FECHA 27 de Agosto de 2005
LUGAR Plaza de toros de Calahorra, La Rioja, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Luis Domecq (saludos y vuelta)
Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y dos orejas)
Sergio Domínguez (oreja y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 23, de nombre Bebedor: De salida EXCALIBUR (1 rejón de castigo); en banderillas FUSILERO (3 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Pallarés, número 18, de nombre Hijuelo: De salida CURRO (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (2 banderillas) y MONTERREY (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (3 rosas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte, tras pinchazo).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT, SILVETI, CHICUELO y DOMINGUIN

   
 

Al igual que sucediera el año pasado, se llenó la plaza de Calahorra en la corrida de rejones, sobre todo al amparo de la presencia, como no, del estellés Pablo Hermoso de Mendoza.

Un Pablo Hermoso de Mendoza que atraviesa problemas en la espalda y que hoy actuó en la ciudad riojana a fuerza de tomar antibióticos y sin estar al cien por cien de facultades.

No obstante, en el primer toro, apenas se le notó ese problema, sobre todo por lo bien que estuvieron los tres caballos que utilizó. EXCALIBUR paró al toro sin apenas darle tiempo a centrarse en la plaza. Lo esperó en los medios y lo comenzó a lidiar en pequeños círculos. Se alejó y dejándose ver colocó el primer rejón de castigo. Con el segundo rejón en las manos, Pablo citó al toro de largo, y lo vació a lo largo del caballo en un muletazo largísimo. Volvió a las tablas e hizo la misma jugada, torear de pecho hasta el rabo. En vista del buen son del toro, declinó colocar el segundo rejón.

Sacó a FUSILERO, que se encontró a un toro noble en la embestida, pero muy agarrado al piso. Situado en los medios, toda la faena fue ahí. FUSILERO partía de las tablas, se reunía en los medios, tocaba al pitón contrario y salía dejando Pablo la banderilla. Fueron tres las colocadas y una que no encontró toro, todas ellas rematadas con piruetas, todo lo ajustadas que el toro permitía, porque carecía de movilidad. Luego con FOSFORO consiguió colocar las tres banderillas cortas sin solución de continuidad, las tres en lo alto, y lo que no le permitió su espalda fue efectuar desplantes. Aquí sí se notaron sus problemas. Afortunadamente en el rejón de muerte no hay que inclinarse y Pablo lo dejó entero, acabando en los medios con el noble toro de Cubero. La primera oreja de la tarde había caído de parte de Hermoso de Mendoza.

Cuando terminó la vuelta al ruedo, Pablo volvió a medicarse para tratar de paliar los dolores lumbares y a fé que lo consiguió. En el segundo que lidió bordó la faena de la tarde. De inicio fue CURRO el que atemperó las primeras y templadas embestidas de este otro buen toro, ahora herrado con el hierro de Pallarés. En banderillas otro que actuó mermado fue CHENEL que en la corrida de Sanlucar había sufrido una cornada interna en la parte interior del muslo que le ocasionaba bastante inflamación. De cualquier manera CHENEL en el ruedo y también infiltrado no acusó la lesión y se mostró en perfecta forma. Llevó al toro toreado con la cola, remató la suerte hacia ambos lados por los adentros, con trincherazos medidos y limpios. Bien CHENEL, pero quien de verdad puso los tendidos patas arriba y dio la sorpresa de la tarde fue MONTERREY. Todo valor, llevó al toro metido en el mismo estribo, lo dejaba llegar hasta su misma piel, sin consentir que lo tocara. En una ocasión incluso se permitió morder al propio toro de lo cerca que lo tenía. Fue una lección de toreo arrimista y valor. Pablo parecía estar al cien por cien y la buena tarde de MONTERREY le hizo venirse arriba con FOSFORO y tras colocar tres rosas en lo alto, colocó un par de cortas a dos manos en los medios, quedándose agarrado a los pitones del toro tras su colocación. Pinchó una vez, pero a la segunda mató de perfecto rejonazo que desbordó la alegría en los tendidos.

Pablo abandonó el ruedo en hombros de los costaleros y ni siquiera llegó al hotel a cambiarse de ropa. Se fue directamente a un fisioterapeuta a tratarse la espalda para poder actuar en los próximos compromisos sin los dolores de hoy.