FECHA 21 de abril de 2003
LUGAR Coliseo Romano de Arles, Bouches-du-Rône, Francia
ENTRADA No hay billetes
TOROS
RESEÑA Joao Moura (vuelta al ruedo y dos orejas)
Pablo Hermoso de Mendoza (saludos y saludos)
Andy Cartagena (oreja y oreja)
CABALLOS UTILIZADOS

Primer toro de la Ganadería de Los Espartales, número 45: De salida RONCAL (2 rejones de castigo); en banderillas FUSILERO (2 banderillas) y GAYARRE (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (un par a dos manos, 3 cortas y rejón de muerte tras pinchazo).

Segundo toro de la Ganadería de Los Espartales, número 36; De salida MISTRAL (2 rejones de castigo); en banderillas MONTERREY (2 banderillas) y NATIVO (2 banderillas); y para el último tercio CERVANTES (dos rosas, un rejón de muerte y tres descabellos).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS

LABRIT, ALBAICIN, y CHICUELO

   
 

Se presentaba Pablo Hermoso de Mendoza en Europa tras un exitoso invierno por tierras mexicanas y lo hacía con varias novedades en su cuadra. No obstante no le sonrió la suerte en el sorteo de los toros de Los Espartales y fue a parar a sus manos el lote con menos fuerza y con menos transmisión de la matinal francesa, además de que tampoco el navarro estuvo en esta ocasión tan certero con los aceros como acostumbra.

Fue significativo, para hacernos una idea del juego de los toros, que los cuatro toros que lidiaron Moura y Cartagena fueron ovacionados en el arrastre y los dos lidiados por Pablo, fueron pitados fuertemente.

Como decimos había expectación por ver los nuevos caballos de Hermoso de Mendoza y los aficionados pudieron comprobar las evoluciones de cuatro de ellos. En el primer toro intervinieron GAYARRE en banderillas que consiguió levantar a los espectadores con una segunda banderilla realmente espectacular, llegando muy cerca del toro y burlándole limpiamente, colocando Pablo la banderilla en perfecta ejecución, también debutó CERVANTES que brilló en tres banderillas cortas, aunque no con el rejón de muerte. En este toro quien estuvo extraordinario de salida fue RONCAL encelando a un toro despistado, que huía de los capotes y que daba la sensación de no ver muy bien. RONCAL lo mimó, lo llevó muy cerca de su grupa y lo colocó en suerte para posteriormente castigarlo en dos ocasiones. Entre un rejón y otro, dos toreras pasadas con el pecho que levantaron los olés del público. FUSILERO también en banderillas, destacó con sus ajustadas piruetas, aunque lo cierto es que el toro tenía escasa transmisión.

Los debutantes en el segundo toro fueron MISTRAL de salida que estuvo eficaz y sereno pese a sus pocas actuaciones y que dejó ver que puede ser un gran caballo en este tercio y el otro nuevo fue NATIVO, del que todo lo que digamos es poco por su torería, su agresividad con el toro y su frontalidad. Este puede ser un caballo del que se hablará durante toda la temporada. En esta ocasión aprovechó extraordinariamente la nula colaboración del toro para meter su hocico entre los pitones y torear al parado toro "murube". En este toro y en banderillas, también dejó detalles de calidad MONTERREY, en un tercio que no es el habitual para él, pero del que salió airoso, destacando en un precioso recorte. Pablo estuvo fallón con el descabello y por eso se quedó sin trofeos, aunque en su primer toro tuvo fuerte petición que no fue atendida por el palco.

El público quedó un tanto desencantado por no poder ver al rejoneador estellés en plenitud con dos toros a su medida, aunque agradecieron su entrega con dos ovaciones, obligándole en ambos toros a salir al tercio y sobre todo con una fuerte ovación de despedida que incluso fue mayor que la que desde los tendidos se les dieron a sus compañeros de cartel que salían a hombros.

   
 
 

DIARIO DE NAVARRA
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POR KOLDO LARREA

EL REJON DE MUERTE IMPIDIO EL TRIUNFO DE PABLO HERMOSO DE MENDOZA EN ARLES

El rejoneador navarro comenzó en la plaza francesa la temporada europea

Hermoso de Mendoza cuajó ayer una buena actuación en la localidad francesa de Arles, pero que se vio manchada por la falta de acierto con el rejón de muerte, factor que le impidió salir a hombros en su primer compromiso de la temporada europea. Según fuentes cercanas al rejoneador, buena culpa de ello la tuvo el lote que le correspondió.

Se lidió un encierro de Los Espartales, de procedencia Carmen Lorenzo, Murube, que estuvo bien presentado, rematado, que tuvo clase y nobleza y que resultó suavón, pero que careció de fuerza, resultó flojo en líneas generales. Los toros fueron ovacionados en el arrastre salvo el segundo y el quinto -justo el lote de Pablo-, que fueron pitados. En el que fue su primer paseíllo de la temporada, matinal, por cierto, alternó con Joao Moura, que desorejó al cuarto, y con Andy Cartagena, que logró un trofeo de cada uno de su lote.

Sin materia prima

Esta primera actuación, sobre todo, le sirvió a Hermoso de Mendoza para poner a prueba y calibrar las posibilidades de algunos de los caballos con los que triunfó en su pasada campaña mexicana.

De este modo, montado en Roncal, enceló bien a su blando primero. En banderillas, dejó dos con Fusilero, que ejecutó piruetas en la cara del toro, lucimiento que no caló más en los tendidos por la falta de fuerza del toro. Sobre Gayarre clavó otros dos palos y calentó a un público que llenó el coso de Arles. Cerró el trasteo, técnico, de tesón, con Cervantes, con el que clavó tres cortas y un espectacular par a dos manos. Después, a la hora de la verdad, antes de dejar el rejón definitivo, pinchó en una ocasión, por lo que todo quedó en una ovación que estuvo precedida de petición de oreja.

Idéntico resultado obtuvo frente al quinto de la tarde. Lo recibió con Mistral, otra de las nuevas monturas con sabor a México. En banderillas, el estellés realizó un recorte sobre Monterrey y, a partir de ahí, el toro se vino abajo y, prácticamente, se acabó. Pese a ello, con otro de los nuevos, con Nativo ante un toro parado, protagonizó los mejores momentos de la tarde. Pero tras dejar dos rosas y un rejón con Cervantes, Hermoso de Mendoza necesitó de tres golpes de descabello para acabar con el animal.

DIARIO DE NOTICIAS
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POR MANOLO SAGUES


HERMOSO DE MENDOZA, OVACIONADO EN EL ANFITEATRO ROMANO DE ARLES

Hermoso de Mendoza no pudo redondear su debut y el de sus nuevos caballos en la temporada del 2003 en Europa. Sus dos faenas a los dos garbanzos negros del bondadoso encierro murubeño de Los Espartales fueron recompensadas con sendas y cerradas ovaciones, pero que dejaron un mal sabor de boca al navarro, quien partía raudo para Sevilla donde piensa desquitarse esta misma tarde.

Le quedó un regusto amargo en la mañana camarguesa tildado además con las triunfales actuaciones, tocadas con la fortuna en el sorteo, de Moura y Cartagena. Asimismo, quedó pendiente la instantánea soñada, casi segura: la salida a hombros del estellés atravesando el arco mayor del coliseo de Arles. Un anfiteatro romano tan colosal como bello y armonioso que se alza majestuoso sobre un abigarrado casco de traza medieval. Un recinto que te transporta a otra época y la sientes en inefable congoja al tener que atravesar agachado hacia las Arenes por bimilenarias galerías que, otrora, sirvieron de jaulas y mangas a leones y fieras en crueles espectáculos. Y no recuperas el resuello y la admiración hasta que sitúas las posaderas en enormes e inalterables sillares de piedra. Todo un recorrido por la mismísima historia de la Roma clásica. Y así se le conoce Arles: Arles, la romana. Y el público que rebosa piedras, losas, arcos, andamiajes, palcos y burladeros es francés de la Francia, pero cosmopolita y muy taurino. Su estar muestra el carácter de encrucijada de esta tierra, poniendo y quitando con criterio cada secuencia.

Es un foro de exigente frialdad, como si fuera el legado carolingio que dotó de corona a La Provenza. Es también foro de exquisito y sabio paladar, educado quizá en el esfumato que crea la maravillosa luz de La Camarga, paraíso en el que intiman el impresionismo y el color sentido y dolido por Van Gogh con la inquebrantable y recia labor de las gentes del campo bravo y los artistas de tauromaquias populares (encierros, quiebros y otros birlibirloques). Además esta afición es foro entusiasta y, a veces, cursi, como se habitúa mucho en el país vecino. 

El atributo de sabio degustar lo esgrimieron los camargueses para recompensar con dos ovaciones la profesionalidad de Hermoso de Mendoza. El segundo toro de Los Espartales fue un basto negro de cuerna acaramelada y hechuras horripilantes. Además soso y molesto al quedar unas veces y alargar su feo tranco a su albur. Su mansa salida la centró Hermoso en un euro montando a Roncal.

En banderillas lució primero a Fusilero en dos pares y piruetas encadenadas y al apuesto castaño Gayarre, con el que clavó el par más brillante de la mañana. En el último tercio el navarro hizo debutar a este del Atlántico a Cervantes, con el que colocó 3 banderillas cortas y un laborioso para a dos manos a pesar de la poca ayuda y nula transmisión del burel.

El rejón trasero provocó un derrame que restó pañuelos a la petición en el ovalado recinto de una oreja que hubiera sido justa.
El quinto murube de Los Espartales esbozó la misma nobleza y sumisa obediencia que sus hermanos, pero sucumbió pronto por su falta de fuerza. Hermoso midió la faena con fina técnica haciendo presentarse en la salida al polivalente y poderoso Mistral y, en banderillas, a Monterrey. Pero tuvo que optar por otro novato, Nativo, para, con excelente criterio, levantar la faena con unos escorzos de cartel que hubiera firmado el mismísimo Danubio.

Inteligencia y grandes dosis de duende en esos muletazos con el pecho para macerar lo inexprimible. Habrá que contar con este Nativo, lusitano y tordo en fase blanca. El toro, pitado en el arrastre, y la demora con el verduguillo dejaron en blanco su casillero.

A pie de plaza, tras su actuación, Hermoso manifestó a este periódico en referencia al debut de sus nuevos caballos que "estaba loco por presentar a mi nueva cuadra, pero sólo he conseguido que se vean algunos detalles". Se refería en especial a Nativo del que señala que "ha toreado al mi segundo toro con enorme clase y delicadeza para que el toro no se cayera".