FECHA 14 de septiembre de 2003
LUGAR Coliseo Romano de Arles, Bouches-du-Rône, Francia
ENTRADA Tres cuartos de plaza
TOROS
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (ovación, dos orejas y ovación)
Andy Cartagena (palmas, saludos y saludos)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Luis Terrón, número 32. De salida COYOTE (2 rejones de castigo); en banderillas GAYARRE (3 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Luis Terrón, número 64. De salida FUSILERO (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (4 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 cortas, un par de cortas a dos manos y un rejón de muerte).

Tercer toro de la Ganadería de Luis Terrón, número 65. De salida COYOTE (2 rejones de castigo); en banderillas CAMPO GRANDE (4 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 rosas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

DANUBIO, CHICUELO y CERVANTES

   
 

La matinal de la Feria del Arroz de Arles, quedó en un mano a mano entre Pablo Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena, debido a la baja muy a última hora del portugués Joao Moura, que sufrió una lesión toreando en Portugal.El mano a mano, por tanto se celebró con toros de Luis Terrón, todos ellos de buen juego, excepto el quinto, que fue parado y complicado.

Pablo Hermoso de Mendoza, salió victorioso de esta cita, sobre todo, porque se apoyó en su extensa cuadra, porque en este tipo de festejos de más de dos toros, es básico contar con un buen número de caballos que den variedad en todas las lidias.

Sólo NATIVO repitió en los tres toros, y es que este caballo y Pablo, han llegado a un punto de conjunción, que roza la perfección. De hecho los siete últimos toros en los que Pablo ha utilizado a NATIVO, todos ellos han sido fulminados de un solo rejón de muerte. A esto tenemos que unir lo espectacular de la colocación tanto de banderillas cortas como de rosas, con unos espacios mínimos entre caballo y toro y siempre partiendo hacia la suerte con el pecho por delante. Hoy además intentó con éxito una suerte que nunca había efectuado con este caballo y fue la colocación de banderillas cortas a dos manos. El par quedó perfectamente reunido tras una ejecución impecable.

El otro caballo que Pablo repitió, aunque este más obligado por la lesión de MISTRAL, fue COYOTE, que estuvo eficaz en ambos toros, con especial mención al quinto, un toro parado y distraído, al que tuvo que consentir mucho en los primeros envites, y ceñirse con él, porque si lo dejaba suelto, el toro huía. No obstante consiguió encelarlo e incluso lo llevó templado en la bandera.
Todos los demás caballos actuaron en un solo toro, comenzando por FUSILERO, valiente en el segundo toro de la tarde, llegando de salida de plaza a plaza y colocando dos rejones de castigo en los alto, destacando con el toro por detrás, toreándolo con la cola y rematando con piruetas, suerte ésta, que ningún otro caballo del rejoneo actual ejecuta de salida, con el toro todavía fuerte y brusco.

En banderillas, hoy Pablo no cambió de caballo, repartiendo un toro para cada caballo. El primero fue para GAYARRE, cuya actuación fue de menos a más, con unos inicios un tanto titubeantes, pero con un remate de tercio extraordinario. Tres banderillas exponiendo mucho, sobre todo en las dos últimas. También destacó en los galopes a dos pistas en ambas direcciones. El segundo toro, el del triunfo, tuvo como protagonista a LABRIT, que volvió a sentar cátedra de buen toreo, sin un solo aspaviento, ni un mal gesto, con el toro tan cerca que en muchas ocasiones parece que le toquen y con unas banderillas que más que calentar el tendido, enfrían los corazones. ¿Cómo puede salir limpio de terrenos tan comprometidos?. Impecable, llevando al toro encelado, muy cerquita del estribo, bueno más bien, de la barriga, como los buenos toreros de a pie.

El tercero de la tarde, el garbanzo negro de la corrida de Terrón, le tocó a CAMPOGRANDE, que pese a llevar unos días de ausencia de los ruedos, reapareció con buena nota, sobre todo teniendo en cuenta que el toro era complicado. A la nula emoción del toro, el caballo del hierro de Vidrié puso toda la emoción y el riesgo, ante un enemigo que además de por su nula condición, asustaba por su volumen.

En el primer toro hubo petición de oreja e incluso bronca al presidente por no concederla, pero lo cierto es que fue una petición más sonora que de pañuelos, por otra parte incomprensible, porque creemos que la oreja era más que merecida, como lo hubiera sido la del sexto, donde Pablo tuvo que hacerlo todo y por lo que tristemente no encontró ninguna gratitud. Vimos una grada un tanto fría con lo que acontecía en el ruedo y eso que la temperatura ambiente era exageradamente calurosa.
Quizá por eso……