FECHA 12 de Agosto de 2004
LUGAR Plaza de toros de Illumbe, San Sebastián, Guipuzcoa, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y saludos)
Juan Serrano “Finito de Córdoba” (silencio y silencio) Eduardo Gallo (silencio y saludos)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 15, 571 Kg. de nombre Caracol. De salida FUSILERO (3 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 21. De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CAMPOGRANDE (2 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y FOSFORO (dos rosas y tres rejones de muerte y dos descabellos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

SAMURAI, NATIVO y DE PAULA

   
 

Primer “No hay billetes” de la Semana Grande donostiarra, colocado principalmente, por el tirón taquillero del rejoneador estellés, lo que queda demostrado principalmente, porque la ausencia de Enrique Ponce, parece que podía significar un retroceso en la venta de localidades. Pero esto no sucedió y quedó patente el ambiente que Hermoso de Mendoza crea en la capital guipuzcoana.

En lo meramente taurino, el toro que abrió plaza, salió de chiqueros sin codicia hacia FUSILERO que le esperaba en los medios. Sí atendía a las llamadas de los peones desde los burladeros, pero del caballo ni hablar. Pasaba una y otra vez Pablo a lomos de FUSILERO sin que el morlaco le prestara ninguna atención. Incluso tuvo que amagar con el rejón, dándole un pinchazo en el lomo, pero ni por esas. Colocó como pudo el primer rejón de castigo, el segundo apenas entró en las carnes del murube, lo que obligó al rejoneador a colocar un tercero, para el cual, el toro ya comenzó a colaborar un poco y FUSILERO se pudo lucir, tanto en la colocación, con en el posterior toreo con la bandera y sobre todo en una pirueta a la salida del galope en los mismos belfos del astado. Pablo vio las condiciones del toro, que cambiaba para mejor, y dio entrada a CHENEL con el que consiguió ligar varios galopes de costado, pero siempre en una dirección, ya que en la otra el toro no quería ni hablar. Fue una lidia técnica del navarro, tapando los defectos y querencias de un toro, que en sus manos parecía mejor de lo que en realidad era. Tres banderillas con CHENEL dieron paso a los momentos más emocionantes de la lidia, que fueron a lomos de FOSFORO. Tres banderillas cortas, asomándose al balcón del toro, mostrando el pecho y colocando el morrillo en el estribo del rejoneador, para rematar todo con alardes del “teléfono” en los que Pablo se apoyaba en el testuz y daba una vuelta completa alrededor del toro sin despegarse de él. Tal era la comunicación con los tendidos que Pablo decidió no terminar el tercio y colocar un par de banderillas cortas a dos manos, también colocadas en lo alto y jaleadas desde los tendidos. Mató con el mismo caballo de media estocada en lo alto y su labor fue premiada con una oreja.

El cuarto de la tarde fue la antítesis de su hermano, un toro bravo, codicioso e incluso un tanto molesto por su excesiva movilidad que hacía que una vez tras otra, Pablo lo tuviera que colocar en algún terreno donde permaneciese quieto para comenzar la suerte. Pero este sí fue un toro con transmisión y con el que pudimos ver a Pablo sentirse a gusto con los caballos. Primero con CURRO, que le paró los muchos humos que el toro tenía de salida llevándolo cosido primero a su cola, luego a la bandera y dejando en lo alto dos rejones de castigo de perfecta ejecución. En banderillas el momento de mayor vibración lo alcanzó CAMPOGRANDE parando y cerrando la embestida de un toro que no se cansaba de seguir al caballo. Preciosa imagen de caballo y toro enfrentados en ese toreo frontal de CAMPOGRANDE. Continuó la fiesta mayor ahora con CHICUELO, al que costaba colocar al toro en un terreno donde poder clavar banderillas, pero que luego emocionaba con piruetas en la misma cara, sobre todo la última de ellas, la más ajustada. La faena continuaba por el camino de la puerta grande y FOSFORO no desentonó, citaba de espaldas, sacaba al toro hacia los medios y a continuación que colocaba la rosa, así hasta en dos ocasiones. Una gran faena que había que rematar con el estoque, lo cual, no sucedió. El toro como durante toda la lidia, venía hacia FOSFORO demasiado fuerte y Pablo se atracó de toro en los dos primeros envites, enterrando el rejón al tercer intento, pero además necesitó de dos golpes de descabello. El triunfo se había esfumado, pero no el recuerdo de una gran faena, que Illumbe agradeció con una gran ovación, que el de Estella recogió en el tercio, un tanto contrariado, pero tremendamente agradecido.
   
 
 

ABC
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Por Zabala de la Serna

HISTORIAS DE BELLEZA DE “CAMPOGRADE”, “SEÑORITO” Y “CURIOSO”

Fueron historias de belleza que al final compusieron una sola historia bella. Como un cuento. “Campogrande”, un caballo de la cuadra Mendoza –me acuerdo ahora de Ramón-, le bordó el toreo a “Señorito”, un bravo toro de Capea. Tal fue la forma de torear de Pablo Hermoso de Navarra que no contaban reuniones, hierros y farpas. “Campogrande” embarcaba a “Señorito” con un empaque y un temple descomunales , y “Señorito” embestía incansable. No sé si la panza del tordo equino era muleta o capote. Magia, seguro. NO había pausa en la continuidad del toreo, prendido el murube al estribo en unas verónicas interminables que igual eran naturales. La banda tocaba una sinfonía ajena a los pasodobles clásicos de fondo. La sinfonía verdadera se desarrollaba en el ruedo. Olvidados de rejones y banderillas, sólo en algún momento reapareció en la memoria “Cagancho” que tal hubiese profundizado más.
Hasta la muerte que se hizo eterna por los pinchazos, “Señorito”,. No cesó de arrancarse una y otra vez con entregado celo, y se recordaban de repente las palabras de Alameda en el aire, hechas ayer para el toro: la apasionada entrega.

La oreja de Hermoso de Mendoza con el que abrió plaza, sin fijeza y sin celo, fue un trabajo sólido más que artístico, de menos a más, con la apoteosis de las cortas.

DEIA
Por Juan Miguel Nuñez

OTRA CORRIDA AL BORDE DEL ABISMO

OTRA CORRIDA al borde del abismo con un claro culpable: el ganado.

Y menos mal que al tener el festejo carácter de mixto, los astados de Carmen Lorenzo para rejones fueron un alivio. Claro que la gran aportación la hizo el rejoneador, Pablo Hermoso de Mendoza, muy suelto él y sus caballos, seguro y acertado al clavar; muy reunidos los hierros, el galope ajustado y limpio, yendo siempre de frente y reuniéndose en los medios para terminar clavando al estribo. Una de lidia.
Hermoso se ajustó a las normas más clásicas, aunque sin desdeñar la posibilidad de adornarse, por ejemplo en su primero acariciando el testuz del toro con la palma de la mano, y en el otro con unas acrobáticas corbetas. Cortó la oreja en el que mató bien, siendo fuertemente ovacionado en el otro.

EL MUNDO
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Por Javier Villán

LAS PROVOCACIONES DEL SEÑOR TUDURI

Se llenó Illumbe; y si otros días andábamos por los dos tercios de entrada parece lógico deducir que fue Pablo Hermoso de Mendoza el que originó el lleno y el alboroto.

Lo que se dice alboroto de verdad, quienes lo formaron fueron los inválidos toros de Pérez Tabernero. Inválidos aparte, lo que a la gente le flipa son las filigranas caballerescas y no las añejas suertes del toreo a pie. Mayormente si esas filigranas las hace Hermoso de Mendoza, que es quien ha puesto por las nubes esto del rejoneo. No hay que quitarle mérito al nombre arte de Mari Alba; más si este interesa más que el toreo de a pie es que algo no marcha bien. Si se prefieren las cabriolas, las piruetas y los galopes por precisos y templados que sean, es que la cosa de la tauromaquia no férula. Y la culpa no es solo de la genialidad de Hermoso, sino de chapuzas como las de ayer en Illumbe que perpetran con demasiada frecuencia toreros, empresarios y ganaderos.

Puede que el porvenir de los toros esté en los rejones, aunque cada día no salga un Hermoso de Mendoza. Puede que la normalidad del toreo a pie ceda el sitio a la normalidad de los rejoneadores y que de vez en cuando, con dos caballeros, alterne un coletudo de a pie vestido de luces………………..

EL PAIS
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Por José L. Merino

LOS TOROS SEGÚN SCHOPENHAUER

Parece oportuno que la corrida de ayer esté gestada en página bajo la atenta mirada de Pablo Hermoso de Mendoza. Hay razones para ello. En primer lugar, el rejoneador iba en los carteles alternando con Enrique Ponde, que es quien lleva mandando en el escalafón la última década……………………….
El propio Hermoso de Mendoza abre el festejo. Cortó una oreja, pero sabe que es un regalo del presidente por ser quien es él. Su actuación, siendo aceptable, seguro que no le entusiasmó demasiado al caballista, pues dejó en la arena varias pasadas en falso, con el agravante de no matarlo por arriba. …
……………….
Sin duda no era el momento idóneo para que Hermoso de Mendoza acometiera el trabajo de lidiar al cuarto de la corrida, segundo suyo. No obstante, admitamos que se dijera a sí mismo que había que levantar la tarde. Por ese motivo saca a su caballo Campogrande y en el ruedo empiezan a pasar las mejores cosas. Caballo que vuela no necesita espuela…..
La ancas de Campogrande torean. Es como si esas ancas fueran esclavinas de capote. Clava banderillas de manera apoteósica…. Pero tiene que cambiar de caballo. Sale Chicuelo, y ya no es lo mismo. Las cabriolas o piruetas las hace muy lejos del toro. Y encima mata mal. Algo le pasó ayer al rejoneador. ¿El que no estuviera Ponce influyó en su ánimo? ¿Le faltó la motivación necesaria a la hora de actuar? Quizá la respuesta la dio hace muchos años Schopenhauer cuando vaticinó que la motivación es la cualidad vista por dentro.

LA RAZON
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Por Juan Posada

Hermoso de Mendoza conquista la única oreja en San Sebastián

El público donostiarra, ya amoscado, protestó con fuerza la blandura de los toros

Hermoso de Mendoza cortó una oreja, que pudieron ser más, por un buena actuación especialmente a su segundo a lomos del caballo «Campo Grande». Los toros de El Capea le ayudaron, todo lo contrario que a los matadores.

Hermoso de Mendoza castigó al primero con tres rejones de buena factura, aunque lo mejor fue la preparación de la siguiente suerte, banderillas en recortes muy medido con la grupa del caballo. Las tres banderillas fueron de buena ejecución y mejor el trío de farpas cortas, muy ligado. Así como las pequeñas, otra vez a dos manos. El rejón de muerte resultó trasero pero efectivo. Labor sobria en la que se apreció su dominio de las cabalgaduras y de los terrenos del ruedo. Todo un torero. Con el cuarto y con su caballo «Campo Grande», la indiscutible estrella de su cuadra, perfecto en la preparación, ejecución y resolución de dos entradas de banderillas, en las que el caballo le presentaba desafío al toro con la cabeza vuelta, a la vez que lo engañaba, es decir, toreaba, con elegancia. Perfecto de ejecución y de transmisión. Luego, con otro caballo, buenas farpas y algunas piruetas espectaculares. Las rosas finales dieron paso a lo peor de su actuación, los dos pinchazos malos y el rejonazo trasero. No por ello enturbiaron la excelente actuación de Hermoso, especialmente en la primera parte, excepcional.

EL CORREO ESPAÑOL
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Por Barquerito

Hermoso dispara

Fue corrida muy desigual. Lo son siempre las mixtas. Ésta, además, lo fue por junto y por separado. Los dos toros de Carmen Lorenzo que Pablo Hermoso toreó a caballo salieron de distinto son. El primero, muy distraído de salida, no terminó de encelarse. El cuarto, con hechuras clásicas del encaste Murube, galopó en serio, incansable.

Y eso que Hermoso y sus caballos, su ciencia y su arte y su imaginación, pusieron desde el principio a reventar la cosa. La cosa era, por ejemplo, una plaza abarrotada. Ponce, sustituido por el torero más nuevo del escalafón. Dio lo mismo. Hermoso galopó de costado en banderillas con una de sus nuevas estrellas, Chenel. Sin forzar más de la cuenta. Es caballo joven. Cuando el toro se empleó más a desgana, Hermoso abusó de clavar con las cortas, que no es costumbre en él. Hasta puso uno a dos manos. Después, se descolgó en desplantes y teléfonos.
Con el veterano Chicuelo Hermoso se adornó en piruetas. Antes de matar, con el tordo Fósforo, Pablo hizo alardes lanzando al caballo y haciéndole palmearse las pezuñas. Un delirio. La faena tuvo su gota de precipitación. Pero iba de dos orejas. Hasta que falló Hermoso con el rejón de muerte.

EL CORREO ESPAÑOL
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Por Barquerito

Hermoso todopoderoso

Pablo Hermoso de Mendoza acaba de hacer, anteayer en San Sebastián, dos machadas: primero, provocar el único llenazo de la Semana Grande en una corrida mixta donde fue baja Enrique Ponce; y segundo, torear con insólito desgarro y en terrenos imposibles un bravo toro de Carmen Lorenzo. Lo de llenar una plaza, la que sea, ha dejado de ser novedad. Pero es que con ese lleno y con Hermoso, además, cambió el signo de toda la Semana Grande.
Varió el humor, se levantaron los ánimos, se salvó un espectáculo que hubiera tomado sin él derrota de naufragio. Hermoso no sólo es el dueño de su gremio, sino que es uno de los tres que mandan en el toreo. Si hoy llena Bilbao, por ejemplo, habrá que ir pensando en recomponer el cuadro. La fuerza de Hermoso en el negocio era conocida. Este año se ha hecho más evidente que nunca.
El llenazo y una faena sensacional. La primera mitad, o los primeros tres cuartos de un trabajo de grandes emociones: un toro queriéndose comer el caballo como si fuera una muleta y un torero montado encima de otro torero. Uno, con dos piernas: Hermoso. El otro, con cuatro patas: 'Campogrande'. Es un tordo lusitano que lleva en la cuadra cinco años o así. Ya había hecho cosas grandes en los días en que las estrellas eran 'Cagancho', 'Danubio', 'Albaicín', 'Labrit' y otros genios. Pero es que ahora se ha hecho el amo. En Sevilla, en Madrid, en Pamplona, en San Sebastián. ¿Dios, qué caballo! De tal dimensión que las nuevas revelaciones de la cuadra -'Curro', 'Chenel'- parecen todavía a su lado aprendices.

6 TOROS 6
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Por Alvaro Acevedo

SOLO PABLO

Hermoso de Mendoza dió una gran tarde en Illumbe.

El primer toro de la tarde, con el hierro de Carmen Lorenzo, no veía por un ojo y nadie protesto. Hermoso de Mendoza comprendió que no le quedaba más remedio que lidiarlo, aunque el animal ni se inmutaba cuando el caballero le entraba por su costado izquierdo. Menos mal que por el otro ojo, por el lado por donde clavan los rejoneadores, el “murube” sí hacía por las monturas. Y entonces Pablo comenzó su recital: en el primer tercio con “Fusilero”, haciendo ya piruetas; en el segundo momntando magistralmente a “Chenel” para quebrar en corto, galopar de costado y meterse luego por dentro como hacía con “Cagancho”; y después con “Fósforo”, para clavar cortas a una y a dos manos y matar de certero rejón de muerte. Oreja a un toro que no veía. Un crack.
Como colosal, sin embargo, hay que calificar algunos pasajes de su faena al cuarto, que sí fue un buen toro porque galopó con clase. Hermoso lo paró con arte: maravilló después con un increíble Campogrande, que pisó los terrenos del enemigo hasta términos inimaginables; alegró a los donostiarras con varias piruetas montando a “Chicuelo”; y volvió a estar cumbre -ahora con las rosas- sacando de nuevo a “Fósforo”. La faena era de dos orejas, pero el jinete navarro marró con el rejón de muerte y se quedó sin puerta grande. En algo tenía que fallar.

LA PRESENCIA ESTRATEGICA

La presencia de Pablo Hermoso de Mendoza en el cartel supuso a la postre una ubicación estratégica del navarro para que la tarde no acabara en motín. Con los ánimos calentitos tras “lo” del día anterior, los inválidos toros de Javier Pérez Tabernero invitaban a la insurrección popular. Menos mal que por allí andaban Hermoso y sus caballos para distraer al personal…..

APLAUSOS
Por Barquerito

LA SEMANA GRANDE DE ILLUMBE O EL SÉPTIMO AÑO DEL MILAGRO

Si o llegan a aparecen a tiempo Pablo Hermoso de Mendoza y la corrida de San Martín, jueves y viernes por ese orden, la Semana Grande se habría tambaleado. Pero Hermoso puso el “No hay billetes” – a pesar de que Ponce, baja obligada, fue sustituido por un todavía tierno Gallo- y, además de colgar el “ansiado cartel”, toreó con la imaginación, el talento y la categoría que le son propios. Uno de los dos toros despuntados de Carmen Lorenzo, que mató, no paró de galopar y de hacerlo con ritmo cada vez mayor, y el espectáculo en banderillas con el tordo Campogrande, fue de época. Los tres pares de banderillas de la primera mitad de faena son lo mejor que ha hecho Pablo este año. Su órbita parece la de otro planeta. Sus nuevos caballos, constelaciones nuevas. Una manera de torear que no se conocía. Fusión de escuelas, aportación personal, creaciones. No todas las faenas se sostienen a ese ritmo. No podría ser. Pero cuando brota la magia, el espectáculo es insuperable. Lo sabe la gente. Eso preocupa a la tropa de a pie. No es fácil digerir que el que más y mejor tira de las taquillas sea ahora mismo Pablo Hermoso de Mendoza. Hermoso cambió el signo del humor de la gente.

HERMOSO DE MENDOZA: “Me motiva medirme con los de a pie”
En estos últimos años he toreado siempre corridas mixtas, aunque el número ha ido variando dependiendo del mayor o menor tirón de las figuras de a pie. En estos momentos parece que falten nombres que tiren del cartel, por eso algunos empresarios deciden reforzar ciertas tardes con mi nombre. A mi me gusta y me motiva medirme con ellos, y, además la de San Sebastián fue la tarde de mayor entrada de público; la plaza se llenó. La variedad que da lidiar a pie y a caballo creo que hace menos monótono el espectáculo y favorece la diversión, por eso es positivo para la fiesta en general; eso sí, siempre en su justa medida, cuando encaje en los sitios oportunos y en los momentos clave.

EL DIARIO VASCO
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Por Barquerito

DIARIO DE NAVARRA
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Por Barquerito

GALLO APUNTA, HERMOSO DISPARA

Fue corrida muy desigual. Lo son siempre las mixtas. Ésta, además, lo fue por junto y por separado. Los dos toros de Carmen Lorenzo que Pablo Hermoso toreó a caballo salieron de distinto son. El primero, muy distraído de salida, no terminó de encelarse. El cuarto, con hechuras clásicas del encaste Murube, galopó en serio, incansable.

Y eso que Hermoso y sus caballos, su ciencia y su arte y su imaginación, pusieron desde el principio a reventar la cosa. La cosa era, por ejemplo, una plaza abarrotada. Ponce, sustituido por el torero más nuevo del escalafón. Dio lo mismo. Hermoso galopó de costado en banderillas con una de sus nuevas estrellas, Chenel. Sin forzar más de la cuenta. Es caballo joven. Cuando el toro se empleó más a desgana, Hermoso abusó de clavar con las cortas, que no es costumbre en él. Hasta puso uno a dos manos. Después, se descolgó en desplantes y teléfonos. La estocada fue defectuosa, pero una rueda de peones de urgencia tumbó al toro.
Lo más memorable sucedió después. El brío y los pies del segundo de rejones obligaron a Hermoso, montando entonces a Curro, a tirar de recursos. Pablo Hermoso supo torear con la bandera, cuartear en un palmo, fijar al toro con autoridad. Luego de dos rejones de castigo se vino arriba el toro y por eso, la primera parte de faena, las tres primeras farpas, resultaron de una emoción soberbia. Pablo sacó el caballo que en mejor forma tiene ahora: el tordo Campogrande. Pura elasticidad, valor para atacar en cualquier terreno, flexibilidad para rodear y meterse. A dos pistas, de costado para atrás. Todo lo sabe hacer y lo hizo el caballo. La plaza, boca abajo. Con el veterano Chicuelo, Hermoso se adornó en piruetas. Antes de matar, con el tordo Fósforo, Pablo hizo alardes lanzando al caballo y haciéndole palmearse las pezuñas. Un delirio. La faena tuvo su gota de precipitación. Pero iba de dos orejas. Hasta que falló Hermoso con el rejón de muerte.

EL DIARIO VASCO
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Por Iker Sagasti

'Chenel', el orgullo de Mendoza

Horas antes del comienzo de la corrida, todos en la nueva cuadra de Pablo Hermoso de Mendoza preparaban con esmero a los caballos que iban a saltar a la plaza. Campogrande, Fósforo, Curro, De Paula, Chicuelo y el resto de equinos eran cuidados en los aledaños de la plaza de Illumbe mientras los curiosos se iban amontonando en los balcones para poder admirarlos.

Pero entre todos estos corceles destaca uno, Chenel, un caballo lusitano de cuatro años de edad y de color castaño, por el que todo el mundo pregunta. Chenel recuerda al mítico Cagancho y su dueño, Pablo Hermoso de Mendoza, habla con orgullo de ambos, «la verdad es que Cagancho ha llegado a ser tan especial que nunca podría buscarle un sustituto. Ahora uno busca caballos que rindan a la altura, que sean estrellas, pero el mito de Cagancho nunca se destruirá. Aunque, precisamente este año y por primera vez, con Chenel, estoy sintiendo otra vez esa respuesta del público, esas faenas con profundidad, en las cuales utilizas solamente un caballo».

Los cuidadores también se muestran orgullosos del equino, que recibe el nombre del mítico Antoñete. Antonio Goya, cuidador de caballos y chófer del magnífico camión donde los corceles de Mendoza son transportados, relata que le parece increíble que este potro de tan sólo cuatro años sea capaz de realizar movimientos de tanto mérito, y cuenta que Cagancho, que podría seguir en activo, vive a cuerpo de rey en la finca por expreso deseo de su amo. Éste, llega con mucho tiempo de antelación a la plaza y se ocupa personalmente de calentar a todos los caballos, mientras atiende amablemente a todos los aficionados que le llaman a gritos. Hermoso de Mendoza quizá sea el mejor rejoneador del momento, pero su calidad como persona supera ampliamente su buen hacer en la plaza. Además es un gran amante de los animales,y por encima de todo, de los caballos. Todos los días monta al menos a 10 y muchas noches permanece trabajando con ellos hasta la madrugada. Cuando es preguntado por sus caballos Pablo se emociona: «Para mí el caballo es mi vida, mi compañero, el hilo de conexión entre una gran cantidad de sentimientos que tengo y también mi manera de transmitírselos al público», comenta el jinete y habla de su relación con ellos en la plaza, «el caballo tiene sentimientos y movimientos propios que tienes que intentar comprender al máximo para llegar a ser uno en la plaza».

Los toreros que compartieron cartel con Mendoza afirmaron estar contentos de poder torear junto a una figura como el navarro, y es que todo el mundo demuestra un gran respeto y admiración por el jinete.

Con la corrida ya empezada, Chenel aparece con Pablo sobre su montura, y el público, que abarrota la plaza, rompe en aplausos. Ambos recompensan la ovación con una fantástica puesta en escena. Chenel y Mendoza forman la pareja perfecta, la oreja está garantizada.

DIARIO VASCO
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Por Julio Díaz de Alda

San Hermoso salvó el día

Por vez primera en lo que va de Feria 2004, se llenó Illumbe bien lleno. Como Dios manda. Hasta el alcalde estuvo en un burladero. Eso era una cosa que daba gloria ver. Una gloria parecida a la que alcanzó, una vez más, Pablo Hermoso de Mendoza. Pero...

Hasta la bandera. Ayer se batió en el coso donostiarra el récord de asistencia en los cinco días que van transcurridos de feria taurina. El tirón de Pablo Hermoso de Mendoza sigue siendo una verdad casi astrofísica.

Hay que decir que cumplieron muy aceptablemente los despuntados de Carmen Lorenzo pero la música se desafinó por completo con tres de los cuatro Atanasios para los de a pie. Volvieron a mansear, a caerse, a doblarse, a hacer genuflexiones feas -algunas feísimas- y, claro, el personal que tenía el corazón caliente de la víspera, vio que aquello llevaba los mismos o parecidos derroteros que los seguidos el día de San Tiburcio y montó en cólera. La ira de los tendidos, unida a la conducta de unos toros cuyos parientes -curiosamente- ganaron el pasado año el premio a la mejor ganadería de la feria, se contagiaron a quienes se jugaban el tipo en el ruedo. Con esa mezcla de circunstancias es sencillamente imposible el lucimiento y hay que dar gracias a todos los santos de que, en una corrida mixta como la de ayer, San Hermoso de Mendoza bajara de los cielos en el primero y en el cuarto toro. Es decir, actúa de salida para calentar la cosa y en el momento exacto en que los nervios están a punto de perderse.

APLAUSOS
Por Manolo Molés

TAQUILLERO

Lo de Pablo Hermoso de Mendoza hay que tomárselo muy en serio. No sólo es el mejor torero a caballo, no sólo gusta a los aficionados del toreo a pie, no sólo es el ídolo de la afición mexicana por encima de los que visten de luces. Ahora en España, y se ve en las corridas mixtas, está demostrado, como pasó en San Sebastián, que es el más taquillero de todos. En Illumbe, pese a la baja de Ponce, fue el único que puso el cartel de no hay billetes. El asunto es para ponerse a meditar. El que más gente lleva a las plazas es un rejoneador y de Navarra. Saquen las consecuencias que quieran….