FECHA 21 de julio de 2003
LUGAR Plaza de toros de Mont de Marsan, Francia
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Leonardo Hernández (vuelta y vuelta)
Pablo Hermoso de Mendoza (vuelta y vuelta)
Patricia Pellen (vuelta y vuelta)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 52. De salida MISTRAL (1 rejón de castigo); en banderillas GAYARRE (5 banderillas) y CAMPOGRANDE (2 banderillas).

Segundo toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 22. De salida CHACAL (1 rejón de castigo); en banderillas CHICUELO (4 banderillas) y NATIVO (1 banderillas y dos cortas).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT y CERVANTES

   
 

Nuevamente el suelo de la plaza de Mont de Marsan volvió a ser protagonista negativo en la corrida de rejones a la portuguesa celebrada en la noche del lunes día 21 de julio, dentro de la Feria de la Madeleine 2003. Y fue negativo en primer lugar por la voltereta sufrida en el primer toro de la tarde por Leonardo Hernández, afortunadamente sin consecuencias, y luego porque mermó la fuerza de los toros y les hizo pararse y en más de una ocasión, rodar por los suelos.

En este sentido, el más perjudicado fue Pablo Hermoso de Mendoza, porque sus dos toros, fueron quienes más veces doblaron las manos y acabaron tendidos en la playera arena. Precisamente por este motivo, Pablo solo colocó un rejón de castigo a cada uno de sus toros, que perdían las manos continuamente. En su primero, en una labor de enfermero, destacó sobremanera GAYARRE, con el que colocó hasta cinco banderillas, a cual mejor, si bien apenas intentó los galopes de costado para no forzar al toro y que cayera. Bien también estuvo CAMPOGRANDE, que terminó el tercio con dos banderillas llegando muy cerca.

En su segundo, más de los mismo, con un solo rejón de castigo, ahora a lomos de CHACAL y dar paso a CHICUELO y su recital de piruetas, esperando mucho al toro y buscando el modo de que el toro aguantara sin caerse. El broche a la noche lo puso NATIVO que destacó en la colocación de banderillas, tanto largas, como cortas, tras las cuales, Pablo descabalgó en el propio ruedo, despidiendo al caballo con una fuerte ovación del público y dando paso a la actuación de los Forçados de Alcochete.