FECHA 16 de agosto de 2003
LUGAR Plaza de toros de Vista Alegre, Bilbao, España
ENTRADA Tres cuartos de plaza
TOROS
RESEÑA Leonardo Hernández (silencio y silencio)
Pablo Hermoso de Mendoza (saludos y oreja)
Andy Cartagena (saludos tras aviso y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Murube, número 46, 550 kilos. De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas GAYARRE (2 banderillas) y DANUBIO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (2 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Murube, número 26, 547 kilos. De salida MONTERREY (2 rejones de castigo); en banderillas CAMPO GRANDE (2 banderillas) y CHICUELO (3 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (2 rosas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

FUSILERO, NATIVO y LABRIT

   
 

Tarde lluviosa en la capital vizcaína, que dejó el ruedo prácticamente impracticable y por lo tanto muy peligroso para la lidia a caballo.

A medida que avanzaba la tarde, el piso se iba convirtiendo en un lodazal, que complicaba la verticalidad de los caballos y del propio toro.

Lo cierto es que la cornada sufrida por un caballo de Leonardo Hernández, en el cuarto de la tarde, es lo menos que podemos lamentar a estas alturas, de una corrida, que lo cierto es que debió suspenderse antes de llegar al final.

Solo el valor de los caballeros y los caballos, las ganas de agradar y triunfar en una plaza tan difícil, hicieron que el público aguantase inmóvil en sus asientos toda la tarde. El problema venía a la hora de pedir las orejas, porque nadie sacaba pañuelo mientras la lluvia caía, eso sí, pitaban y abroncaban a un presidente que se limitaba a cumplir el reglamento. Si no hay pañuelos, no hay petición, por mucho que se chille, y eso le costó a Pablo, no cortar una oreja en el segundo de la tarde, que pese a la sonora petición, lo cierto es que los pañuelos no afloraron entre la lluvia.

La faena fue de justeza y precisión, dentro de lo que el piso permitía, alcanzando los mejores momentos con GAYARRE, pero como decimos, sin la proximidad y cercanía que un suelo en perfectas condiciones hubiese permitido. Mató de un rejón bajo y justamente, no se le concedió la oreja.

En el quinto de la tarde, la labor del navarro tardaba en conectar con los tendidos. Son tiempos en los que el público agradece más las cabriolas y caballazos, que el llegar templado a la cara, como lo hizo CAMPOGRANDE o templar los toros a un suave galope, como MONTERREY. Es mejor correr al toro a 1.000 por hora de salida, clavar a la media vuelta y dejar las banderillas como sea, después de varios escorzos lejos del toro. Pablo así lo entendió, y decidió dar entrada a CHICUELO y entonces el público sí vibró con las piruetas, muy arriesgadas por el piso y muy cercanas, con un rejoneador encorajinado y venido arriba. Arriesgó en la colocación de las rosas y dejó un rejón de muerte que acabó con el toro.

Una tarde de valientes, con una gran corrida de Murube, que con el piso seco, podíamos estar hablando de un buen puñado de orejas, una pena, porque si en los últimos años, no había habido suerte con el ganado lidiado en Bilbao, esta vez, que sirvió el ganado, lo estropeó la lluvia, por otra parte, tan añorada.