FECHA 4 de septiembre de 2003
LUGAR Plaza de toros de Ejea de los Caballeros, Aragón, España
ENTRADA Tres cuartos de plaza
TOROS
RESEÑA Borja Baena (saludos y oreja)
Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y saludos)
Andy Cartagena (dos orejas y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Manuel Vinhas, número 163, 470 kilos, nombre Vicioso. De salida FUSILERO (1 rejón de castigo); en banderillas GAYARRE (3 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Manuel Vinhas, número 153, 486 kilos, nombre Resuelto. De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (2 banderillas) y CHICUELO (2 banderillas); y para el último tercio NATIVO (2 rosas y un rejón de muerte, tras dos pinchazos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

COYOTE y DANUBIO

   
 

El aguacero obligó a la suspensión del festejo de rejones de la Feria de la Oliva en la localidad zaragozana de Ejea de los Caballeros y que se debería haber celebrado el pasado jueves día 4 de septiembre. Dicho festejo y al amparo de la presencia de Pablo Hermoso de Mendoza se ha convertido en la corrida de más ambiente del serial maño en los últimos años y por lo tanto la empresa no quiso dejar pasar la ocasión y amoldó la corrida para el día 6, sábado, en horario matinal. Nunca se había celebrado un espectáculo de estas características por la mañana y por lo tanto las expectativas de una buena entrada eran preocupantes, incluso decepcionantes apenas una hora antes del comienzo del festejo. Pero a última hora, el efecto Pablo volvió a hacerse presente y pese a lo poco habitual del horario, la plaza se cubrió en casi tres cuartas partes, lo que la volvió a convertir en la corrida de mejor entrada de toda la feria.

Y lo mejor fue que el tiempo hoy si acompañó y que la gente se pudo divertir con el espectáculo visto en el ruedo, debido en buena manera al gran juego dado por los toros lusitanos de Herederos de Manuel Vinhas, que parece que para embestir prefieren los suelos españoles a los suyos portugueses.

La parte negativa de castigar poco a los toros en el primer tercio, es que al final de la lidia, en el último tercio, cuando más parados deben estar, se pueden venir arriba y ponerse molestos. Al primero de la pareja de Pablo, un toro con calidad, solamente le colocó un rejón de castigo para que no se acabara. Lo toreó sensacional de salida a lomos de FUSILERO, llevándolo encelado muy cerca y rematando con piruetas muy ajustadas. El buen tranco del toro permitió el lucimiento de GAYARRE que lo toreó a dos pistas, sacándolo hasta los medios y allí ejecutando al suerte con pureza. Remató la faena con NATIVO, aunque para entonces el toro como hemos dicho, se había venido un tanto hacia arriba y se puso molesto, tapando la salida al caballo en la ejecución de dos rosas, donde el caballo nunca se acobardó. El rejonazo arriba y de efectos fulminantes, daba pie a una petición que debía de serie de dos orejas, pero la presidencia, que también sabe sus trucos, aguantó una enormidad la concesión de la primera, la cual concedió con el toro ya enganchado a las mulillas y por lo tanto no dando lugar a la petición de la segunda, a nuestro juicio merecidísima.

El quinto de la tarde, fuel el toro "menos bueno" de la corrida, un tanto despistado de salida, eso provocó que en el segundo rejón de castigo, hiciera un extraño en la reunió y el rejón no entrase en el cuerpo del toro y por la tanto se quedara prácticamente con un solo castigo, ejecutado con maestría por MISTRAL. Tuvo más fijación en los caballos en el tercio de banderillas con otra demostración de facilidad y valor por parte de LABRIT y de CHICUELO, dos caballos distintos, pero ambos valientes como pocos. Ambiente de triunfo en los tendidos recibieron a NATIVO, que como en el primero le tocó bailar con la más fea, porque el toro ya estaba complicado de verdad. La cara arriba, por encima de la grupa del caballo en las rosas y pegando cabezazos en la ejecución del "teléfono" hasta el punto que llegó a dar un pitonazo leve a Pablo a la altura del pómulo. De esta guisa, el triunfo se ponía complicado, porque meter el rejón de muerte en aquellas circunstancias no era fácil y efectivamente Pablo necesitó de tres intentos para acabar con el toro portugués.