FECHA 28 de Agosto de 2004
LUGAR Plaza de toros de Calahorra , La Rioja, España
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Fermín Bohórquez (silencio y oreja)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y dos orejas)
Sergio Domínguez (dos orejas y ovación)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 18, nombre Medianero. De salida SAMURAI (2 rejones de castigo); en banderillas CHENEL (3 banderillas); y para el último tercio FOSFORO (tres cortas, dos pares de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 25, de nombre Volante: De salida CURRO (2 rejones de castigo); en banderillas CAMPOGRANDE (3 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y FOSFORO (tres rosas y pinchazo y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

RANCHERO y NATIVO

   
 

Hacía muchos años que la plaza de toros de Calahorra no presentaba un aspecto tan espectacular en cuanto a la asistencia de público en sus tendidos. Lleno hasta la bandera de un público al que seguro no le pena en absoluto el dinero invertido en la entrada, porque el espectáculo fue de los que hacen afición de principio a fin, en parte por el buen juego de los toros de Benítez Cubero y sobre todo por la exhibición ecuestre y torera que una vez más, concedió Pablo Hermoso de Mendoza a los miles de personas asistentes.

Cierto que Hermoso de Mendoza estuvo muy bien en sus dos faenas, pero ¿Qué diferencia hubo entre estas faenas y las de Bilbao, Tafalla, San Sebastián, Almería, Cuenca….?. La respuesta es sencilla: mató ambos toros con brevedad de dos buenos rejonazos. La diferencia para Pablo entre acertar o no, es como ir del todo a la nada, de un triunfo grande a una ovación, de la gloria, a la nada.

Hacía un año que Pablo no toreaba en Calahorra y esa ausencia se notó en la entrada, como decimos, histórica y como en su última actuación, consiguió salir por la Puerta Grande ante dos toros de Benítez Cubero, buenos, pero de poca fuerza, a los que templó, midió y cuidó como si fueran compañeros, más que enemigos.

Su primera labor ante un toro noble, pero aquerenciado en tablas y con poca movilidad. Lo midió de salida con CURRO, con quien lo toreó en tres ocasiones con el sombrero y lo llevó encelado con la bandera en sus primeros e impetuoso galopes. En banderillas una nueva exhibición de CHENEL, mostrando su poderío ante un toro que no abandonaba las tablas, clavando al sesgo y arrancándole las pocas galopadas que tenía provocándole la embestida con sus cuartos traseros. Lo poco que tenía el toro, lo exprimió el caballo, dejando lo justo para que el público siguiera vibrando con FOSFORO y la colocación de las banderillas cortas, a una y sobre todo a dos manos. Falló el primer intento del par, pero el segundo rozó la perfección. Mató de un rejonazo arriba y obtuvo las dos primeras orejas de la tarde.

Al quinto, llamado “Volante” Pablo lo vio a los pocos instantes de la lidia y por eso decidió colocar un solo rejón de castigo a lomos de SAMURAI para aprovechar esa calidad que apuntaba. En una de las pasadas con la bandera, el toro perdió las manos y eso lo acusó posteriormente, si bien para eso está el caballo que más cerca torea: CAMPOGRANDE. Que gran tarde la que ha vuelto a dar el caballo del hierro de Vidrié, hoy ante un toro al que si se le obligaba mucho, acababa en el suelo y por eso había que darle una medida y sobre todo cierta ventaja. Parecía imposible en muchos pasajes de la lidia que el toro no tocara al caballo porque la cercanía era brutal, apenas había espacio entre ambos. El público se levantó varias veces de los tendidos ante tal demostración de temple y torería. Había que mostrar otras facetas del toreo y ahora el que demostró sus condiciones fue CHICUELO con una banderilla viniéndose de lejos y una serie de hasta tres piruetas que mantuvieron al público en vilo. Continuaba la entrega de Pablo con el tendido y viceversa, ahora con tres rosas seguidas y con la suerte del teléfono, muy jaleada por la grada. Un pinchazo sin soltar precedió a un rejón de muerte definitivo y a otras dos indiscutibles orejas, con la que remataba una tarde redonda en una plaza, que hoy lo merecía más que nunca.