PREVIO FICHA RESEÑA GALERIA PRENSA
13/08/2003 BEZIERS

 

Pablo Hermoso de Mendoza regresa a las arenas de la Plaza de Toros de Beziers (Francia) después de una ausencia de seis temporadas y donde había actuado anteriormente sólo en dos ocasiones.

La primera actuación fue el 20 de julio de 1996, lidiando toros de Viento Verde junto a Fermín Bohórquez, María Sara y Paco Ojeda y obteniendo un gran triunfo al cortar dos orejas de su toro individual y otras dos del que lidió en collera junto a Paco Ojeda. En esa tarde se disputó el trofeo Angel Peralta (imagen superior) que fue ganado por el rejoneador navarro, quien destacó en la monta de CHICUELO (en la foto inferior).

Al año siguiente, el 15 de agosto de 1997, regresó Pablo de nuevo a Beziers, en la que es hasta hoy su última actuación, y lo hizo con los mismos compañeros que un año antes, pero ahora lidiando reses de Des Monteilles, propiedad de Robert Margé y lo hicieron a la portuguesa, esto es, sin muerte, dando la vuelta al ruedo, tanto en la lidia individual, como en la collera con Bohórquez.

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FECHA 14 de agosto de 2003
LUGAR Plaza de toros de Beziers, Francia
ENTRADA Media plaza
RESEÑA Leonardo Hernández (silencio tras aviso y oreja)
Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y dos orejas)
Patricia Pellen (palmas y vuelta al ruedo)
TOROS
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Sánchez Cobaleda, número 40. De salida FUSILERO (2 rejones de castigo); en banderillas GAYARRE (2 banderillas) y NATIVO (2 banderillas); y para el último tercio PERALTA (3 cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Sánchez Cobaleda, número 26. De salida MONTERREY (2 rejones de castigo); en banderillas LABRIT (3 banderillas) y DANUBIO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (3 rosas y un rejón de muerte y un descabello).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS CHICUELO

 

Pablo Hermoso de Mendoza pudo triunfar en su regreso a las arenas francesas de Beziers y abandonó el coso, en hombros, por la Puerta Grande y en solitario.
Para ello, había que triunfar ante dos toros de Sánchez Cobaleda, que no dieron facilidades al navarro, ni al resto de intervinientes
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El primer toro que lidió Pablo, fue un toro muy agarrado al suelo, parado y aquerenciado en los medios desde que salió al ruedo. Pablo probó a un caballo como FUSILERO que atraviesa una temporada de desconfianza y el caballo estuvo muy bien parando a los toros, pero a la hora de castigar, se notó un tanto el bache que atraviesa, aunque mejoró notablemente en el segundo rejón. Sí destacó FUSILERO en templados galopes, tocando con la cola al toro, como dando pequeños golpes de capote a un pitón y a otro, e incluso se permitió efectuar piruetas en el tercio de salida. Fueron los escasos momentos en que el toro se entregó, porque en la suerte de banderillas, tras unos brillantes galopes de costado de GAYARRE con el toro encelado y el público totalmente entregado, el Cobaleda ya se paró y dijo "aquí espero. Y ahí se fue GAYARRE en una primera ocasión, burlando la embestida y colocando Pablo la banderilla arriba. Pero al segundo intento, el toro ya orientado, vino como un obús hacia el castaño, que apenas tuvo tiempo de cambiar de pitón y se llevó un tremendo golpe en los cuartos traseros que le produjo una cornada interna, afortunadamente sin más trascendencia que el hematoma consiguiente. Terminó el tercio NATIVO, que tampoco pudo brillar ante un toro que tapaba la salida y siempre con la cara arriba. La papeleta la culminó un caballo que debutaba, del hierro de Rafael Peralta, (en la foto) y con el que Pablo colocó dos banderillas cortas y un rejón en todo lo alto, que acabó con el toro, aunque le costó mucho tiempo doblar.

En su segunda intervención, Pablo sí se encontró a un toro más alegre, más galopador, y así lo llevó muy bien toreado con MONTERREY, clavando dos perfectos rejones de castigo que quedaron colocados en el espacio que ocupa una moneda. El tercio de banderillas lo inició LABRIT, quien levantó la pasión del público francés con su toreo cercano, templado, llevando cosido al toro de Sánchez Cobaleda, hasta que se separaba, se alejaba y desde allí partía frontal hacia el toro, lo quebraba y el estellés dejaba la banderilla en el morrillo. Extraordinario LABRIT en los mejores momentos de la tarde y extraordinario DANUBIO en el colofón, aunque la pena es que en la segunda banderilla, el toro ya renuncio a la pelea y se paró, defendiéndose por alto, como el resto de la corrida. Le costó la colocación de las rosas con CERVANTES, porque el toro ya se pegaba a tablas y no quería luchar, pero a base de insistir y de tirar del toro, Pablo lo consiguió, así como dejar medio rejón en buen sitio que remató pie a tierra al primer golpe de descabello.

 

 

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