FECHA 1 de Septiembre de 2004
LUGAR Plaza de toros de Ejea de los Caballeros, Aragón, España
ENTRADA Tres cuartos de plaza
TOROS
RESEÑA José Andrés Montero (silencio y silencio)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y ovación)
Andy Cartagena (dos orejas)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Jódar y Ruchena, número 2, 505 kg, de nombre Zaleo. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (4 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas, un pinchazo y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Jódar y Ruchena, número 62, 490 Kg, de nombre Sobrao. De salida SAMURAI (2 rejones de castigo); en banderillas RANCHERO (4 banderillas); y FOSFORO (dos cortas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

FUSILERO, CHICUELO, CAMPOGRANDE y NATIVO

   
 

Una pena que la lluvia no dejara acabar un festejo en el que el público se estaba divirtiendo de lo lindo con el toreo de Hermoso de Mendoza y que de no haber sido por las inclemencias climatológicas, a estas alturas estaríamos hablando de un triunfo redondo.

Y ese triunfo no llegó porque la lluvia que comenzó precisamente cuando Pablo templaba de salida al quinto de la tarde, hizo que el numeroso público que ocupaba los tendidos se refugiara en la parte alta de la grada o se saliera al exterior de la plaza. De esta forma con los tendidos vacíos y las gradas llenas, Pablo comenzó una buena lidia sobre SAMURAI con el que atemperó la salida de un buen toro de Jódar y Ruchena. Hoy sí tuvo suerte Pablo con los toros que le tocaron en suerte. Por momentos parecía que Pablo estaba toreando a puerta cerrada y además que disfrutaba de esa soledad bajo la lluvia y montando a un novato RANCHERO que hoy demostró que puede ser figura de esto y que tiene el sentimiento torero de su padre CAGANCHO. Colocó tres banderillas de muy buena factura, mostrando siempre el pecho al toro y saliendo limpio de la suerte. Le falta un poco más de repertorio, pero hoy incluso llevó al toro encelado en el estribo. La lluvia no importaba a Pablo, a pesar que las riendas le resbalaban en las manos, pero estaba disfrutando de otro de sus nuevos caballos y eso es los mejor que le puede suceder al estellés en estos momentos. Con FOSFORO abrevió y colocó solamente dos cortas antes de matar al toro de un certero rejonazo. Hubo fuerte petición desde las alturas de la plaza, pero el presidente, demostrando muy poca sensibilidad la negó…..si bien, quizás fue un exceso de sensibilidad, para evitar que Pablo diera una vuelta al ruedo y alargar el remojón para todos los asistentes. A nuestro juicio y sin lluvia, tanto el trasteo, como el rejón final, merecían no una, sino dos orejas.

Antes, en el segundo de la tarde, Pablo Hermoso de Mendoza realizó una faena que quedará en los anales como una de las mejores del navarro en esta ciudad. Una ciudad, donde a pesar de haber conseguido grandes triunfos y grandes faenas, la de hoy fue un dechado de emoción, transmisión y toreo a caballo. Para todo ello, hace falta buena materia prima, y lo cierto es que al toro de Jódar y Ruchena no se le puede pedir más. Tenía un defecto, que echaba la cara muy arriba lo que dificulta la colocación de los hierros. Pero hasta este defecto se volvió virtud, porque aún tenía más transmisión y emoción todo lo que Pablo hacía. Y lo que Pablo hizo, fue mucho, tanto de salida, con el templado CURRO, con el que templó las primeras y violentas acometidas del toro, se dejó ver, y lo toreó, tanto con la bandera, como con el sombrero. Los dos rejones de castigo fueron de perfecta ejecución y colocación. En banderillas fue su hermano CHENEL el que formaría un auténtico alboroto en los tendidos. El caballo llevó al toro cosido a la cola al hilo de las tablas, en una dirección, luego remataba por los adentros y lo llevaba en la otra, en carreras interminables y siempre encontrando respuesta en el buen toro propiedad de Luis Valdenebro. Cada vez que el caballo se separaba de la res para atacarle de frente y colocar la banderilla, era un canto al toreo puro y frontal. Todos los envites fueron perfectos y si alguna reunión falló, fue por exceso de entrega, como en la que Pablo no encontró toro, pero porque el toro de tanto emplearse, le fallaron las manos y cayó al suelo instantes antes que el navarro colocara la banderilla. La última de ella, fue curioso, porque Pablo y CHENEL caminaban hacia atrás, cuando el toro comenzó a hacer lo mismo, colocándose uno frente al otro, pegados los traseros a las tablas, con todo el ruedo de por medio. Se arrancaron, se reunieron y salieron cada uno por su lado, uno torero y el otro bravo y orgulloso. Continuaba la emoción en el tercio de banderillas cortas, sobre todo por que el toro, como decimos levantaba mucho la cara. Esto todavía se acrecentó cuando Pablo ejecutó el desplante del “teléfono” en el que parecía que las cabezas de ambos iban a chocar. El público en pie, mientras Pablo agarraba el rejón de muerte, que enterró hasta la bola al segundo intento. A pesar del pinchazo inicial cortó dos orejas por petición mayoritaria y de no ser por el pinchazo, el Presidente hubiera tenido un dilema, porque se hubiera pedido el rabo con toda justicia.

Decimos que una tarde importante, malograda por la lluvia que hizo que el festejo fuese suspendido al terminar Pablo la lidia del quinto.