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30/11/2003 MERIDA

 

Pablo Hermoso de Mendoza se presentó por primera vez en el coso de la blanca Mérida el sábado 12 de Febrero de 2000, en una de sus últimas actuaciones dentro de su primer campaña por plazas mexicanas. En aquella ocasión compartió cartel con el matador de a pie Fernando Ochoa, en la lidia de astados michoacanos de Campo Alegre. Pablo no pudo tener un mejor debut, ya que encandiló con su toreo al público yucateco, realizando dos faenas excelentes, las cuales fueron recompensadas con un total de cuatro orejas y un rabo.

El caballista estellés regresaría ese mismo año a este coso, en dos fechas casi sucesivas, como parte de su segunda temporada por suelo azteca. La primera de ellas fue el 25 de Noviembre, alternando con los matadores Jorge Gutiérrez y Jorge Mora, en la lidia de astados de distintas ganaderías. Pablo le cortó las dos orejas al segundo de su lote, para salir nuevamente por la puerta grande del coso yucateco. Y tres días después, el 28 del mismo mes regresaría nuevamente a la plaza, en un festejo de rejones para compartir cartel con los jinetes mexicanos Jorge Hernández Andrés y Gerardo Trueba, despachando 5 toros de Guanamé y 1 de Fernando de la Mora. Desafortunadamente el pésimo juego de los toros, impidió que el caballista español lograra su tercer puerta grande, siendo ovacionado en sus dos toros.

La cuarta presentación de Hermoso de Mendoza en esta plaza sucedió el 23 de febrero de 2002, de nuevo en un cartel de rejones, acompañado por los caballistas aztecas Gerardo Trueba y Gastón Santos, lidiando astados de Fernando de la Mora, Gómez Valles, Montecristo y Hernández Andrés. El estellés resultó el triunfador del festejo al cortar a su primer toro las dos únicas orejas de la tarde; además de ello es de recordarse que con su segundo ejemplar Pablo pasó un trago amargo ya que el toro le propinó dos revolcadas, la primera cuando se arrancó de improviso y prendió de lleno a "VITI", haciendo que jinete y caballo fueran a dar al suelo, y la segunda cuando ya herido de muerte el animal acometió en contra de Hermoso quien había echado pie a tierra para acompañar la muerte del burel. Afortunadamente ninguno de los dos percances pasó a mayores. Los caballos que utilizó Pablo aquella tarde fueron: RONCAL, FUSILERO (en la imagen) , DANUBIO, MARIACHI, MAGRITAS, ZALACAIN Y VITI.

Y en lo que hasta la fecha es el último paseíllo de Hermoso de Mendoza en la arena meridense ocurrió el primer día del año en curso, una vez más en un festejo de rejoneadores, esta vez al lado de Octavio Sánchez y Rodrigo Santos. Pablo tuvo una de las mejores tardes que se le recuerda en suelo mexicano, logrando un pleno de trofeos al cortar los máximos apéndices de sus dos oponentes, uno de Fernando de la Mora y otro de Puerta Grande, obteniendo así su cuarta Puerta Grande en la capital yucateca.

VER CARTEL

FECHA 30 de noviembre de 2003
LUGAR Plaza de toros de Mérida, Yucatán, México
ENTRADA No hay billetes
RESEÑA Pablo Hermoso de Mendoza (silencio tras aviso y ovación)
Rafael Ortega (silencio y dos orejas y rabo)
Fermín Spínola (silencio tras aviso y oreja)
TOROS (2,3,5,6 )(1,4)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Bernaldo de Quiros, Rey David, número 779, 480 kg. De salida FUSILERO (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (4 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 cortas, 1 par de banderillas a dos manos, 2 rejones de muerte y 2 golpes de descabello).

Segundo toro de la Ganadería de Bernaldo de Quiros, nombre LaloJusto, número 791, 485 kg. De salida CHACAL (2 rejones de castigo); en banderillas CHICUELO (3 banderillas) y CAMPO GRANDE (3 banderillas); y para el último tercio NATIVO (3 cortas, 2 rosas, un rejón de muerte tras pinchazo y 2 golpes de descabello).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS CERVANTES, FOSFORITO y GAYARRE

 

Existen tardes en las que por más que se esfuerce un torero, el acero le juega una mala pasada, impidiéndole coronar sus esfuerzos y sumar los trofeos que acreditan su triunfo. Este fue el caso de Pablo Hermoso de Mendoza que no pudo tocar pelo en el coso de la capital yucateca a pesar de haber desarrollado en el ruedo dos grandes faenas que de haber acertado con el rejón de muerte le hubieran deparado un mínimo de cuatro orejas y un rabo. Pero como el hubiera no existe debemos consignar que el navarro se brindó al máximo, motivado por el marco esplendoroso que ofrecía una plaza llena hasta la bandera, el boletaje se había agotado desde días antes; y con un público que en todo momento disfrutó de su actuación y le apoyó incondicionalmente.

Su primero fue un toro complicado que no obedecía los toques de los caballos y que conforme avanzó la lidia fue incrementando en complicaciones. Hermoso de Mendoza y FUSILERO le recibieron, enterándolo de la lidia con dos rejones de castigo que proyectaron ser más fáciles de lo que en verdad resultaron. LABRIT tuvo que afrontar el reto del burel que comenzaba a tapar las salidas y se revolvía con prontitud en un palmo de terreno; el luso-árabe cumplió con un muy completo tercio de banderillas, cuatro palitroques que tuvieron la emoción de la manifiesta peligrosidad del astado y la solvencia del binomio para sortearla y culminar las suertes. NATIVO se encargó del tercio final remando también contra corriente, teniendo el añadido de lo aplomado que estaba ya su oponente; ello otorgo mayor valor a las cortas, seguidas por un par de banderillas a dos manos y el primer mal rato con los rejones de muerte, el primero entró a la mitad y el segundo casi completo, pero aún con tal ración de acero se necesito de dos golpes de descabello para despenar al burel, esfumándose las dos orejas trabajadas intensamente en el ruedo.

El segundo del navarro fue un buen toro que galopó con celo, clase y son, permitiendo que el estellés se luciese en dos hierros de castigo con los que le quebrantó montando a CHACAL, el cual por cierto sacó como recuerdo de su intervención una pequeña cornada en el anca derecha. El tercio de banderillas fue sencillamente magistral, con una dupla inspirada de CHICUELO y CAMPO GRANDE que aprovecharon a la perfección todas las cualidades del toro, cuajándolo sensacionalmente en seis banderillas, tres y tres, todas ellas de gran nivel, con el temple y la torería que caracterizan a estos dos ejemplares. La afición se encontraba embelesada con este concierto taurino que mantuvo el nivel con NATIVO en las cortas y las rosas, augurándose ya que el rabo del colaborador astado iría a parar a manos del centauro español, pero nuevamente el acero arruinó la fiesta y el rejón colocado tras pinchar en el primer intento no fue suficiente, requiriéndose también de dos golpes de descabello para terminar la faena, recibiendo Pablo una ovación atronadora en el tercio como reconocimiento final a su entrega.

 

 

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