FECHA 14 de Mayo de 2004
LUGAR Plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo, Madrid, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Joao Moura (silencio y silencio)
Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y oreja)
Antonio Domecq (silencio y ovación)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, nombre Maniquete, número 39, 568 kg. De salida FUSILERO (1 rejón de castigo); en banderillas CHENEL (6 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (2 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, nombre Ladrón, número 82, 539 kg. De salida CURRO (1 rejón de castigo); en banderillas DE PAULA (2 banderillas) y CAMPO GRANDE (3 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (dos rosas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT, CHICUELO, GAYARRE y NATIVO

   
 

Pablo Hermoso de Mendoza ha vivido en la plaza de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid, la que posiblemente ha sido su tarde más completa en este coso.

Templado, torero….y sobre todo, muy tranquilo. Muy seguro de sí mismo, y muy seguro de una cuadra que va a dar que hablar, unos caballos noveles y novatos, que parece que llevasen toda la vida en esto y que están consiguiendo apartar a caballos tan importantes como CHICUELO, LABRIT o GAYARRE.

Hoy solamente FUSILERO y CAMPO GRANDE, pusieron las gotas de veteranía, en un equipo con alineación netamente juvenil.

En un primer toro escaso de fuerza, Pablo optó por colocarle un solo rejón de castigo y torearlo muy en corto con FUSILERO, arrancando el primer rugido del tendido con una pirueta en la cara del toro, sorpresiva por el tercio en el que se efectuó y por la ventaja dada al morlaco.

Como decimos, con un castigo “justito” Pablo ser fue por CHENEL e intentó brindarle la faena al maestro Antonio Chenel “Antoñete”, presente en la mesa de Canal +. Pero el toro, cuando vio al joven caballo se fue por él, y Pablo sin permitir a los subalternos que dieran un solo muletazo, enlazó al toro con la cola de CHENEL y en un galope cadencioso y ladeado lo llevó hasta el otro lado de la plaza. Una vez allí, volvió hacia el maestro y le brindó una faena, que a la postre, emocionó al mismísimo “Antoñete”.

Había que medir la poca fuerza del toro, y CHENEL lo hacia en cada galope de costado, permitiéndose incluso la osadía de rematar por los adentros alguna galopada. Una auténtica gozada para el aficionado y para el propio Pablo, que tan a gusto estaba, que se permitió colocar hasta seis banderillas, todas ellas al estribo y marcando los tiempos, casi a cámara lenta.

Sin un solo alarde para la galería, Pablo entró de nuevo montando a FOSFORO, un caballo que quizá por sus movimiento en la plaza, pueda parecer rebelde o poco domado, pero que en la cara del toro presenta un valor y una agresividad hacia su enemigo que seguramente no posea ningún otro caballo torero en la actualidad. Así se metió entre los pitones, para salir con un movimiento seco y colocar el morrillo del toro bajo el brazo de Pablo, quien “solamente” tiene que dejar los palos y el definitivo rejón mortal. Una oreja y leve petición de la segunda en una faena a la que sólo le faltó un poco más de transmisión por parte del toro.

Cuando piso la plaza el quinto de la tarde, incluso arrancó la ovación del público por su presencia. Un toro veleto, con trapió, ofensivo, muy del gusto de Madrid.

CURRO no se dejó impresionar por la presencia del Bohórquez, y despacito lo fue metiendo en sus cuartos traseros, dándole el espacio justo y dejándose ver de lejos para colocar el primer rejón de castigo. Magistrales fueron los muletazos posteriores que Pablo dio con el sombrero y el caballo con el pecho. Un toro de mucha calidad, pero al que había que cuidar, y por eso, de nuevo, solamente colocó un rejón de castigo.

En banderillas comenzó el tercio DE PAULA, llevando al toro muy encelado y colocando dos banderillas perfectas de ejecución. Buen nivel el de DE PAULA, un caballo muy del gusto de los entendidos. Pero el delirio estaba por llegar con CAMPO GRANDE. El valor de este caballo está a prueba de todos los toros y hoy era un espectáculo ver los impresionantes pitones del toro pasando por su pecho, por su barriga, por sus ancas.....y todo ello sin rozar un milímetros de su cuerpo. Ni un solo roce, ni un solo tropezón y parecía imposible ante una faena de tanta cercanía. La plaza era un clamor y de nuevo FOSFORO mantuvo un nivel altísimo en la rosa que colocó. Tan a gusto estaban Pablo y el público, que el navarro solicitó de la presidencia permiso para colocar una nueva rosa, que le fue concedido.

La obra ya estaba hecha, y sólo faltaba una buena rúbrica. Pablo lo intentó, y se tiró a matar el toro arriba, lo que desgraciadamente ocasionó que el toro cayese descordado.

Pese a esto, se pidió con fuerza la segunda oreja y se abroncó al Presidente por conceder solamente una. La faena, con un buen rejonazo, posiblemente hubiera sido de rabo, o por lo menos de petición.

No obstante la satisfacción en Pablo era total al conseguir abrir la Puerta Grande de Madrid, y sobre todo, como diría después: “por conseguir disfrutar toreando en Madrid”.