FECHA 28 de Julio de 2004
LUGAR Plaza de toros de Santander, Cantabria, España
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y oreja)
Javier Conde (pitos y silencio)
Francisco Marco (oreja y ovación)
Salvador Vega (silencio y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 38, nombre Machote, 540 Kg. De salida SAMURAI (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas) y CAMPOGRANDE (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Fermín Bohórquez, número 110, nombre Inquieto, 515 Kg. De salida CURRO (1 rejón de castigo); en banderillas CAMPOGRANDE (2 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y FOSFORO (dos rosas, un par a dos manos y un rejón de muerte tras pinchazo).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

GAYARRE, DE PAULA y NATIVO

   
 

Regresó Pablo a Santander y como casi siempre, el agua se hizo presente y a punto estuvo de aguar el festejo. Pero lo negro del ambiente, solo quedó en unas gotas antes de empezar el festejo y apenas nada más durante el mismo, por lo que la corrida pudo celebrarse y pudimos asistir a un nuevo triunfo del estellés en el coso de Cuatro Caminos.

Abrió plaza el navarro y eso se notó un tanto en el ambiente, porque la faena fue medida y perfecta ante un toro de Bohórquez que ayudó al lucimiento de los caballos y que siempre embistió con son y codicia.

Posiblemente haya sido esta la mejor tarde de SAMURAI desde que Pablo lo utiliza de salida. Enceló muy bien al toro para colocarlo en los medios antes de la colocación de los rejones. Toreó muy bien con bandera y sombrero y dejó medido al toro para que CHENEL en banderillas brillara como sólo él sabe hacerlo. Apenas pisó el oscuro piso de la plaza, y ya había encelado al toro con su cola en un largo galope de costado, siempre templado y llevando al toro a milímetros de su poderosa grupa. Cuando considero que el galope ya había sido suficiente, Pablo remató por los adentros con lo que parecía “una media” y se separo del toro para ejecutar la suerte. Esperó impávido el caballo la llegada de largo de toro para burlarle en el último metro y colocar el jinete la banderilla. Apenas unos segundos en el ruedo y los tendidos ya echaban humo pese al negro ambiente meteorológico. Otras dos banderillas de similar calidad, la tercera de ellas también recibiendo, la segunda atacando, dieron paso a CAMPOGRANDE, para aprovechar el galope “chichón” del toro y arrimarse como suele hacerlo, dando el pecho y la cara y aguantando los cabezazos del toro. Dos banderillas vibrantes y ajustadas dejó el caballo tordo en el recuerdo. FOSFORO puso la chispa final con dos banderillas cortas en todo lo alto, atacando desde tablas, pero con el pecho por delante y rematando con la suerte del teléfono. Mató con este mismo caballo de un rejón en todo lo alto y de efectos fulminantes. Se le concedió una oreja, pese a que hubo petición de la segunda, pero se ve que en Santander, las orejas “de ocasión” ya han terminado.

El quinto de la tarde tenía por nombre Inquieto, y lo cierto es que para nada hizo honor a ello. Muy parado desde el principio, CURRO le llegó muy cerca para aprovechar su escasa movilidad. No quiso Pablo colocar más de un rejón de castigo, dando paso a un torero con el sombrero que arrancó los olés del público en todas las veces que lo hizo. Ante la poca movilidad del astado, Pablo optó de nuevo por CAMPOGRANDE, quien de nuevo deleitó al público toreando muy encima del toro, metiéndose en sus terrenos y calentando los tendidos. Muy bien el caballo del hierro de Vidrié, y muy bien posteriormente CHICUELO en dos banderillas llegando desde lejos y rematando con varias piruetas, en las que todo lo ponía el veterano caballo. La faena alcanzó su punto álgido de emoción con dos rosas, a lomos de FOSFORO. Tras la segunda de las rosas el caballo resbaló en el duro piso y caballo y caballero fueron al suelo. Pero lo cierto es que apenas tocaron el suelo, el caballo con una agilidad felina dio un salto, se levantó y continuó galopando con su jinete encima, haciendo que el toro apenas se enterara de tan fácil presa. En medio de la emoción en los tendidos Pablo colocó un par de banderillas cortas a dos manos, que quedó en todo lo alto y con toda la verdad que la suerte exige. No fue mayor el triunfo porque en primera instancia el rejón de muerte pinchó al toro y solamente al segundo intento tuvo efectos mortíferos. No obstante oreja que aseguraba la Puerta Grande en esta nueva presentación de Pablo en Santander.