FECHA 20 de julio de 2003
LUGAR Plaza de toros de Santander, Cantabria, España
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Joao Moura (silencio y ovación)
Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y dos orejas)
Andy Cartagena (oreja y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Flores Tassara, nombre Melena, número 9, 525 Kg. De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas GAYARRE (2 banderillas) y NATIVO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (tres cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Flores Tassara, número 12, 615 Kg. De salida CHACAL (2 rejones de castigo); en banderillas CHICUELO (4 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (dos cortas, dos rosas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

CAMPOGRANDE y LABRIT

   
 

Nuevo triunfo de Pablo Hermoso de Mendoza dentro del ciclo de la Feria de Santiago de Santander y que representa su cuarta salida a hombros de dicho coso, dentro de sus cinco intervenciones en la misma.

En una corrida pasada por agua desde una hora antes de comenzar la corrida, el navarro destacó por encima de sus compañeros de cartel, obteniendo tres orejas y efectuando una nueva lección de toreo a caballo, incluso sobre un piso totalmente embarrado.

Los rejoneadores Moura y Hermoso de Mendoza, inspeccionaron el terreno sobre las seis de la tarde para ver si se encontraba en condiciones para el toreo a caballo, y decidieron que sí, sobre todo teniendo en cuenta el numerosos público que aguantaba en las gradas y las abarrotaba y que la lluvia parecía que comenzaba a remitir. Pero eso fue temporal, porque durante toda la corrida, estuvo lloviznando y en alguna ocasión, como en el quinto toro, llovió con cierta fuerza.

El primer toro de Pablo Hermoso de Mendoza, tuvo buen son, y galopó desde salida tras los caballos, primero tras MISTRAL que trató de enroscarlo, pero el toro acudía a la primera, Para después salir suelto. No obstante caballo y caballero lo lidiaron y lo templaron con dos rejones colocados en lo alto. En banderillas dos caballos hermanos, GAYARRE y NATIVO, compitieron entre ellos y contra la lluvia, para poder calentar unos tendidos un tanto fríos hasta entonces. Primero el castaño enceló al toro con sus galopes de costado al hilo de las tablas y con las banderillas de poder a poder, arrancando desde lejos y cambiando de pitón en la propia suerte. Luego el tordo con su toreo cercano, dando el pecho, clavando las banderillas en corto y saliendo de la suerte toreando con todo el cuerpo del equino. Fueron momentos de gran toreo, con dos estilos muy diferentes, pero siempre consintiendo y dando ventajas al astado. En el último tercio Pablo utilizó a CERVANTES, de quien recalcábamos días atrás su mal momento, pero que afortunadamente parece que ya está olvidado. Una dura semana de entrenamiento, han vuelto al tordo por el buen camino y ayer en este primer toro brilló en tres banderillas cortas y en un rejón entero que acabó con el toro.

El quinto, lidiado sobre un pesado terreno, resbaladizo y peligroso, hizo que Pablo sacase toda su raza y que volviésemos a ver a un Pablo aguerrido, con ganas de "comerse" al toro y a lo que se pusiera por delante. Lo paró de salida con CHACAL en unos terrenos comprometidos, donde incluso el toro resbaló en más de una ocasión, pero el caballo por fortuna, se agarraba mejor. Aquí pasa un poco como en las competiciones automovilísticas, donde para cada clima se emplea un neumático. El equipo de Pablo, utiliza unos ramplones en las herraduras, que según indicaciones del propio rejoneador, se les colocan de una forma o de otra o en un lugar u otro. Eso permitió a todos los caballos agarrarse muy bien al suelo y que por ejemplo de salida, CHACAL pudiera efectuar un brillante tercio, lidiando muy en corto y por derecho. El tercio de banderillas fue un monólogo brillante, vibrante y emocionante de CHICUELO. Banderillas de poder a poder arrancando desde las mismas tablas, llegar a la misma cara del toro, efectuar un pequeño toque al pitón contrario y salir airoso, clavando siempre a la primera y rematando con piruetas imposibles, hicieron que el coso santanderino se volviera loco y la gente se olvidara por unos momentos del aguacero. La imagen del caballo blanco, con sus patas marrones de barro hasta la barriga, Pablo empapado de agua, galopando hacia un toro impasible, en los medios, esperando, y las posteriores reuniones, como decimos, las tenemos todavía grabadas en la memoria y tardaran días en olvidarse. Pablo trató de cambiar de caballo tras la tercera banderilla, pero el público puesto en pie, pidió una cuarta, y el navarro naturalmente, remató la faena con el temperamental CHICUELO. Continuó la fiesta a lomos de CERVANTES, con la colocación de dos rosas en lo alto del morrillo y tan a gusto estaban jinete y público que volvió a agarrar otras dos cortas y a colocarlas sin solución de continuidad. Había que colocar la guinda a este estupendo pastel y esta vez ni CERVANTES, ni Pablo fallaron y se tiraron a "revientacalderas" sobre el Tassara, para hundir un rejón en lo alto, mortal de necesidad y rematar una faena épica llena de casta y emoción.