo después del tercero de la noche para no perjudicar al público.

Pablo tuvo la “ventaja” con respecto a sus compañeros de cartel, que sus caballos utilizan ramplones (unos tacos en las herraduras que según el piso se colocan o no y pueden ser de distintos tamaños). Eso debió de permitir que en el primer toro, ningún caballo perdiera ni las manos, ni los pies, a pesar de que el propio FUSILERO se permitió hacer tres piruetas de salida, después de haber colocado el rejón de castigo. No colocó más rejones de castigo, porque el toro parecía ya tener el temple necesario para CHENEL y así fue. El castaño toreó como sabe de costado, pero sólo por la zona de la plaza que se podía. El suelo limitaba la actuación del buen caballo y Pablo tras dos banderillas al sesgo, se fue por MONTERREY, quien en los medios, toreaba una y otra vez al toro con el cuerpo, enroscándoselo en el mismo estribo y tirando de él hacia sí. El público se lo estaba pasando de lo lindo cuando era FOSFORO el que colocaba las banderillas cortas, dejándose llegar mucho al Cubero, pero sin que le tocase en ningún momento. El rejón de muerte, perfecto, arriba, en el sitio e instantáneo. Dos orejas sobre la pista de hielo.

Pero la auténtica apoteosis vendría en el quinto, un toro manso, parado, que había estado de sobrero en Huesca y parece que se contagió de sus hermanos, que allí salieron igual de pasivos. Bueno pues Pablo le efectuó una faena de menos a más, que fue subiendo de tono a medida que avanzaba la lidia. Templado y austero ZAPATA de salida, midiendo los primeros envites con CHICUELO en banderillas, para una vez tomada la medida, dar todo lo que el veterano caballo tiene. Midió la mansedumbre de su enemigo y cuando vio hasta donde llegaba se hizo dueño de la situación. Dos banderillas, complicadas y más efectivas que brillantes, dieron paso a un sinfín de piruetas, jaleadas en todo momento por los tendidos. Luego SILVETI pondría la elegancia en los galopes de costado, en su toreo señorial con el pecho y en las banderillas al sesgo. Y terminó de caldear todo FOSFORO con una rueda de rosas en los medios y con un rejón de muerte que fue un cañón. Euforia en los tendidos y el tercer rabo que corta Pablo en El Puerto de Santa María. Esperemos que no pase como en los anteriores, en los que tardó años en volver a esta plaza.