FECHA 6 de Julio de 2004
LUGAR Plaza de toros Monumental de Pamplona, Navarra, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Fermín Bohórquez (silencio y oreja)
Pablo Hermoso de Mendoza(dos orejas y oreja) 
Sergio Galán (dos orejas y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Murube, número 51, 510 Kg, nombre Tiranito. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Murube, número 3, 540 Kg, nombre Gitano. De salida SAMURAI (2 rejón de castigo); en banderillas CHICUELO (2 banderillas) y CAMPOGRANDE (2 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (dos rosas, dos cortas a dos manos y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

GAYARRE, NATIVO y DE PAULA

   
 

Desde la mañana, amaneció Pamplona con amenaza de tormenta y así fue transcurriendo las primeras horas de los Sanfermines de 2004. Lo peor para los aficionados es que esas amenazas, se hicieron firme realidad precisamente a las seis y media de la tarde, cuando los tres caballeros en plaza comenzaban el paseíllo, caían las primeras gotas. Estas fueron arreciando a más y precisamente llegó a su máximo nivel de agua en el quinto de la tarde, segundo de Pablo. Para terminar con la guasa, al terminar la corrida, dejó de llover.

En lo taurino y en cuanto a la primera actuación de Pablo, comentar la mansedumbre inicial del primer Murube, que incluso intentó la huída al callejón en alguna ocasión. Pablo a lomos de CURRO lo citaba, lo trataba de meter en la muleta de su cola, pero el astado no quería ni ver al caballo. El primer rejón de castigo lo colocó Pablo en un relance del toro y eso fue balsámico para la mansedumbre del Murube, que a partir de ahí, sí se fijo en la bandera y en el caballo. Toreo muy en corto para no dejar que el toro pudiera salir suelto.

El segundo rejón de castigo, ya de poder a poder, presentó a Pamplona a unos de los caballos nuevos de Pablo y de su potencial, así como en la posterior pasada sombrero en mano, que arrancó algún olé de un público cobijado en los chubasqueros.

CHENEL se presentaba en la Plaza de Pablo, en su Pamplona, y venía en su mejor momento. Solo un imponderable hizo que pese a la buena labor del caballo, no fuese tan redonda como los años anteriores, y ese imponderable fue el piso en plaza. Perfecto estuvo el caballo en las tres banderillas que colocó, perfecto estuvo en el galope de costado, dejando llegar muy cerca al toro para llevarlo embebido en un galope de costado largo y emocionante, pero que era el que el toro precisaba, porque en el momento que le dejabas unos metros de distancia, el burel se desentendía. En lo único que no pudo brillar CHENEL fue en los cambios por los adentros, porque cada vez que lo intentaba, resbalaba en un piso un tanto embarrado y quedaba a merced del toro. Hubo un detalle que no pasó desapercibido; cuando CHENEL encaraba a Tiranito en la tercera banderilla, a la hora de cruzarse con el toro, al caballo le resbalaron las manos y parecía quedar a merced del toro. Sólo la tremenda fortaleza que el caballo ejerce en la reunión hizo que saliera limpio y triunfante y que Pablo colocara la mejor banderilla de toda la tarde.

Colocó tres cortas a lomos de FOSFORO, en una rueda continuada, llegando siempre al toro y haciendo todo caballo y caballero. El rejón de muerte en buen sitio entró más de medio, pero acabó con el toro de forma fulminante, dando paso a las dos primeras orejas de la tarde.

Durante el quinto de la tarde, cayó sobre la plaza el diluvio y Pablo capeó el temporal con raza y entrega desde el primer momento en que toreó de salida con SAMURAI a un toro que, como buen Murube, salió despistado y avanto. Entró el toro en faena y dio todo de sí en banderillas tras un CHICUELO que se agarraba al pido con una garra y con un tesón, que solo los caballos toreros y de corazón poseen. Cada vez que Pablo le requería una pirueta, el caballo la ejecutaba, emocionante y agarrándose al suelo como si llevara pegamento. Después vino el toreo de cercanía de CAMPOGRANDE, el toreo frontal. Parecía una sola figura toro y caballo debido a la cercanía. En estos momentos el público ya no se acordaba de la lluvia y seguía las evoluciones de Pablo, ahora montado en FOSFORO, con pasión y entrega. Colocó dos rosas antes de un par de banderillas cortas a dos manos en las que el caballo prácticamente se tumbó encima del toro. El rejón final tocó la espalda del toro y lo dejó levemente descordado. Fuerte petición de la segunda oreja que la presidencia no concede, lo que origina una bronca tremenda en los tendidos. Quizás el rejón de muerte fue defectuoso y esa segunda oreja no era justa, pero podemos asegurar que hoy en Pamplona se han cortado orejas de mucho menos peso y por faenas de menor calado torero.