FECHA 4 de agosto de 2003
LUGAR Plaza de toros de Estella, Navarra, España
ENTRADA Lleno
TOROS
RESEÑA Leonardo Hernández (ovación y silencio)
Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y vuelta)
Alvaro Montes (dos orejas y vuelta)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Luis Terrón, número 30. De salida MONTERREY (2 rejones de castigo); en banderillas GAYARRE (3 banderillas) y FUSILERO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (dos cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Benítez Cubero, número 56. De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (3 banderillas) y NATIVO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (un par a dos manos, dos rosas y un rejón de muerte tras pinchazo).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

CHICUELO, DANUBIO, CAGANCHO y COYOTE

   
 

Hace ahora un año, en la temporada de la despedida de los ruedos del mítico CAGANCHO, la Ciudad de Estella, por medio de sus Peñas, querían rendir un homenaje al cuatralbo y que así se pudiera despedir de la ciudad natal de su amo y compañero.

Una tormenta que descargó en el cuarto toro impidió dicho homenaje y dejó al público además de empapado, con las ganas de dar la última ovación a CAGANCHO.

Como CAGANCHO es sobre todo agradecido, hoy decidió subir al camión en Acedo con el resto de los que tantas tardes han sido sus compañeros de viaje y de fatigas y visitar Estella, para ser engalanado por las Peñas San Andrés y la Bota y para recibir el caluroso agradecimiento de un público, cuya afición creció paralela a la eclosión de lusitano.

De esta forma tras terminar Pablo la lidia del quinto, un "marrajo" de Benítez Cubero, apareció sobre el oscuro suelo de la plaza de Estella, la figura de CAGANCHO, acompañado por Pablo Hermoso de Mendoza, padre del rejoneador, y Guillermo Hermoso de Mendoza, hijo de Pablo, quienes lo condujeron hasta el rejoneador, para que este diese la que será su última vuelta al ruedo en una plaza y para que fuese engalanado con todo tipo de pañuelos festivos, blusas de peñas, caricias y ovaciones, incluso rendiciones a su paso, que como siempre era firme, esbelto, negro brillante, y con una figura de jubilado de lujo, que más hacia pensar en un potro arrogante, que en un caballo retirado.

Cuando Pablo lo soltó, y lo despojo de las ataduras, el cuatralbo se fue hacia la puerta, dando cabriolas y saltos de alegría, demostrando al público, que su retiro, por lo menos para él, le llegó estando en plenitud de facultades.

Antes de esto, había habido otra sorpresa, que fue el debut como alguacilillo, de Guillermo Hermoso de Mendoza, quien todavía sin cumplir los cuatro años, recorrió el albero acompañando a su abuelo, sobre una briosa yegua torda que manejo con una soltura impropia de un niño de su edad.

De manos precisamente de Guillermo recogería Pablo las dos orejas de su primer toro, un toro con mucho peligro, que fue bueno en el tercio de salida, donde estuvo extraordinario MONTERREY, pero que después desarrolló sentido, y no resultó fácil la lidia para GAYARRE, quien pese a que batía perfectamente, en alguna ocasión encontraba toro en la salida, pese a lo cual consiguió momentos brillantes en los galopes de costado y en dos palitroques, consintiendo mucho. Otro que tuvo que tragar lo indecible fue FUSILERO, que en su "rentré" brilló en dos banderillas y en las piruetas a la salida de la suerte. Buena también la labor de CERVANTES en las banderillas cortas y en el rejón de muerte, de perfecta colocación y de efectos fulminantes, que hizo que incluso se solicitase el rabo para el estellés.

El quinto fue como hemos dicho un auténtico "regalito", que manseo de salida, y que tuvo que ser sacado de las tablas una y otro vez por MISTRAL para poderlo castigar en condiciones. Algún galope tras la cola del castaño, hizo tener alguna esperanza en su juego, pero todo lo contrario, ahora el toro emplazado en los medios, esperaba a LABRIT y cuando lo veía aproximarse, el toro arrancaba como un obús, motivo por el cual la primera banderilla la clavó Pablo muy trasera. Después ya el toro estaba imposible y "hacía carne" en cada acción, tanto de LABRIT como de NATIVO, que demostraron un valor fuera de lo común, sin una sola protesta, ante un toro traidor y ventajista. Pablo no quería terminar sin entregarse a una plaza volcada con su paisano, y agarró un par de banderillas que colocó a dos manos sobre CERVANTES, con gran riesgo y emoción, luego dos rosas, de las que sólo pudo colocar una, por la nula colaboración del Cubero. Esa apatía del toro le hizo pinchar en una ocasión y colocar un rejón bajo definitivo.