FECHA 15 de Septiembre de 2004
LUGAR Plaza de toros de Albacete, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Fermín Bohórquez (silencio y ovación)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y ovación)
Andy Cartagena (silencio y dos orejas)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 120, 500 Kg. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (4 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 51, 614 Kg. De salida SAMURAI (2 rejones de castigo); en banderillas RANCHERO (2 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y FOSFORO (dos rosas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

SULTAN, NATIVO y CAMPOGRANDE

   
 

De nuevo Pablo Hermoso de Mendoza abandonó la plaza de toros de Albacete por la puerta grande, como en todas las ocasiones en las que ha actuado en esta plaza. Además Albacete se ha convertido en una de las citas fijas para los buenos aficionados del toreo a caballo y como pasa en los últimos años, se colocó el cartel de “No hay billetes”, único de toda la feria.

Muchas veces se comenta la diferencia entre el toreo de Pablo y el de los demás, destacándose una circunstancia u otra. Nosotros creemos que una de esas diferencias es la continuidad en la lidia, en que no existen tiempos muertos, en que la gente no tiene ni tiempo para pensar, porque ve una cosa que les agrada y antes de terminar el aplausos pueden observar otra tan buena o mejor. Esa es la gran diferencia y en Albacete se ha podido constatar, sobre todo, en la primera labor del navarro ante un buen toro de Bohórquez, al que no dio respiro y del que exprimió hasta el final la bravura que el toro tenía. Tanto se arrimó de salida con CURRO que el toro prendió con un pitón la pata trasera del caballo, llevándola enganchada durante unos segundos y con el caballo galopando a tres patas. Afortunadamente el caballo se deshizo del pitón y se fue al toro como si nada, con gallardía y de frente, como sabe hacerlo, para colocar dos rejones de castigo en lo alto. El alboroto vino en banderillas con la perla CHENEL del que cada día hablamos más y mejor, pero es que cada día esta mejor. Mezcla la templanza y la torería de un veterano, con las cabriolas y rebeldías de un principiante, pero todo en la cara del toro y toro en torero. La plaza se entregó por completó a las cuatro banderillas más ajustadas que se podían imaginar. Los pitones besaban los zahones de Pablo pero sin tocarlos. Y si torero y valiente estuvo CHENEL, que decir de FOSFORO, hoy además actuando con dolores debido a un cólico producido momentos antes de comenzar la corrida. No se arrugó el caballo se fue a por el toro y ayudó a Pablo a ejecutar con precisión tres banderillas cortas en lo alto del morrillo. Sacó al toro de tablas, lo colocó en el tercio y ahí le enterró el rejón de muerte hasta la bola, provocando el delirio en los tendidos y la concesión de una nueva puerta grande para el de Estella.

El segundo toro que le tocó en suerte al navarro, fue un toro con mucho peso y eso lo acusó. También Pablo , quizá lo lidió pensando más en los caballos que tenían problemas, como FOSFORO o como CAMPOGRANDE, también con dolores en una pata, que en el propio toro. Abrió lidia en los rejones de castigo con SAMURAI, cada día metiéndose más con los toros y convirtiéndose en un buen “castigador” por el sitio que da al jinete. El toro, debido a su peso y su poca movilidad, era un toro perfecto para el toreo de CAMPOGRANDE, pero problemas físicos hicieron que el tordo no pudiera actuar y le tocara el turno a RANCHERO. Pese a que el caballo estuvo bien en la lidia, era muy difícil estar a la altura de CHENEL en el toro anterior y el público lo midió así y por ello no consiguió conectar con los tendidos. Subió el calor de lidia con CHICUELO y sus piruetas, aunque lo cierto es que el toro no tenía apenas transmisión. Y para acabar la lidia Pablo utilizó a FOSFORO con el que colocó dos rosas y mató al toro al primer rejón, pero muy bajo, no colocando banderillas a dos manos por los problemas intestinales del caballo y por evitarle más trabajo. Se pidió la oreja, creemos que mayoritariamente, pero la presidencia, seguramente por lo defectuoso del rejón de muerte, no la concedió.