PREVIO FICHA RESEÑA GALERIA PRENSA
19/08/2003 CIUDAD REAL

 

Pablo se presentó en Ciudad Real el día 19 de agosto de 1997 con una corrida de Víctor Romero Hermanos, a la que desorejó por partida doble, primero en solitario y luego en collera con Paco Ojeda, consiguiendo un total de cuatro orejas, basando su triunfo en la monta de GALLO, SABICAS y VENTURA.

La segunda tarde del estellés en Ciudad Real no se pudo completar por la lluvia que hizo que el festejo se tuviera que suspender tras la lidia del segundo toro, precisamente al que Hermoso de Mendoza, entre un auténtico diluvio, cortó una oreja. Abrió plaza Fermín Bohórquez y debería haber cerrado la tarde Alvaro Montes, que no actuó y los caballos que jugaron a "watertoro" fueron LABRIT (en la imagen), MONTERREY, DANUBIO y MARIACHI.

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FECHA 19 de agosto de 2003
LUGAR Plaza de toros de Ciudad Real, España
ENTRADA Más de tres cuartos de plaza
RESEÑA Leonardo Hernández (oreja y dos orejas)
Pablo Hermoso de Mendoza (división y oreja)
Andy Cartagena (oreja y oreja)
TOROS
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Viuda de Flores Tassara, número 29, 500 kilos. De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas CAMPOGRANDE (1 banderilla y dos rejones de muerte, dos pinchazos y cuatro descabellos).

Segundo toro de la Ganadería de Viuda de Flores Tassara, número 18, 585 kilos. De salida MISTRAL (1 rejón de castigo); en banderillas CHICUELO (3 banderillas) y NATIVO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (3 cortas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS MONTERREY, FUSILERO, LABRIT, GAYARRE y PERALTA

 

Hace pocos días hablábamos en esta misma sección de una bronca sin precedente, que en aquella ocasión ocurría en Málaga y que fue motivada por la actitud de un Presidente. Hoy en Ciudad Real, de nuevo sufrimos el protagonismo de un Presidente, que entre otras cosas, provocó que Pablo solo lidiara un toro completo, del que además le negó la segunda oreja, como venganza por abreviar en el toro anterior.

Todo ocurrió en el segundo de la tarde, cuando piso la arena el toro de Tassara, se le apreció que renqueaba de una de sus manos, y el público comenzó a pitar. Pablo, a lo suyo, montado en MISTRAL, se metía una y otra vez en los terrenos del toro para provocar su embestida y colocarlo para la suerte. El toro acudía al caballo y así, entre un griterío y una bronca descomunal, Pablo colocó dos rejones de castigo. Cambió de caballo, salió con CAMPOGRANDE y la bronca iba "in crescendo" hacia la presidencia, que no cambiaba el toro. Colocó una banderilla, con el toro ya refugiado en tablas, y después decidió agarrar el rejón de muerte y terminar con aquel caos reinante en los tendidos. Pidió permiso al presidente, pero este no se lo concedió, si bien es cierto, que no tiene porque concedérselo. El rejoneador tiene un tiempo máximo para su actuación, pero no mínimo. Ante esta situación, la Plaza se dividió en opiniones y Pablo acabó con el toro, dando pie a una sonora bronca hacia el palco, aunque también había sectores que recriminaban la brevedad del navarro.

A la hora que Pablo se retiró a las tablas, entre más aplausos que pitos, el delegado gubernativo, le comunicó que estaba propuesto para sanción por haber matado al toro, sin el permiso presidencial, cuando lo cierto es que lo único que intento Pablo, fue no echar la gente encima a la presidencia, acabar con aquel escándalo y seguir con la corrida. Lo fácil hubiese sido seguir la faena y que la gente siguiese con el encrespamiento hacia el máximo responsable de la plaza.

La sanción no sabemos si llegará, pero la venganza del palco llegó en el quinto, cuando toda la plaza pedía la segunda oreja y el presidente se negó a concederla. Había efectuado una faena, con todo de su parte, ante un toro de Tassara, que por la mañana había tardado hora y media en entrar al chiquero y que al final tuvo que se enchiquerado atado de los pitones con una soga y arrastrado por un grupo de personas. Con esos argumentos el navarro acometió la labor, de nuevo con MISTRAL y pese a los malos augurios, decidió solo castigarlo con un rejón, para que no se parara como el primero y no correr riesgos. Pero el poco castigo, no dio movilidad al toro, pero sí le dio peligrosidad, porque arrancaba sólo "cuando hacía carne" y tenía cerca de CHICUELO, que lo bordó en las banderillas y sobre todo en las piruetas, en las que esperaba una barbaridad, para aprovechar los escasos trancos del toro. Remató de forma artista la faena NATIVO con dos banderillas dejándose ver, con preciosas elevadas, y con reuniones repletas de expresión. Rueda de cortas con CERVANTES, ante un toro que ya no ayudaba y un rejón definitivo, dieron paso a la fuerte petición de trofeos y a la venganza presidencial.

 

 

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